Logo de Trabalibros
Logo de FacebookLogo de InstagramLogo de XLogo de YouTube

Desobediencia civil y otros escritos

La voluntad de los gobernados como única fuente legítima de validez para cualquier gobierno

Reseña

Henry David Thoreau, libertario, solidario, antiimperialista, ecologista (partidario de la inmersión total en la naturaleza), antiesclavista, defensor del derecho a la pereza - que no a la holgazanería - y de los aspectos creativos del ocio (para él el puritano culto al trabajo y al éxito profesional es una forma de explotación a uno mismo como las fábricas lo son de explotación a los demás). Siempre con el dedo en la llaga denunciando las contradicciones más dañinas del sistema, animó constantemente a la resistencia pacífica contra la presión de las instituciones políticas, económicas, religiosas y sociales.

Impulsor del pensamiento libre y de la autoemancipación, se opuso siempre a lo convencional, a lo tradicional y al espíritu de la secta ("no es sino lo que piensa el hombre de sí mismo lo que fragua su destino"). Thoreau en todas las encrucijadas de su vida - como hicieron también Emerson y Whitman - eligió siempre el camino menos trillado y más arduo, pero que al mismo tiempo era el más virtuoso, aquel que no le obligaba a traicionar sus principios y convicciones más profundas. Fue, en palabras de Lawrence, "un aristócrata del espíritu" y en palabras modernas un ciudadano con mayúsculas.

Los cuatro pequeños ensayos que componen este volumen son los más populares de Thoreau y todos se encuentran seminalmente en sus "Diarios", auténtico vivero de ideas de donde nuestro autor sacaba los "materiales" para sus conferencias y sus ensayos.

El primero de ellos "Una vida sin principios" es, creo, el preferido de todos los que admiramos a Thoreau. En él el autor hace una defensa del ocio creativo como forma de oponerse a los imperativos economicistas y a la laboriosidad calvinista entendida como purificación por el trabajo.

En los tres ensayos restantes, sobre todo en "Desobediencia civil", Thoreau abre una línea inédita de oposición a los gobiernos que seguirían posteriormente líderes como Gandhi o Martin Luther King. Thoreau propone, ante los desmanes o la ineficacia de los estados, la revuelta pacífica activa, la desobediencia civil, la insumisión y el no cumplimiento de las leyes manifiestamente injustas, como la que mantenía la esclavitud en los Estados Unidos.

En definitiva, Thoreau defiende la prevalencia de la conciencia individual frente a las leyes gubernamentales que responden, la mayor parte de las veces, a criterios utilitaristas y no de justicia ("la ley nunca hizo a los hombres más justos", "si la ley es de tal naturaleza que os obliga a ser agentes de la injusticia, entonces os digo ¡Quebrantad la ley!").

Para acabar, unas palabras elogiosas que pronunció Emerson en el entierro de su amigo Henry David Thoreau: "donde exista conocimiento, donde haya virtud, en donde exista la belleza, allí tiene Thoreau su propia casa".

Reseña enviada por: José Casanova Lorente

Enlaces

Imágenes

Imagen no disponible
Imagen no disponible
Imagen no disponible

Libros Conectados