Cata de libros

Los mejores momentos de la lectura de un libro suceden con el hallazgo de fragmentos especialmente hermosos, lúcidos y vibrantes. En Trabalibros nos gusta capturarlos subrayándolos para poder volver a ellos fácilmente con tan solo explorar entre sus páginas.

Esto nos permite además ofrecerte una pequeña selección de los tesoros que ocultan algunos de nuestros libros preferidos, con la esperanza de que sirva para estimular su lectura. Esperamos que disfrutes de nuestra "Cata de libros", frases que al lanzarlas en redes sociales nos gusta llamar #Literatweets.

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"La voluntad", Azorín
"El maestro exclama: -¡Ah, la inteligencia es el mal!... Comprender es entristecerse; observar es sentirse vivir… Y sentirse vivir es sentir la muerte, es sentir la inexorable marcha de todo nuestro ser y de las cosas que nos rodean hacia el océano misterioso de la nada… Ya en la lejanía, apenas se percibe, a retazos, la súplica fervorosa de los labriegos, de los hombres sencillos, de los hombres felices… Una campana toca cerca; en la madera del balcón clarean dos grandes ángulos de luz tenue".
"El cartero de Neruda", Antonio Skármeta
"―Don Pablo, estoy enamorado. ―Eso ya lo dijiste. ¿Y yo en qué puedo servirte? ―Tiene que ayudarme. ―¡A mis años! ―Tiene que ayudarme, porque no sé qué decirle. La veo delante de mí y es como si estuviera mudo. No me sale una sola palabra. ―¡Cómo! ¿No has hablado con ella? ―Casi nada. Ayer me fui paseando por la playa como usted me dijo. Miré el mar mucho rato, y no se me ocurrió ninguna metáfora. Entonces, entré a la hostería y me compré una botella de vino. Bueno, fue ella la que me vendió la botella. ―Beatriz. ―Beatriz. Me la quedé mirando, y me enamoré de ella".
"El perro de los Baskerville", Sir Arthur Conan Doyle
"—Está la muerte de sir Charles. —A quien se encontró sin señal alguna que sirviera para indicar de qué había muerto. Usted y yo sabemos que murió de espanto y cuál fue el objeto que lo causó, pero, ¿cómo habríamos de convencer al Jurado? ¿Qué pruebas hay de que existió el perro? ¿Dónde están las marcas de los colmillos? Aunque es bien sabido que el perro no muerde a un cadáver, y que sir Charles murió antes de que el animal le alcanzase, nada de eso podemos probar. No, amigo mío, es inútil; por ahora tenemos que resignarnos, porque no es posible presentar una acusación en toda regla. Hay que esperar un poco."
El principito", Antoine de Saint-Exupéry
"-Adiós –dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. -Lo esencial es invisible a los ojos –repitió el principito, a fin de acordarse. -El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante. -El tiempo que perdí por mi rosa... –dijo el principito, a fin de acordarse. -Los hombres han olvidado esta verdad –dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa... -Soy responsable de mi rosa... –repitió el principito, a fin de acordarse."
"El principito", Antoine de Saint-Exupéry
"-¿Cómo se puede poseer estrellas? -¿De quién son? –replicó, hosco, el hombre de negocios. -No sé. De nadie. -Entonces son mías, pues soy el primero en haberlo pensado. -¿Es suficiente? -Seguramente. Cuando encuentras un diamante que no es de nadie, es tuyo. Cuando encuentras una isla que no es de nadie, es tuya. Cuando eres el primero en tener una idea, la haces patentar: es tuya. Yo poseo las estrellas porque jamás, nadie antes que yo, soñó con poseerlas".
La torre vigía", Ana María Matute
"Me prometí que jamás volvería a participar en una vida que no era mi vida; que no me mezclaría y confundiría a una raza que subsiste y trepa a fuerza de golpes, artimañas, renuncias, desesperación, odio, amor y muerte. «No moriré, no envejeceré jamás… -me repetía, en un júbilo casi doloroso-. Nunca harán de mí un odre mordido, sacrificado a la incuria del espíritu, humillado por la estupidez, calcinado por el terror.»
"Diario", Ana Frank
"Créeme, cuando llevas un año y medio encerrada, hay días en que ya no puedes más. Entonces ya no cuentan la justicia ni la gratitud; los sentimientos no se dejan ahuyentar. Montar en bicicleta, bailar, silbar, mirar el mundo, sentirme joven, saber que soy libre, eso es lo que anhelo, y sin embargo no puedo dejar que se me note, porque imagínate que todos empezáramos a lamentarnos o pusiéramos caras largas… ¿Adónde iríamos a parar? A veces me pongo a pensar: ¿no habrá nadie que pueda entenderme, que pueda ver más allá de esa ingratitud, más allá del ser o no ser judío, y ver en mí tan sólo a esa chica de catorce años, que tiene una inmensa necesidad de divertirse un rato despreocupadamente?"
