Cata de libros

Los mejores momentos de la lectura de un libro suceden con el hallazgo de fragmentos especialmente hermosos, lúcidos y vibrantes. En Trabalibros nos gusta capturarlos subrayándolos para poder volver a ellos fácilmente con tan solo explorar entre sus páginas.

Esto nos permite además ofrecerte una pequeña selección de los tesoros que ocultan algunos de nuestros libros preferidos, con la esperanza de que sirva para estimular su lectura. Esperamos que disfrutes de nuestra "Cata de libros", frases que al lanzarlas en redes sociales nos gusta llamar #Literatweets.

Cata de libros 01-Trabalibros
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"Hace cuarenta años", Maria Van Rysselberghe
"No dejemos que nada se pierda, ni de nosotros ni de la vida; aceptémosla tal y como viene; todo puede ser muy hermoso, hasta las lágrimas que nos guardamos de derramar... Nada puede hacer que esto no exista; nunca nada podrá hacer que esto no haya existido. Me gustaría dejarte de este momento un recuerdo que te elevara por encima de ti misma y te transportara... durante mucho tiempo"
"Formas breves", Ricardo Piglia
"Todas las historias del mundo se tejen con la trama de nuestra propia vida. Lejanas, oscuras, son mundos paralelos, vidas posibles, laboratorios donde se experimenta con las pasiones personales. Los relatos nos enfrentan con la incomprensión y con el carácter inexorable del fin pero también con la felicidad y con la luz pura de la forma".
"Cuaderno de Talamanca", E.M. Cioran
"Ibiza, 31 de julio de 1966. Esta noche, sobre las 3, completamente despierto. Imposible seguir más tiempo en la cama. He ido a pasear por la orilla del mar, acompañado de los más sombríos pensamientos. ¿Y si me arrojara desde lo alto del acantilado? He venido hasta aquí por el sol, y yo no puedo soportar el sol. Todo el mundo está moreno, pero yo seguiré blanco, pálido. Mientras me entregaba a toda suerte de reflexiones amargas, contemplaba los pinos, las rocas, las olas visitadas por la luna, y de repente me di cuenta de hasta qué punto estaba yo ligado a este hermoso y maldito universo".
"Elogio del caminar", David Le Breton
"El paseante atento entra lentamente por medio de su oído en sus variados círculos, accediendo a cada instante a un nuevo universo sonoro de los que pueblan el interior del silencio. Descubre así un sentido nuevo; no una simple agudización del oído, sino un sentido íntimamente ligado a la percepción del silencio. Pues si su oído es lo bastante sensible, el hombre puede oír como crece la hierba, o cómo las hojas se despliegan en la copa de los árboles, o incluso cómo maduran las frambuesas y la savia fluye lentamente por el tallo de las plantas".
"Dos ciudades", Adam Zagajewski
"Dos defectos de la literatura: 1. Cuando el escritor se ocupa única y exclusivamente de sí mismo, de sus debilidades y de su vida, y olvida el mundo objetivo y la búsqueda de la verdad. 2. Cuando el escritor se ocupa única y exclusivamente de la verdad del mundo, de la realidad objetiva, imparte justicia, juzga al prójimo, censura la época y sus costumbres y se olvida de sí mismo, de sus debilidades y de su propia vida".
"El hombre en busca de sentido", Viktor Frankl
"En última instancia, el hombre no debería cuestionarse sobre el sentido de la vida, sino comprender que la vida le interroga a él. En otras palabras, la vida pregunta por el hombre, cuestiona al hombre, y este contesta de una única manera: respondiendo de su propia vida y con su propia vida. Únicamente desde la responsabilidad personal se puede contestar a la vida. De tal modo que la logoterapia considera que la esencia de la existencia consiste en la capacidad del ser humano para responder responsablemente a las demandas que la vida le plantea en cada situación particular".
"Mendel el de los libros", Stefan Zweig
[...] Pero él, Jakob Mendel, a tan sólo dos pulgadas de distancia y ya tiznado por el humo, no había notado nada, pues leía como otros rezan, como juegan los jugadores, tal y como los borrachos, aturdidos, se quedan con la mirada perdida en el vacío. Leía con un ensimismamiento tan impresionante que desde entonces cualquier otra persona a la que yo haya visto leyendo me ha parecido siempre un profano. En Jakob Mendel, aquel pequeño librero de viejo de Galitzia, contemplé por primera vez, siendo joven, el vasto misterio de la concentración absoluta, que hace tanto al artista como al erudito, al verdadero sabio como al loco de remate, esa trágica felicidad y desgracia de la obsesión completa".
