Cata de libros

Los mejores momentos de la lectura de un libro suceden con el hallazgo de fragmentos especialmente hermosos, lúcidos y vibrantes. En Trabalibros nos gusta capturarlos subrayándolos para poder volver a ellos fácilmente con tan solo explorar entre sus páginas.

Esto nos permite además ofrecerte una pequeña selección de los tesoros que ocultan algunos de nuestros libros preferidos, con la esperanza de que sirva para estimular su lectura. Esperamos que disfrutes de nuestra "Cata de libros", frases que al lanzarlas en redes sociales nos gusta llamar #Literatweets.

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"Por encima de la lluvia", Víctor del Árbol
"La verdadera razón para planificar aquel viaje era que estaba asustada como no lo había estado nunca. Ni siquiera durante los años silenciosos vividos con Walter había sentido tan cerca la inminencia de su derrota [...] Helena quería escapar de aquel destino, no darle la última palabra al tiempo. Decidir por sí misma cómo y dónde vivir sus últimos días. No quería languidecer encerrada en sus recuerdos como todos aquellos viejos de mirada resignada con los que se cruzaba cada mañana. No le debía explicaciones a nadie".
Poema "El viento y el alma", Luis Cernuda
"Con tal vehemencia el viento / viene del mar, que sus sones / elementales contagian / el silencio de la noche. / Solo en tu cama le escuchas / insistente en los cristales / tocar, llorando y llamando / como perdido sin nadie. / Mas no es él quien en desvelo / te tiene, sino otra fuerza / de que tu cuerpo es hoy cárcel, / fue viento libre, y recuerda".
Poema "Ítaca", C. P. Cavafis
"[...] Mantén siempre a Ítaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Pero no tengas la menor prisa en tu viaje. Es mejor que dure muchos años y que viejo al fin arribes a la isla, rico por todas las ganancias de tu viaje, sin esperar que Ítaca te va a ofrecer riquezas. Ítaca te ha dado un viaje hermoso. Sin ella no te habrías puesto en marcha. Pero no tiene ya más que ofrecerte. Aunque la encuentres pobre, Ítaca de ti no se ha burlado. Convertido en tan sabio, y con tanta experiencia, ya habrás comprendido el significado de las Ítacas".
"Ella, maldita alma", Manuel Rivas
"En las sesiones de terapia, cuando nos tocaba el turno, la mayoría de nosotros sufría para vencer la vergüenza. Yo me retorcía las manos sin querer y los dedos se me enroscaban dolorosamente como si fueran serpientes heridas. Tenía un estropajo en la lengua y balbuceaba cosas que me arañaban los labios. Enfrente, Antonio Ventura deletreaba las palabras con ansia. Permanecía al acecho, ayudando con los ojos, como un intérprete de sordomudos. Y cuando le tocaba a él la sesión de terapia, parecía que el mundo había dejado de ser un caos. La vida, en aquel preciso instante, tenía sentido. Y yo sentía sed. Sed de la fuente de la que nacen los ríos".
"Los apuntes de Malte Laurids Brigge", Rainer Maria Rilke
"Lo que a menudo he experimentado más tarde, lo presentía entonces en cierto modo: que no se tiene derecho a abrir un libro si no se compromete uno a leerlos todos. En cada línea se sondeaba el mundo. Antes de los libros estaba salvo, y quizá se le encontraba entero después. Pero ¿cómo iba yo, que no podía leer, a absorberlos todos? Los había allí, incluso en aquella modesta biblioteca, en gran número, y formaban conjunto. Testarudo y desesperado, me arrojé de libro en libro y me abrí paso a través de las páginas, como alguien que tuviese que rendir un trabajo desproporcionado a sus fuerzas".
Poema titulado "Si", Rudyard Kipling
"Si puedes soñar y que los sueños no te dominen; si puedes pensar y que tus pensamientos no sean tu objetivo; si puedes encontrarte con el Triunfo y con el Desastre y tratar a esos dos impostores de la misma forma; si puedes soportar escuchar la verdad que has dicho tergiversada por perversos para engañar a los idiotas, o ver las cosas por las que diste la vida, rotas, e inclinarte y construirlas de nuevo con herramientas viejas [...] entonces tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y, lo que es más, serás un hombre, hijo mío".
"Diario", André Gide
"Pretendo dar a los que me leerán fuerza, alegría, valor, desconfianza y perspicacia, pero me guardo muy mucho de darles directivas, pues estimo que no pueden ni deben encontrarlas sino por sí mismos (iba a decir ‘en sí mismos'). Desarrollar a la vez el espíritu crítico y la energía, esos dos contrarios. Generalmente no encontramos, entre las personas inteligentes, más que tullidos, y entre los hombres de acción, más que necios".
"Diarios", Iñaki Uriarte
"Los buenos libros tratan siempre de lo mismo, de unas pocas cosas que no sólo son las más importantes, sino que son las cosas que nos pasan todos los días [...] La novela no es ‘un espejo a lo largo del camino', como dijo Stendhal. Es un espejo que nos ponemos delante para mirarnos. Es como una foto o una película en la que también salimos nosotros. Aunque en ella aparezcan Claudia Schiffer o el Papa en pelotas, lo primero que hacemos es buscarnos y mirarnos".