"Un mundo feliz", Aldous Huxley
"La felicidad real siempre aparece escuálida por comparación con las compensaciones que ofrece la desdicha. Y, naturalmente, la estabilidad no es, ni con mucho, tan espectacular como la inestabilidad. Y estar satisfecho de todo no posee el hechizo de una buena lucha contra la desventura, ni el pintoresquismo del combate contra la tentación o contra una pasión fatal o una duda. La felicidad nunca tiene grandeza".
"Secretos a voces", Alice Munro
"Pensaba que Louisa tenía de verdad mejor aspecto que antes. [...] Lo más probable es que se debiera a que el tiempo pasaba y a que la guerra mermaba terriblemente las perspectivas de encontrar marido. Eso podía servirle de estímulo a una mujer. Además, era más lista y más guapa y tenía mejor conversación que la mayoría de las casadas. ¿Qué ocurría con una mujer así? A veces, simple mala suerte. O mal cálculo en el momento importante. ¿Un poco demasiado lista y segura de sí misma, para aquella época, de manera que hacía sentirse incómodos a los hombres?".
"Un mundo feliz", Aldous Huxley
"–Y ahora sitúenlos de modo que puedan ver las flores y los libros. Los chiquillos guardaron silencio inmediatamente, y empezaron a arrastrarse hacia aquellas masas de colores vivos, hacia aquellas formas alegres y brillantes que aparecían en las páginas blancas. Cuando ya se acercaban, el sol palideció un momento, eclipsándose tras una nube. Las rosas llamearon, como a impulsos de una pasión interior; un nuevo y profundo significado pareció brotar de las brillantes páginas de los libros. De las filas de críos que gateaban llegaron pequeños chillidos de excitación, gorjeos y ronroneos de placer. El director se frotó las manos".
"Los girasoles ciegos", Alberto Méndez
"Serían las ocho de la mañana cuando llegaron a Arganda del Rey. Todo estaba preparado. Un muro de mampostería, resto de un establo derruido, una explanada, un pelotón de fusilamiento y una cadena de guardianes aportaron todo lo necesario para la ejecución. Otros camiones, otros condenados, otras desesperaciones se sumaron a la ceremonia. Un sacerdote con estola morada rezaba en latín rutinarias imploraciones de misericordia. Eran casi un centenar y tuvieron que agolparse para no exceder la dimensión del muro. Unos instantes de silencio para que el sacerdote terminara su plegaria que concluyó con una bendición trazada en el aire con la languidez de un adiós entristecido e inmediatamente «Pelotón», silencio, «Apunten», silencio, «Fuego». Si alguien gritó, nadie pudo oírlo".
"El mito de Sísifo", Albert Camus
"Existen los que han nacido para vivir y los que han nacido para amar. Por los menos, Don Juan lo diría de buena gana. Pero podría elegir mediante una abreviación, pues el amor de que se habla aquí está adornado con las ilusiones de lo eterno. Todos los especialistas de la pasión nos lo dicen: no hay amor eterno si no es contrariado. No hay pasión sin lucha. Semejante amor no termina sino en la última contradicción, que es la muerte. Hay que ser Werther o nada. Hay también en esto muchas maneras de suicidarse, una de las cuales es el don total y el olvido de la propia persona".
"La invención de Morel", Adolfo Bioy Casares
"Creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado; sus perfeccionamientos insisten en la primera idea, rudimentaria: retener vivo todo el cuerpo. Sólo habría que buscar la conservación de lo que interesa a la conciencia."
"Secretos a voces", Alice Munro
"Maureen es todavía joven, aunque ella no lo cree, y tiene mucha vida por delante. Primero una muerte —eso ocurrirá pronto—; después otra boda, nuevas ciudades y nuevas casas. En cocinas a cientos y miles de kilómetros de distancia, observará cómo se forma una delicada piel sobre una cuchara de madera y su memoria se agitará, pero no acabará de desvelarse ese momento en el que parece estar contemplando un secreto a voces, algo que no te sobrecoge hasta que intentas contarlo".
"Crimen y castigo", Fiodor Dostoievski
"Querían hablar, pero no pudieron pronunciar una sola palabra. Las lágrimas brillaban en sus ojos. Los dos estaban delgados y pálidos, pero en aquellos rostros ajados brillaba el alba de una nueva vida, la aurora de una resurrección. El amor los resucitaba. El corazón de cada uno de ellos era un manantial de vida inagotable para el otro. Decidieron esperar con paciencia. Tenían que pasar siete años en Siberia. ¡Qué crueles sufrimientos, y también qué profunda felicidad, llenaría aquellos siete años! Raskolnikov estaba regenerado. Lo sabía, lo sentía en todo su ser. En cuanto a Sonia, sólo vivía para él."