"El arte de amar", de Erich Fromm
"¿Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno 'tropieza' si tiene suerte? Este libro se basa en la primera premisa, si bien es indudable que la mayoría de la gente de hoy cree en la segunda. No se trata de que la gente piense que el amor carece de importancia. En realidad, todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor".
"El laberinto de la soledad", Octavio Paz
"A todos, en algún momento, se nos ha revelado nuestra existencia como algo particular, intransferible y precioso. Casi siempre esta revelación se sitúa en la adolescencia. El descubrimiento de nosotros mismos se manifiesta como un sabernos solos; entre el mundo y nosotros se abre una impalpable, transparente muralla: la de nuestra conciencia. Es cierto que apenas nacemos nos sentimos solos; pero niños y adultos pueden trascender su soledad y olvidarse de sí mismos a través de juego o trabajo. En cambio, el adolescente, vacilante entre la infancia y la juventud, queda suspenso un instante ante la infinita riqueza del mundo. El adolescente se asombra de ser".
"La resistencia íntima", Josep Maria Esquirol
"Centro discreto del mundo. La casa centra el mundo y el hogar centra la casa. El hogar es el fuego de una casa, centro que calienta, en el que se hacía hervir el caldero y alrededor del cual se sentaban los de casa para calentarse y para conversar. Ese centro, no geométrico sino existencial, reúne y orienta".
"Prosas apátridas", Julio Ramón Ribeyro)
"Hay tardes de primavera en París, como esta de hoy, soleada, dorada, que no se viven, sino que se desgajan y manducan como una mandarina. Y para ello nada mejor que una terraza de café, una bebida tonificante, una vacancia de la atención, un dejar que nuestra mirada en reposo reciba y archive las imágenes del mundo, sin preocuparse de encontrar en ellas orden ni sentido ni prioridad. Ser solamente el cristal a través del cual nos penetra intacta la vida".
"París era una fiesta", Ernest Hemingway
"Tan sencilla que me había parecido la vida aquella mañana, cuando me desperté y vi la falsa primavera, y oí la flauta del hombre de las cabras, y salí a comprar el periódico especializado en carreras de caballos. Pero París era una ciudad muy vieja y nosotros éramos jóvenes, y allí nada era sencillo, ni siquiera el ser pobre, ni el dinero ganado de pronto, ni la luz de la luna, ni el bien ni el mal, ni la respiración de una persona tendida a mi lado bajo la luz de la luna".
"El gran Gatsby", Francis Scott Fitzgerald
"Debió haber instantes, incluso en aquella misma tarde, en que Daisy no llegó a ser el vértice de sus sueños, y no precisamente por su culpa, sino por la colosal vitalidad de su ilusión. Había ido más allá de ella, más allá de todo. Se había entregado, con creadora pasión, acrecentándolo todo, adornándolo con toda brillante plumita que en su camino hallara. No existe fuego ni lozanía capaz de desafiar a lo que un hombre es capaz de almacenar en su fantasmal corazón".
"Tiempo y espacio", Juan Ramón Jiménez
"Cuando besamos a nuestra mujer en la boca besamos en ella la boca de dios, todo el universo visible e invisible [,] y el amor es el único camino de la eternidad y de dios. En realidad yo creo que no hay otra eternidad que el amor [,] y si sentimos la muerte como un defecto es porque nos quedamos sin acción de amor, porque nuestra boca ya no puede ponerse en contacto voluntario y dinámico con la boca del mundo".
"La luna nueva", Rabindranath Tagore
"¡Si yo pudiera encontrar un rinconcito tranquilo en el mismo corazón del mundo de mi niño! [...] ¡Si yo pudiera andar ese camino que cruza el pensamiento de mi niño, salirme de todas sus lindes, ir hasta donde los mensajeros desconocidos traen y llevan mensajes sin razón por reinos de reyes sin historia; hasta donde la razón hace barriletes con sus leyes y las echa al aire; donde quita a las acciones sus cadenas la verdad!".