"El estrangulador", Manuel Vázquez Montalbán
"El color es un accidente de la memoria. La sustancia de la memoria es en blanco y negro, bicolor la materia de esa realidad interiorizada. Sin memoria no existimos o yo al menos no consigo existir. En mi memoria se cumplen mis deseos y cuando tengo deseos trato que cuanto antes se conviertan en memoria para que nadie me los frustre, ni me los quite, ni me los cambie por los deseos convencionales. La memoria es la substancia en el sentido cartesiano: aquello que existe de tal modo que no necesita de ninguna otra cosa para existir".
"El malogrado", Thomas Bernhard
"En teoría, comprendemos a las personas, pero en la práctica no las soportamos, pensé, la mayoría de las veces sólo tratamos con ellas de mala gana y las tratamos siempre desde nuestro punto de vista. Sin embargo, no deberíamos ver a las personas desde nuestro punto de vista, sino contemplarlas y tratarlas desde todos los puntos de vista, pensé, relacionarnos con ellas de forma que pudiéramos decir que nos relacionamos con ellas, por decirlo así, de una forma totalmente imparcial, lo que sin embargo no se consigue, porque realmente somos siempre parciales hacia todos".
"Peter Pan", J.M. Barrie
"- ¿Vuela -pregunta la astuta niña-, como tú volabas cuando eras pequeña? ¡Como yo volaba! ¿Sabes, Jane? A veces me pregunto si realmente volaba. Sí, sí que volabas. ¡Qué días aquellos cuando podía volar! ¿Por qué ya no puedes volar, mamá? Porque he crecido, mi amor. Cuando la gente crece se olvida de cómo se hace. ¿Por qué se olvidan de cómo se hace' Porque ya no son alegres ni inocentes ni insensibles. Sólo los que son alegres, inocentes e insensibles pueden volar".
"El viejo y el mar", Ernest Hemingway
"Decía siempre "la mar". Así es como le dicen en español cuando la quieren. A veces los que la quieren hablan mal de "ella", pero lo hacen siempre como si fuera una mujer. Algunos de los pescadores más jóvenes, los que usaban boyas y flotadores para sus sedales y tenían botes de motor comprados cuando los hígados de tiburón se cotizaban alto, empleaban el artículo masculino, lo llamaban "el mar". Hablaban del mar como de un contendiente o un lugar, o incluso un enemigo. Pero el viejo lo concebía siempre como perteneciente al género femenino y como algo que concedía o negaba grandes favores, y si hacía cosas perversas y terribles era porque no podía evitarlo. La luna, pensaba, le afectaba lo mismo que a una mujer".
"Ética para Amador", Fernando Savater
"¿Qué pretendo decirte poniendo un «haz lo que quieras» como lema fundamental de esa ética hacia la que vamos tanteando? Pues sencillamente (aunque luego resultará que no es tan sencillo, me temo) que hay que dejarse de órdenes y costumbres, de premios y castigos, en una palabra, de cuanto quiere dirigirte desde fuera, y que tienes que plantearte todo este asunto desde ti mismo, desde el fuero interno de tu voluntad. No le preguntes a nadie qué es lo que debes hacer con tu vida: pregúntatelo a ti mismo. Si deseas saber en qué puedes emplear mejor tu libertad, no la pierdas poniéndote ya desde el principio al servicio de otro o de otros, por buenos, sabios y respetables que sean: interroga sobre el uso de tu libertad… a la libertad misma."
"Sin noticias de Gurb", Eduardo Mendoza
«19.00 Llevo cuatro horas caminando. No sé dónde estoy y las piernas no me sostienen. La ciudad es enorme; el gentío, constante; el ruido, mucho. Me extraña no encontrar los monumentos habituales, como el Cenotafio de la Beata Madre Pilar, que podrían servirme de referencia. He parado a un peatón que parecía poseer un nivel de mansedumbre alto y le he preguntado dónde podría encontrar a una persona extraviada. Me ha preguntado qué edad tenía esa persona. Al contestarle que seis mil quinientos trece años, me ha sugerido que la buscara en El Corte Inglés. Lo peor es tener que respirar este aire inficionado de partículas suculentas. Es sabido que en algunas zonas urbanas la densidad del aire es tal que sus habitantes lo introducen en fundas y lo exportan bajo la denominación de morcillas. Tengo los ojos irritados, la nariz obstruida, la boca seca. ¡Cuánto mejor se está en Sardanyola!"
"Patas arriba. La escuela del mundo al revés", Eduardo Galeano
"Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia."
