Cata de libros

Los mejores momentos de la lectura de un libro suceden con el hallazgo de fragmentos especialmente hermosos, lúcidos y vibrantes. En Trabalibros nos gusta capturarlos subrayándolos para poder volver a ellos fácilmente con tan solo explorar entre sus páginas.

Esto nos permite además ofrecerte una pequeña selección de los tesoros que ocultan algunos de nuestros libros preferidos, con la esperanza de que sirva para estimular su lectura. Esperamos que disfrutes de nuestra "Cata de libros", frases que al lanzarlas en redes sociales nos gusta llamar #Literatweets.

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"Crimen y castigo", Fiodor Dostoievski
"Querían hablar, pero no pudieron pronunciar una sola palabra. Las lágrimas brillaban en sus ojos. Los dos estaban delgados y pálidos, pero en aquellos rostros ajados brillaba el alba de una nueva vida, la aurora de una resurrección. El amor los resucitaba. El corazón de cada uno de ellos era un manantial de vida inagotable para el otro. Decidieron esperar con paciencia. Tenían que pasar siete años en Siberia. ¡Qué crueles sufrimientos, y también qué profunda felicidad, llenaría aquellos siete años! Raskolnikov estaba regenerado. Lo sabía, lo sentía en todo su ser. En cuanto a Sonia, sólo vivía para él."
"Meditaciones del Quijote", José Ortega y Gasset
"Cuando hemos llegado hasta los barrios bajos del pesimismo y no hallamos nada en el universo que nos parezca una afirmación capaz de salvarnos, se vuelven los ojos hacia las menudas cosas del vivir cotidiano. [...] Vemos entonces que no son las grandes cosas, los grandes placeres, ni las grandes ambiciones, quienes nos retienen sobre el haz de la vida, sino este minuto de bienestar junto a un hogar en invierno, esta grata sensación de una copa de licor que bebemos, aquella manera de pisar el suelo, cuando camina, de una moza gentil, que no amamos ni conocemos; tal ingeniosidad que el amigo ingenioso nos dice con su buena voz de costumbre". [...] Vemos entonces que no son las grandes cosas, los grandes placeres, ni las grandes ambiciones, quienes nos retienen sobre el haz de la vida, sino este minuto de bienestar junto a un hogar en invierno, esta grata sensación de una copa de licor que bebemos [...]"
"Biografía para encontrarme", Mario Benedetti
"[...] resumiendo / no somos los que somos / ni menos los que fuimos / tenemos un desorden en el alma / pero vale la pena sostenerla / con las manos / los ojos / la memoria / tratemos por lo menos de engañarnos / como si el buen amor / fuera la vida".
"Revelación de un mundo", Clarice Lispector
"Las palabras me preceden y sobrepasan, me tientan y me modifican, y si no tengo cuidado será demasiado tarde: las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. O, así como un tapiz está hecho con tantos hilos que no puedo resignarme a seguir un hilo solo; mi enredo surge porque una historia está hecha de muchas historias. Y no puedo contarlas a todas -una palabra más verdadera podría de eco en eco hacer que se desmoronaran por el despeñadero mis glaciares".
"Retórica especulativa", Pascal Quignard
"Mi vida, si hubiese dependido de la felicidad y del reconocimiento, hubiera estado privada de los únicos valores que yo le concedía: la imprevisibilidad de los días, la violencia del alma, los deseos que se mantienen apartados del mundo, el estremecimiento del lenguaje silencioso, la independencia feroz, una zona más celosa, más susceptible y más inaccesible aún que la libertad".
"Poeta en Nueva York", Federico García Lorca.
"Cuando se hundieron las formas puras bajo el cri cri de las margaritas, comprendí que me habían asesinado. Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, abrieron los toneles y los armarios, destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. Ya no me encontraron. ¿No me encontraron? No. No me encontraron. Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, y que el mar recordó ¡de pronto! los nombres de todos sus ahogados".
"Prosas apátridas", Julio Ramón Ribeyro
"Nunca he podido comprender el mundo y me iré de él llevándome una imagen confusa. Otros pudieron o creyeron armar el rompecabezas de la realidad y lograron distinguir la figura escondida, pero yo viví entreverado con las piezas dispersas, sin saber dónde colocarlas. Así, vivir habrá sido para mí enfrentarme a un juego cuyas reglas se me escaparon y en consecuencia no haber encontrado la solución del acertijo".
"El sermón sobre la caída de Roma", Jérôme Ferrari
"Ignoramos, en verdad, qué son los mundos y de qué depende la existencia de los mismos. En algún lugar del universo tal vez esté escrita la misteriosa ley que preside su génesis, su crecimiento y su fin. Pero sabemos esto: para que surja un nuevo mundo primero debe morir un mundo antiguo. Y sabemos, del mismo modo, que el intervalo que los separa puede ser infinitamente corto o, al contrario, tan largo que los hombres deben aprender durante décadas a vivir en la desolación hasta descubrir infaliblemente que son incapaces de ello y que, a fin de cuentas, no han vivido".