"Extravío", César Simón
"Se me fueron los días sin saberlo. Quien ama el mundo calla, porque teme; quien no lo ama tanto ama su amor y ensalza su delirio. Se me fueron los días sin saberlo, se me pasó la suerte, amé y callé, y en el silencio vivo el amor que no dije, dulce carne tras la quietud silente de los muros".
"Setecientos millones de rinocerontes", Manuel Vilas
"Vivir es convertirse en un rinoceronte". Todo ser humano llega al último suspiro de su vida metamorfoseado en un ser completamente distinto del que pudo llegar a imaginar en su más tierna infancia o sediciosa adolescencia o indómita juventud, porque vivir es dejar de ser el que se fue para siempre, es cambiarse, es rodar, y rodar por carreteras secundarias y caminos vecinales y autopistas internacionales y por calles y por aceras y por pasillos sin nombre; vivir es una transformación y un desgaste. Nunca volverás a ser quien fuiste.
"Recuerdos inventados", Enrique Vila-Matas
[...] "También sabemos que alguien leerá nuestro escrito literario, un alguien que más que destinatario será cómplice, en la medida en que habrá de ser él quien le confiera sentido a lo escrito. Eso es lo que permite que cada mensaje tenga siempre añadidos, nuevos significados; que los mensajes crezcan, cobren resonancia. Y eso es, precisamente, lo extraño y fascinante de la literatura: el hecho de que no sea un organismo estático sino algo que en cada lectura sufre mutaciones, algo que constantemente se modifica".
"Diario IV", Anaïs Nin
"El conflicto de mi vida es el de mis novelas: oposición de una fea realidad contra una maravillosa intuición o un sueño de otros mundos. No permitáis al hombre que destruya la ilusión. Oponed al artista al mundo de la autoridad, del poder y de la destrucción. Escribo como medio de evasión. Temo la crítica porque temo que destruya mi espontaneidad. Temo las restricciones. Vivo por impulsos y por improvisación, y de la misma manera quiero escribir".
"La noche que llegué al Café Gijón", Francisco Umbral
"Madrid, pues, iba concretando sus perfiles para mí, iba cerrando el poliedro de sus imágenes y ya tenía yo, cuando menos, un trasunto rico y variado de ciudad, cuyo espacio sagrado y reducido volvía a ser cada día, cada noche, el Café Gijón [...] Madrid era todavía, hacia el año sesenta, una ciudad tomada por la literatura, minada de cuevas literarias y vocaciones obstinadas. Yo tenía el problema de conquistar Madrid con una máquina de escribir, que por entonces manejaba y acariciaba como si fuese una ametralladora".
"Fausto", Goethe
No busco mi dicha en la indiferencia; lo que más profundamente conmueve al hombre es casi siempre lo que más le conviene. Por más caro que el mundo haga pagar al hombre el sentimiento, cuando está conmovido es cuando más profundamente siente su inmensidad".
"Del amor y otros demonios", Gabriel García Márquez
"¿Y mientras tanto?", preguntó el marqués. "Mientras tanto", dijo Abrenuncio, "tóquenle música, llenen la casa de flores, hagan cantar a los pájaros, llévenla a ver los atardeceres en el mar, denle todo lo que pueda hacerla feliz". Se despidió con un voleo del sombrero en el aire y la sentencia latinao de rigor. Pero esta vez la tradujo en honor del marqués: "No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad".
"Metaforismos", Augusto Roa Bastos
"Todos hemos de morir, pero todos nos resistimos a la idea de la muerte. Sorprende que la única certeza que posee el ser humano sobre el fin de su existencia no le haya hecho más humilde en la aceptacion de los plazos mortales. Algunos ni siquiera viven por temor a morir".
"El último de la estirpe", Fleur Jaeggy
"La importancia me supera totalmente. Me ha anulado. Me anula [...] Para ayudarme, pienso aún en la soledad, en la soledad que rodea mi existencia. Y este pensamiento, que ha sido siempre tan lúgubre, angustioso, ahora, después de la importancia de tener éxito en la vida, pasa a ser casi atractivo. Las palabras tienen un peso. La importancia tiene mayor peso que la soledad. Aun así, sé que la soledad es más grave. Pero la importancia de tener éxito en la vida es una soga. No es más que una soga".
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