Cata de libros

Los mejores momentos de la lectura de un libro suceden con el hallazgo de fragmentos especialmente hermosos, lúcidos y vibrantes. En Trabalibros nos gusta capturarlos subrayándolos para poder volver a ellos fácilmente con tan solo explorar entre sus páginas.

Esto nos permite además ofrecerte una pequeña selección de los tesoros que ocultan algunos de nuestros libros preferidos, con la esperanza de que sirva para estimular su lectura. Esperamos que disfrutes de nuestra "Cata de libros".

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"Todos los nombres", José Saramago
"Es sabido cómo nuestros pensamientos, tanto los de inquietud como los de satisfacción, y otros que no son ni de esto ni de aquello, acaban, más tarde o más pronto, por cansarse y aburrirse de sí mismos, es sólo cuestión de dar tiempo al tiempo, es sólo dejarlos entregados al perezoso devaneo que les viene de naturaleza, no lanzar a la hoguera ninguna reflexión nueva, irritante o polémica, tener, sobre todo, el supremo cuidado de no intervenir cada vez que ante un pensamiento ya de por sí dispuesto a distraerse se presente una bifurcación atractiva, un ramal, una línea de desvío".
"Dime", de "Poemas de amor", Miguel Hernández
Dime desde allá abajo / la palabra te quiero. / ¿Hablas bajo la tierra? / Hablo con el silencio. / ¿Quieres bajo la tierra? / Bajo la tierra quiero / porque hacia donde corras / quiere correr mi cuerpo. / Ardo desde allí abajo / y alumbro tus recuerdos. /
"Las hermanas", Stefan Zweig
"Helena había triunfado sobre Sophia, la belleza sobre la sabiduría, el vicio sobre la virtud, la carne siempre dispuesta sobre el espíritu, variable y despótico. Una vez más se había demostrado aquello sobre lo que ya Job se quejara en su memorable monólogo: que al malvado le va bien en la tierra, mientras que el piadoso fracasa y del justo se hace mofa."
"La lámpara maravillosa", Ramón del Valle-Inclán
"Nuestros sentidos guardan la ilusión fundamental de que las formas permanecerán inmutables, cuando no es advertida su inmediata mudanza. Hallamos que las cosas son lo que son, por lo que tienen en sí de más durable, y amamos aquello donde se atesora una fuerza que oponer al Tiempo. De todas las cosas bellas para los ojos, ninguna tanto como los cristales. El goce de los ojos al mirarlos es un sentimiento sagrado, porque para los ojos los cristales no tienen edad. Cuando pensamos que su ayer es de mil años y que permanecerán sin mudanza al cumplirse otros mil, sentimos la emoción religiosa de considerarlos fuera de Tiempo"-
"Alegría", Manuel Vilas
"Hay que estar siempre preparado para las mayores decepciones que quepa imaginar; y dentro de esas decepciones hay que hacer sitio a la alegría, sí, a la alegría. Porque la alegría es mi responsabilidad como ser humano. Es la fundación de mi naturaleza. Lo único sagrado es la alegría. Ojalá Valdi lo descubra pronto. A lo mejor él ya lo sabe. Al fin y al cabo, a mí me ha costado siempre mucho tiempo y mucho trabajo descubrir las verdades esenciales de la vida, y una de ellas es que la vida siempre te decepciona, porque es imperfecta".
"Aflorismos", Carlos Castilla del Pino
"La felicidad existe. La felicidad es la sabiduría, y ésta es el arte de vivir. Arte que se resume en pocas palabras: hacerse una vida confortable con personas, libros, cuadros, música, muebles... Y, desde luego, alejar y expulsar fuera de sí lo estúpido, lo feo, lo cruel, incluso lo incómodo".
"Hermosos y malditos", Francis Scott Fitzgerald
"El dinero, sin embargo, seguía desapareciendo. Después de dos días de jolgorio venían otros dos de acrimonia..., un círculo vicioso que apenas admitía variaciones. Los repentinos frenazos, cuando se producían, daban como resultado habitual un fogonazo de laboriosidad por parte de Anthony, mientras Gloria, nerviosa y aburrida, se quedaba en la cama o se mordía las uñas sin darse cuenta. Después de un día, o poco más, de aquella situación se volvían a citar con unos amigos, y luego..., ¿qué más daba? ¡Esta noche, este calor interior, la desaparición de la ansiedad y el convencimiento de que si el vivir no tiene sentido, es al menos esencialmente romántico! El vino daba una especie de gallardía a su propio fracaso".
"Industrias y andanzas de Alfanhuí", Rafael Sánchez Ferlosio
"Alfanhuí no hubiera sabido decir si en sus ojos había una tenebrosa soledad y en sus oídos un insondable silencio, porque aquella música y aquellos colores venían de la otra parte, de donde no viene nunca el conocimiento de las cosas; traspuesto el primer día, por detrás del último muro de la memoria, donde nace la otra memoria: la inmensa memoria de las cosas desconocidas".
"Oliver Twist", Charles Dickens
"Una fría noche de invierno, en una pequeña ciudad de Inglaterra, unos transeúntes hallaron a una joven y bella mujer tirada en la calle. Estaba muy enferma y pronto daría a luz un bebé. Como no tenía dinero, la llevaron al hospicio, una institución regentada por la junta parroquial de la ciudad que daba cobijo a los necesitados. Al día siguiente nació su hijo y, poco después, murió ella sin que nadie supiera quién era ni de dónde venía. Al niño lo llamaron Oliver Twist. En aquel hospicio pasó Oliver los diez primeros meses de su vida. Transcurrido este tiempo, la junta parroquial lo envió a otro centro situado fuera de la ciudad donde vivían veinte o treinta huérfanos más. Los pobrecillos estaban sometidos a la crueldad de la señora Mann, una mujer cuya avaricia la llevaba a apropiarse del dinero que la parroquia destinaba a cada niño para su manutención. De modo, que aquellas indefensas criaturas pasaban mucha hambre, y la mayoría enfermaba de privación y frío".