"El buen relato", J.M. Coetzee y Arabella Kurtz
"El arte que me encanta parece estar diciéndome esto: Mira lo que está pasando a tu alrededor, fíjate en toda su riqueza y lujo de detalles y colores; no dejes de mirar y de pensar en lo que ves; pero tampoco olvides que eres tú quien está mirando, que tú tienes una posición y un lugar desde los que miras, y que también los tiene otra gente. Habita plenamente en ese lugar".
"La vida oculta", Soledad Puértolas
"Una delgada, invisible red de malentendidos nos va envolviendo. No podemos nunca saber lo que representamos para los otros, el exacto papel que nos han dado; no podemos, sobre todo, saber por qué nos han dado ese papel y, en cierto modo, hagamos lo que hagamos, incluso algo totalmente contradictorio con nuestra supuesta personalidad, los otros, ese indeterminado y plural ‘los otros', se resisten a cambiar la idea que tienen de nosotros. Sin embargo, si hay algo que permanece inmutable es la conciencia, errada o no, que tenemos de nosotros mismos".
"Mac y su contratiempo", Enrique Vila-Matas
"Tengo vocación de modificador. También de repetidor. Pero esta vocación es más corriente. Porque esencialmente somos todos repetidores. La repetición, gesto humano donde los haya, es un gesto que me gustaría analizar, investigar, modificar las conclusiones a las que hayan llegado otros. ¿Llegamos en la vida a hacer algo que no sea la repetición de algo ya previamente ensayado y realizado por quienes nos precedieron? La repetición es en el fondo un tema tan inabarcable que puede convertir en ridículo cualquier intento de captarlo plenamente".
"Saber perder", David Trueba
"¿Volvemos a casa?, pregunta Leandro. Lorenzo siente piedad por ese hombre al que de niño temía por su rigor, sus convicciones firmes, al que luego ignoró y más tarde aprendió a respetar. Su padre empequeñecido avanza por el pasillo y Lorenzo lo ve entrar en su cuarto. ¿Quién soy yo para juzgarlo? Si pudiéramos exponer a la luz las miserias de las personas, los errores, las torpezas, los crímenes, nos encontraríamos con la penuria más absoluta, la verdadera indignidad. Por suerte, piensa Lorenzo, cada uno llevamos nuestra secreta derrota bien adentro, lo más lejos posible de la mirada de los demás. Por eso no ha querido escarbar demasiado en la herida de su padre, conocer los detalles, humillarle más de lo que ya le debía de humillar sincerarse con su hijo".
"El amor en los tiempos del cólera", Gabriel García Márquez
"Le rogó a Dios que le concediera al menos un instante para que él no se fuera sin saber cuánto lo había querido por encima de las dudas de ambos, y sintió un apremio irresistible de empezar la vida con él otra vez desde el principio para decirse todo lo que se les quedó sin decir, y volver a hacer bien cualquier cosa que hubieran hecho mal en el pasado. Pero tuvo que rendirse ante la intransigencia de la muerte. Su dolor se descompuso en una cólera ciega contra el mundo, y aun contra ella misma, y eso le infundió el dominio y el valor para enfrentarse sola a su soledad".
"Alicia en el país de las maravillas", Lewis Carroll
– "Por ahí", contestó el Gato volviendo una pata hacia su derecha, "vive un sombrerero; y por allá", continuó volviendo la otra pata, "vive una liebre de marzo. Visita al que te plazca: ambos están igual de locos". – "Pero es que a mí no me gusta estar entre locos", observó Alicia. – "Eso sí que no lo puedes evitar", repuso el gato; "todos estamos locos por aquí. Yo estoy loco; tú también lo estás". – "Y ¿cómo sabes tú si yo estoy loca?", le preguntó Alicia. – "Has de estarlo a la fuerza", le contestó el Gato; "de lo contrario no habrías venido aquí".
"Peter Pan y Wendy", J.M. Barrie
"-¿Sabes, Wendy? , cuando el primer niño rió por primera vez, su risa se rompió en miles de pedazos que se fueron dando saltos, y así fue como aparecieron las hadas. Y por eso tendría que haber un hada por cada niño y cada niña. -¿Tendría que haber? ¿Acaso no es así? -No. Ahora los niños saben mucho y pronto dejan de creer en las hadas, y cada vez que un niño dice "No creo en las hadas", en algún lugar hay un hada que muere."