"Meditaciones del Quijote", José Ortega y Gasset
"Cuando hemos llegado hasta los barrios bajos del pesimismo y no hallamos nada en el universo que nos parezca una afirmación capaz de salvarnos, se vuelven los ojos hacia las menudas cosas del vivir cotidiano. [...] Vemos entonces que no son las grandes cosas, los grandes placeres, ni las grandes ambiciones, quienes nos retienen sobre el haz de la vida, sino este minuto de bienestar junto a un hogar en invierno, esta grata sensación de una copa de licor que bebemos, aquella manera de pisar el suelo, cuando camina, de una moza gentil, que no amamos ni conocemos; tal ingeniosidad que el amigo ingenioso nos dice con su buena voz de costumbre". [...] Vemos entonces que no son las grandes cosas, los grandes placeres, ni las grandes ambiciones, quienes nos retienen sobre el haz de la vida, sino este minuto de bienestar junto a un hogar en invierno, esta grata sensación de una copa de licor que bebemos [...]"
"Biografía para encontrarme", Mario Benedetti
"[...] resumiendo / no somos los que somos / ni menos los que fuimos / tenemos un desorden en el alma / pero vale la pena sostenerla / con las manos / los ojos / la memoria / tratemos por lo menos de engañarnos / como si el buen amor / fuera la vida".
"Revelación de un mundo", Clarice Lispector
"Las palabras me preceden y sobrepasan, me tientan y me modifican, y si no tengo cuidado será demasiado tarde: las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. O, así como un tapiz está hecho con tantos hilos que no puedo resignarme a seguir un hilo solo; mi enredo surge porque una historia está hecha de muchas historias. Y no puedo contarlas a todas -una palabra más verdadera podría de eco en eco hacer que se desmoronaran por el despeñadero mis glaciares".
"Retórica especulativa", Pascal Quignard
"Mi vida, si hubiese dependido de la felicidad y del reconocimiento, hubiera estado privada de los únicos valores que yo le concedía: la imprevisibilidad de los días, la violencia del alma, los deseos que se mantienen apartados del mundo, el estremecimiento del lenguaje silencioso, la independencia feroz, una zona más celosa, más susceptible y más inaccesible aún que la libertad".
"Poeta en Nueva York", Federico García Lorca.
"Cuando se hundieron las formas puras bajo el cri cri de las margaritas, comprendí que me habían asesinado. Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, abrieron los toneles y los armarios, destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. Ya no me encontraron. ¿No me encontraron? No. No me encontraron. Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, y que el mar recordó ¡de pronto! los nombres de todos sus ahogados".
"Prosas apátridas", Julio Ramón Ribeyro
"Nunca he podido comprender el mundo y me iré de él llevándome una imagen confusa. Otros pudieron o creyeron armar el rompecabezas de la realidad y lograron distinguir la figura escondida, pero yo viví entreverado con las piezas dispersas, sin saber dónde colocarlas. Así, vivir habrá sido para mí enfrentarme a un juego cuyas reglas se me escaparon y en consecuencia no haber encontrado la solución del acertijo".
"El sermón sobre la caída de Roma", Jérôme Ferrari
"Ignoramos, en verdad, qué son los mundos y de qué depende la existencia de los mismos. En algún lugar del universo tal vez esté escrita la misteriosa ley que preside su génesis, su crecimiento y su fin. Pero sabemos esto: para que surja un nuevo mundo primero debe morir un mundo antiguo. Y sabemos, del mismo modo, que el intervalo que los separa puede ser infinitamente corto o, al contrario, tan largo que los hombres deben aprender durante décadas a vivir en la desolación hasta descubrir infaliblemente que son incapaces de ello y que, a fin de cuentas, no han vivido".
"El buen relato", J.M. Coetzee y Arabella Kurtz
"El arte que me encanta parece estar diciéndome esto: Mira lo que está pasando a tu alrededor, fíjate en toda su riqueza y lujo de detalles y colores; no dejes de mirar y de pensar en lo que ves; pero tampoco olvides que eres tú quien está mirando, que tú tienes una posición y un lugar desde los que miras, y que también los tiene otra gente. Habita plenamente en ese lugar".
"La vida oculta", Soledad Puértolas
"Una delgada, invisible red de malentendidos nos va envolviendo. No podemos nunca saber lo que representamos para los otros, el exacto papel que nos han dado; no podemos, sobre todo, saber por qué nos han dado ese papel y, en cierto modo, hagamos lo que hagamos, incluso algo totalmente contradictorio con nuestra supuesta personalidad, los otros, ese indeterminado y plural ‘los otros', se resisten a cambiar la idea que tienen de nosotros. Sin embargo, si hay algo que permanece inmutable es la conciencia, errada o no, que tenemos de nosotros mismos".
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