Cata de libros

Los mejores momentos de la lectura de un libro suceden con el hallazgo de fragmentos especialmente hermosos, lúcidos y vibrantes. En Trabalibros nos gusta capturarlos subrayándolos para poder volver a ellos fácilmente con tan solo explorar entre sus páginas.

Esto nos permite además ofrecerte una pequeña selección de los tesoros que ocultan algunos de nuestros libros preferidos, con la esperanza de que sirva para estimular su lectura. Esperamos que disfrutes de nuestra "Cata de libros", frases que al lanzarlas en redes sociales nos gusta llamar #Literatweets.

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"Un hombre que duerme", Georges Perec
"Si tienes un lago en medio de la cabeza, cosa no solamente posible sino normal, aunque esto no pueda afirmarse sin reservas, te hará falta cierto tiempo para alcanzarlo. No hay sendero, nunca hay sendero y, cerca de los bordes, tendrás que tener cuidado con la maleza, siempre peligrosa en esta época del año. No habrá tampoco barcas, por supuesto; casi nunca hay barcas, pero puedes cruzar a nado".
"Consideraciones acerca del pecado, el dolor, la esperanza y el camino verdadero", Franz Kafka
"No es necesario que salgas de casa. Quédate a tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, quédate completamente solo y en silencio. El mundo llegará a ti para hacerse desenmascarar, no puede dejar de hacerlo, se prosternará extático a tus pies".
"Donde el corazón te lleve", Susanna Tamaro
"El silencio es como la fregona húmeda, aleja para siempre la opacidad del polvo. La mente es prisionera de las palabras, si hay un ritmo que le pertenece es el ritmo desordenado de los pensamientos; el corazón, en cambio, respira, es el único que late entre todos los órganos, y es ese latir lo que le permite entrar en sintonía con otros latidos más vastos".
"Reflexiones de Robinsón ante un bacalao", Vázquez Montalbán
"Me fatiga mi cerebro sensorial, del que entro y salgo entre cansancio y cansancio de mi cerebro racionalista, para no dejarme caer en la amargura de mi cerebro sentimental. Tengo miedo y hambre mental. Y si me arrodillara pidiéndole ayuda al Dios de los náufragos, traicionaría mi fe racionalista, con toda seguridad ningún Dios mayor ni menor me escucharía, pero me sentiría algo más reconfortado, desde la complacencia de haber cumplido con lo esperado en todo buen robinsón".
"La isla", Aldous Huxley
"Comer, beber, morir: tres manifestaciones primarias de la vida universal e impersonal. Los animales viven esa vida impersonal universal sin conocer su naturaleza. La gente común conoce su naturaleza pero no la vive, y si alguna vez piensa con seriedad en ella, se niega a aceptarla. Una persona esclarecida la conoce, la vive y la acepta por completo. Come, bebe y a su debido tiempo muere... pero come con una diferencia, bebe con una diferencia, muere con una diferencia".
"Discurso sobre la felicidad", Madame du Châtelet
"A nosotros nos corresponde hacer que contribuyan a nuestra felicidad, que es algo que depende a menudo de nosotros. Quien haya sabido ajustarse tan bien a su estado, y a las circunstancias en las que le colocó la fortuna, quien haya conseguido asentar su espíritu y su cuerpo sobre un cauce tranquilo, quien esté abierto a todos los sentimientos, a todas las sensaciones agradables que este estado pueda suponer, es con seguridad un excelente filósofo y debe estarle agradecido sobremanera a la naturaleza".
"Son de mar", Manuel Vicent
"Dejó la cartera en el suelo y con ella esos versos subrayados de Horacio en que recomienda agarrarse a los placeres fugaces y exaltarse a sí mismo convirtiendo en eterno ese instante del tiempo que huye. ¿Cómo iban a entender eso los alumnos si a su edad todos los jóvenes se sienten inmortales? Pero Ulises estaba dispuesto a convertirse también en inmortal saboreando una docena de hembras de erizo y lo hizo abriéndolas una a una con la punta de la navaja y sorbiéndolas con los ojos cerrados mientras sentía que la dulzura del sol de enero le estallaba en el cristal de las gafas y le quemaba los párpados".
"Dama de Porto Pim", Antonio Tabucchi
"Antero anotó que padecía infinito, y tal vez fuera una enfermedad para él más plausible. Tal vez sólo estaba cansado de la forma transitoria e imperfecta del ideal y de la pasión, y su afán se dirigía ahora a otro orden geométrico. En sus escritos empezó a aparecer la palabra Nada, que le parecía la forma más perfecta de perfección. Entraba en su cuadragésimo noveno año y regresaba a su isla".
"La península", Julien Gracq
"No pensaba en nada. Ni siquiera dejaba que cobrasen cuerpo en su mente imágenes de lo que estaba por pasar, únicamente las sentía hormiguear dentro de él a todas ellas; pegajosas, encoladas, protegidas aún como por un tegumento voluptuoso, husmeando el aire que va a desfruncirlas una a una, él era como una planta que va a florecer: al borde de la delicuescencia. Pensó por un instante que era profundamente feliz, es decir, que sentía que iba a dejar de serlo".
"Movimiento perpetuo", Augusto Monterroso
"El humorismo es el realismo llevado a sus últimas consecuencias. Excepto mucha literatura humorística, todo lo que hace el hombre es risible o humorístico. En las guerras deja de serlo porque durante éstas el hombre deja de serlo. Dijo Eduardo Torres: El hombre no se conforma con ser el animal más estúpido de la Creación; encima se permite el lujo de ser el único ridículo".