"Hermosos y malditos", Francis Scott Fitzgerald
"- Anoche -dijo ella gravemente, jugueteando con el pelo de Anthony mientras hablaba-, me pareció que la parte de mí que amabas, la parte que merecía la pena conocer, todo el orgullo y todo el fuego, había desaparecido. Supe que lo que aún quedaba de mí te amaría siempre, pero que ya nunca sería igual. Gloria se daba cuenta, sin embargo, de que terminaría por olvidar y de que la vida raras veces aniquila, aunque siempre desgaste. Después de aquella mañana nunca se volvió a mencionar el incidente y su profunda herida se curó con ayuda de Anthony…, y si hubo triunfo, estaba en posesión de una fuerza más oscura que ellos y que, junto con el triunfo, poseía también el conocimiento de los hechos".
"Insinuaciones de inmortalidad por recuerdos de la temprana niñez", Wordsworth
[...] "Aunque el fulgor que fue tan claro en otro tiempo se quite para siempre de mi vista, aunque nada me pueda devolver esas horas de esplendor en la hierba, de gloria entre las flores, no me voy a afligir, sino más bien a hallar fuerza en lo que atrás queda: en esa simpatía primigenia que, habiendo sido, siempre debe ser; en los suavizadores pensamientos que brotan del sufrimiento humano; en la fe que contempla a través de la muerte, en los años que traen la mente filosófica".
"Sueño y poesía", Keats
"¡Detente y considera! La vida es sólo un día, es una frágil gota de rocío bajando con peligro de un árbol: el pobre indio dormido mientras va su canoa, veloz, a una monstruosa catarata. ¿Por qué un gemido tan triste? La vida es la esperanza de una rosa aún no abierta, la lectura de un cuento siempre cambiante; el leve levantarse del velo de una doncella; el claro girar de una paloma en el aire estival; un escolar que ríe, sin cuidado ni pena, a las primaverales ramas de un olmo izado".
"Apuntes", Elias Canetti
"Lo más importante lo lleva uno dentro de sí durante cuarenta o cincuenta años antes de atreverse a decirlo de forma articulada. Ya sólo por esto resulta incalculable cuánto se pierde con quienes mueren tempranamente. Todos mueren tempranamente".
"El mito de Sísifo", Albert Camus
"La felicidad y lo absurdo son dos hijos de la misma tierra. Son inseparables. Sería un error decir que la dicha nace forzosamente del descubrimiento absurdo. Sucede también que la sensación de lo absurdo nace de la dicha. ‘Juzgo que todo está bien', dice Edipo, y esta palabra es sagrada. Resuena en el universo feroz y limitado del hombre. Enseña que todo no es ni ha sido agotado. Expulsa de este mundo a un dios que había entrado en él con la insatisfacción y la afición a los dolores inútiles. Hace del destino un asunto humano, que debe ser arreglado entre los hombres".
"La edad de la inocencia", Edith Wharton
"- Dime papá, ¿como era? Ascher se sintió enrojecer bajo la mirada abierta de su hijo. - Vamos, confiésalo: vosotros fuisteis grandes amigos ¿no es cierto? ¿Verdad que era increíblemente bonita? - ¿Bonita? No sé. Era diferente. - ¡Ah! ¡Ahí tienes! Eso es lo que sucede siempre, ¿no es así? Cuando aparece "es diferente" y no sabes por qué."
"Etimología de las pasiones", Ivonne Bordelois
"Comprobamos que, contrariamente al olfato o al oído, la vista ha originado desde siempre una especie de lenguaje propio para expresar una gran cantidad de estados cognoscitivos y afectivos: la idolatría, la sabiduría, la vigilancia, la protección, el desprecio, la vergüenza, el respeto, la sospecha, la admiración, la posesión, el despecho, el pudor, la pregunta, el maravillamiento, la espera. ¿Cuántos sentimientos, pasiones, actitudes y estados de ánimo pueden expresar los ojos, cuántas palabras y cuántos matices tiene este diccionario de la vista?"
"Los mejores cuentos", Sergio Pitol
"Lo que más le sorprendería después, al recordar aquel día, sería su extraordinaria duración. Si a algo podía compararlo era a las jornadas infantiles, cuando el niño, al deambular por entre la desorganización del mundo, siente y conoce una verdadera plenitud del tiempo, libre aún de la angustia de que éste lo atrape y lo comprima. Ese sábado constituirá en sí un universo".
"En nombre de nada", César Simón
"Pues ahí, en ese detenerse, en ese escuchar, en ese transparentarse la sensibilidad, ahí es donde van a parar todas nuestras pasiones y reflexiones, todas nuestras más queridas pasiones y nuestras más respetadas reflexiones. Ah, presencia lejana, tan lejana aunque seas el latido de nuestro pecho. Quién sabe, quién sabe. Y eso es, lector, mi religión, mi síntesis. Y quizás es también la tuya, que también has amado, has sentido, has reflexionado, y has penetrado en los intactos, en los delicados, en los silenciosos espacios interiores".
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