La playa de los pecios

El naufragio constante del pensamiento genera sus propios pecios, desechos que la consciencia arrastra y abandona en cualquier playa. Dedico mis pecios al maestro Rafael Sánchez Ferlosio.

Por Bruno Montano

Playa de los pecios 1(Bruno Montano)-Trabalibros
Playa de los pecios 2(Bruno Montano)-Trabalibros
5 de Marzo de 2011
La palabra que sana y la palabra que infecta, la palabra que da y la palabra que quita, la palabra que enseña y la palabra que engaña, la palabra alegre y la palabra sombría. El gran juego de las palabras, las palabras de una vida construida con palabras. El entendimiento embrujado por las palabras: decir y decir sin jamás salir de lo decible. El eterno engaño, la reja lingüística.
29 de Febrero de 2011
Lo espiritual es una emanación espontánea de lo corporal. El tiempo lo ha recubierto con una pátina religioso-moral pero lo espiritual es simplemente un exudado del psiquismo. No hay una realidad material y otra espiritual, hay un cuerpo con una demanda espiritual, con un deseo de posesión poética de la realidad última de las cosas; para ello sobran las ofertas religiosas, sólo nos hace falta "candor perfecto y mirada imparcial".
25 de Febrero de 2011
¿Vivir en grado de tentativa o quitarse los guantes y palpar con cuidado aquello condenado a desvanecerse, aquello que mancha y quema? Vivir es apropiarse de la vida y quitarse de encima la muerte eligiendo libremente lo bueno y lo bello, eligiendo la ética para defender y fortalecer la existencia y la estética para gozarla y celebrarla.
22 de Enero de 2011
Radiografía filosófica del europeo medio: idealismo alemán, profetismo judío, cartesianismo francés, estoicismo cristiano-senequista, empirismo inglés, logocentrismo griego y un poco de pragmatismo americano. Y por debajo de esto ya sólo la calavera pelada, el puro carbono. A veces me pregunto cómo nuestros delicados organismos pueden con tanta sobrecarga cultural.
16 de Enero de 2011
Nietzsche certificó la muerte de dios o al menos su desaparición sine die. Los grandes relatos, dicen, ya no entusiasman, el desencanto los ha suplantado. Aseguran que en un mundo improvisado y provisional el sincretismo, el escepticismo y el relativismo se han convertido en un nuevo catecismo. ¿Qué queda entonces? Nos quedan los pequeños espacios de intercambio donde se entreveran poesía y prosa, sagrado y profano, trabajo y fiesta, donde se capta la intensa presencia de lo que no se ve y lo cotidiano adquiere la dignidad de lo milagroso.
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