"Jane Eyre", Charlotte Brontë
"-Le digo que debo partir –repliqué, excitada con un sentimiento semejante a la pasión-. ¿Cree usted que puedo quedarme si no significo nada para usted? ¿Cree que soy un autómata?, ¿una máquina sin sentimientos? ¿Cree que puedo soportar que me quiten el pedazo de pan de la boca y la gota de agua vital del vaso? ¿Cree que, porque soy pobre, fea, anodina y pequeña, carezco de alma y corazón? ¡Se equivoca! Tengo la misma alma que usted, y el mismo corazón. Y, si Dios me hubiera dotado de algo de belleza y una gran fortuna, le habría puesto tan difícil dejarme como lo es para mí dejarlo a usted. No le hablo con la voz de la costumbre o de las convenciones, ni siquiera con voz humana; ¡es mi espíritu el que se dirige al suyo, como si ambos hubiéramos muerto y estuviéramos a los pies de Dios, iguales, como lo somos!"
"La carretera", Cormac McCarthy
"No había visto un fuego en mucho tiempo, eso es todo. Vivo como un animal. Ni le cuento las cosas que he llegado a comer. Cuando vi al chico creí que me había muerto. ¿Pensó que era un ángel? No sabía que era. Pensaba que nunca volvería a ver un niño. No sabía qué iba a pasar. ¿Y si le dijera que es un dios? El viejo sacudió la cabeza. Yo ya he superado todo eso. Hace muchos años. Donde los hombres no pueden vivir a los dioses no les va mucho mejor. Es preferible estar solo. O sea que espero que no sea verdad eso que ha dicho porque coincidir en la carretera con el último dios sería terrible y por eso confío en que no sea verdad".
"Oliver Twist", Charles Dickens
"Agitóse el muchacho y sonrió en sueños, cual si aquellas muestras de piedad y de compasión hubiesen hecho nacer en él la agradable ilusión de un amor y un afecto nunca sentidos. De igual modo el sonar de una dulce melodía, el murmullo del agua en un lugar silencioso, el aroma de una flor y hasta en sonido de una palabra conocida traen, a veces, vagos recuerdos de escenas que no existieron jamás en esta vida, que se desvanecen como un soplo, acaso despiertos por el breve rememorar de una existencia más feliz, desaparecida hace tiempo, y que no lograría hacer volver ningún voluntario esfuerzo de la imaginación."
"Grandes esperanzas", Charles Dickens
"Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra que a veces cubre y mancilla nuestro endurecido corazón. Después de haber llorado me sentí mejor, aunque más apenado y consciente de mi ingratitud. Si hubiese llorado antes, Joe sin duda se habría hallado a mi lado."
"Nada", Carmen Martín Gaite
"«Tal vez el sentido de la vida para una mujer consiste únicamente en ser descubierta así, mirada de manera que ella misma se sienta irradiante de luz.» No en mirar, no en escuchar venenos y torpezas de los otros, sino en vivir plenamente el propio goce de los sentimientos y las sensaciones, la propia desesperación y alegría. La propia maldad o bondad..."
"Retahílas", Carmen Martín Gaite
"-Perdidos andamos todos, hombre. Lo único que a veces puede despertar curiosidad es saber con respecto a qué brújula. Porque a lo largo de la vida no hace uno más que inventarse brújulas o fijarse en las que inventan otro. Eso es lo que cambia; los bandazos son siempre los mismos: del entusiasmo a la decepción pasando por esa zona media de la conformidad, guarida preferente para la mayoría, donde el tiempo se ensaña, sin embargo, y pega sus dentelladas más crueles; pero la gente que pone la vela al pairo de la conformidad no sabe esto, piensa que está hurtando su trayectoria a las fauces del tiempo, que es un viaje amortiguado y subrepticio".
"Drácula", Bram Stocker
"Metódicamente, según su costumbre, Van Helsing retiró de su cartera diversos instrumentos, dejándolos a mano. Primero, sacó un soldador y un poco de soldadura; después, una lámpara de aceite que, una vez encendida, desprendió un gas azulado que daba mucho calor; luego, los instrumentos que debía servir para la operación, y finalmente una estaca de madera cilíndrica, de unos diez centímetros de diámetro y un metro de longitud. Puso al fuego la punta de la estaca, y después la afiló agudamente. Por fin sacó de la cartera un martillo de grandes dimensiones".
"La vida es sueño", Calderón de la Barca
"Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende. Yo sueño que estoy aquí destas prisiones cargado, y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son".
"El club Dumas", Arturo Pérez-Reverte
"Corso estuvo en Lisboa menos de cincuenta minutos; el tiempo justo para ir de la estación de Santa Apolonia a la del Rossío. Hora y media más tarde pisaba el andén de Sintra bajo un cielo de nubes bajas que difuminaban, monte arriba, las melancólicas torres grises del castillo Da Pena. No había taxis a la vista, y subió andando hasta el pequeño hotel situado frente a las dos grandes chimeneas del Palacio Nacional. Eran las diez de la mañana de un miércoles y la explanada estaba libre de turistas y autocares; no hubo problema en conseguir una habitación con vistas al paisaje quebrado, espeso y verde, donde despuntaban tejados y torres de las viejas quintas, entre jardines centenarios cubiertos de hiedra".
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