"La tía Tula", Miguel de Unamuno
"Cuando la vio gozar, sufriendo al darle su primer hijo, es cuando comprendió cómo es el amor más fuerte que la vida y que la muerte y domina la discordia de éstas; cómo el amor hace morirse a la vida y vivir la muerte; cómo él vivía ahora la muerte de su Rosa y se moría en su propia vida. Luego, al ver al niño dormido y sereno, con los labios en flor entreabiertos, vio el amor hecho carne que vive".
"Vida secreta", Pascal Quignard
"Desear es un verbo incomprensible. No es ver. Es buscar. Es lamentar la ausencia, confiar, soñar, esperar [...] Desear no es encontrar. Es buscar. Es ver lo que no está en lo visto. Es desasimilarse de lo real. Es desolidarizarse de sí, de la sociedad, del lenguaje, del Antaño, de la madre, de lo que hemos surgido, del otro que incorpora".
"Dublinesca", Enrique Vila-Matas
"¿Cuál es la lógica entre las cosas? Realmente ninguna. Somos nosotros los que buscamos una entre un segmento y otro de vida. Pero ese intento de dar forma a lo que no la tiene, de dar forma al caos, sólo saben llevarlo a buen puerto los buenos escritores. Por suerte, todavía mantiene amistades con algunos, aunque también es cierto que ha tenido que organizar el viaje a Dublín para no perderlos".
"En el balneario", Hermann Hesse
"[...] También en esto soy un hombre poco moderno: no rechazo ni detesto las emociones ni sentimentalismos, sino que me pregunto: ¿Cuándo vivimos realmente, cuándo percibimos la vida si no es en nuestros sentimientos? ¿De qué me sirve una bolsa repleta, una elevada cuenta en el Banco, una muchacha bonita, si no me hace sentir nada, si no interviene mi alma? [...] El sentimiento, la ternura y la ligera excitación de las vibraciones psíquicas constituyen mi dote, la esencia de mi vida".
"¿Qué me quieres, amor?", Manuel Rivas
"Durante dos horas, al anochecer, iba a clases de música con don Luis Braxe [...] Dábamos una hora de solfeo y otra con el instrumento. La primera vez me dijo: 'Cógelo así, firme y con cariño, como si fuera una chica'. No sé si lo hizo adrede, pero aquélla fue la lección más importante de mi vida. La música tenía que tener el rostro de una mujer a la que enamorar".
"Desde la ciudad nerviosa", Enrique Vila-Matas
"Como dice Antonio Tabucchi, todos los escritores somos un poco voyeurs, todos espiamos un poco la vida por el ojo de la cerradura. La vida es demasiado breve como para vivir el número suficiente de experiencias: es necesario robarlas".
"Apuntes", Elías Canetti
"Un grupo de mujeres en un estado muy avanzado de gestación, contra las cuales avanzan tanques, camiones y carros de combate, llenos de soldados debidamente armados. Los vehículos pasan, las mujeres, en medio de la calle, empiezan a cantar".
"El dios de las pequeñas cosas", Arundhati Roy
"La acariciaba como si fuese un regalo. Que le fue dado por amor. Algo pequeño y apacible. Insoportablemente valioso".
"El mal de Montano", Enrique Vila-Matas
"Danzan para mí los recuerdos y me adhiero al tejido imprescindible de mi memoria y de mi identidad -en este caso la alcanzada con mi doble odisea- y me digo que soy alguien sólo porque recuerdo, es decir, soy porque recuerdo, soy aquel a quien la memoria le ha ayudado siempre evitándole caer en una angustia total, le ha ayudado durante años con sus relámpagos y destellos luminosos en los que, como un rayo de sol, danza para mí cada día, encantador y trágico, el polvo trágico del tiempo".
"La previa muerte del lugarteniente Aloof", Álvaro Pombo
"[...] nada hay fuera y todos sabemos que ya no hay aventuras. Nunca las hubo. Lo aventurado y lo aventurero son marcadores estéticos igual que la ironía o el sarcasmo. Ya no hay aventuras, nada deja nunca de ser interior".
"La ley de los justos", Chufo Lloréns
"Leyendo y leyendo mucho el hombre tiene una oportunidad; de no ser así, está condenado de antemano a la incultura y a tirar de un carro toda la vida".
"El viaje", Sergio Pitol
"Aprender el lenguaje, aprender a hablar, y aprender que no tiene uno que desear ser respetado..., que la vida es otra cosa mucho más misteriosa y más sencilla... por ahí debe estar el camino".
"Nostalgia del absoluto", George Steiner
"Llegara para conquistar o para convertir, para explotar o para medicar, el hombre occidental llevó consigo la devastación. Poseídos, como si dijéramos, por alguna furia arquetípica a raíz de la expulsión del Jardín del Paraíso, por algún torturador recuerdo de aquella desgracia, hemos recorrido la tierra en busca de vestigios de Edén y los hemos asolado dondequiera que los hayamos encontrado".
"Pornografía", Manuel Arranz
"A partir de cierto punto, ya no se puede volver atrás; ese punto es el que hay que alcanzar. Pero ese punto no lo quiere alcanzar nadie. Todo el mundo quiere poder rectificar, arrepentirse, empezar de nuevo, sin querer darse cuenta de que uno nunca rectifica, ni se arrepiente, ni empieza nada de nuevo [...] Ese punto, que sin duda existe, lo cruzamos sin darnos cuenta. Luego no importa ya que nos volvamos atrás, pues nunca volvemos al mismo sitio. Retrocedemos, pero seguimos adelante. O viceversa".
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