"Zona de obras", Leila Guerriero
"Sean invisibles: escuchen lo que la gente tiene para decir. Y no interrumpan. Frente a una taza de té o un vaso de agua, sientan la incomodidad atragantada del silencio. Y respeten. Sean curiosos: miren donde nadie mira, hurguen donde nadie ve. No permitan que la miseria del mundo les llene el corazón de ñoñería y de piedad. Sepan cómo limpiar su propia mugre, hacer un hoyo en la tierra, trabajar con las manos, construir alguna cosa. Sean simples, pero no se pretendan inocentes. Conserven un lugar al que puedan llamar «casa». Tengan paciencia porque todo está ahí: sólo necesitan la complicidad del tiempo. Aprendan a no estar cansados, a no perder la fe, a soportar el agobio de los largos días en los que no sucede nada".
"Héroes", Ray Loriga
"Antes tenía amigos, me refiero a mucho antes, cuando era un niño. Ahora no sabría decir si eran los mejores amigos del mundo, pero estaban siempre alrededor. La primera gran pérdida de la vida adulta son los amigos. Puede que consigas un amigo con quien hablar, pero no vuelves a dar con uno que se deje abrazar. El período de tiempo que transcurre entre que pierdes los abrazos de tus amigos y encuentras los abrazos de las mujeres puede alargarse tanto que a veces parece eterno".
"Escritos sobre literatura", Hermann Hesse
"Sólo existe una ley y un camino para cultivarse y crecer intelectualmente con los libros, y es el respeto a lo que se está leyendo, la paciencia de querer comprender, la humildad de tolerar, escuchar. El que solamente lee como pasatiempo, por mucho y bueno que sea lo que lea, leerá y olvidará y luego será tan pobre como antes. Pero al que lee como se escucha a los amigos, los libros le revelarán sus riquezas y serán suyos. Lo que lea no resbalará, ni se perderá, sino que se quedará con él y le pertenecerá y consolará, como sólo los amigos son capaces de hacerlo".
"La señora Dalloway", Virginia Woolf
"Hubiera preferido ser una de esas personas como Richard, que hacían las cosas por sí mismas, mientras que ella, pensó, esperando a cruzar, la mitad de las veces no hacía las cosas así, simplemente, por sí mismas; más bien para que la gente pensara esto o aquello, una perfecta idiotez, lo sabía (ahora el policía levantaba la mano), porque nunca nadie se creía el cuento ni por un instante. ¿ay! ¡Si hubiera podido volver a vivir! pensó, bajando de la acera ¡si hubiese podido incluso tener otro físico!".
"Plegarias atendidas", Truman Capote
"En algún rincón de este mundo vive un filósofo excepcional, una chica, que se llama Florie Rotondo. El otro día, en una revista que recopila redacciones de colegiales, di con una de sus reflexiones. Decía así: Si pudiese hacer lo que quisiera, me iría al centro de la Tierra, nuestro planeta, y buscaría uranio, rubíes y oro. Intentaría encontrar Monstruos Perfectos. Después me iría a vivir al campo. Florie Rotondo, ocho años. Florie, cariño, sé muy bien a qué te refieres, aunque tú misma no lo sepas: ¿cómo podrías saberlo, con sólo ocho años? Porque yo he estado en el centro de la Tierra. O, en cualquier caso, he padecido las tribulaciones que un viaje de ese tipo puede infligir. He buscado uranio, rubíes, oro y, por el camino, he observado a otros que buscaban lo mismo. Y escúchame, Florie, ¡he encontrado Monstruos Perfectos! Y también Imperfectos".
"El tambor de hojalata", Günter Grass
"¿Qué más diré? Nací bajo bombillas, interrumpí deliberadamente el crecimiento a los tres años, recibí un tambor, rompí vidrio con la voz, olfateé vainilla, tosí en iglesias, nutrí a Lucía, observé hormigas, decidí crecer, enterré el tambor, hui a Occidente, perdí el Oriente, aprendí el oficio de marmolista, posé como modelo, volví al tambor e inspeccioné cemento, gané dinero y guardé un dedo, regalé el dedo y hui riendo; ascendí, fui detenido, condenado, internado, saldré absuelto; y hoy celebro mi trigésimo aniversario y me sigue asustando la Bruja Negra. "Amén". Dejé caer el cigarrillo apagado. Fue a parar a las planchas de la escalera eléctrica. Después de haber ascendido por algún tiempo en dirección del cielo en un ángulo de pendiente de cuarenta y cinco grados."
"Diarios", Iñaki Uriarte
"Dije que había estado leyendo libros que no entendía bien y que por eso me encontraba algo cansado. Nunca he sabido estudiar. En el colegio no me hizo falta. Lo de la universidad no me interesó nada. En general, lo que he leído en mi vida no ha sido por afán de hacerme con «una cultura». Me ha impulsado sobre todo una curiosidad errática. [...] Esto de la curiosidad por el saber no es tan general como se podría creer. Me parece que solo aprenden y se hacen con una «cultura» los que la utilizan para revenderla después. Sobre todo los profesores y los escritores. Casi nadie se acerca a los libros como no sea para obtener de ellos un resultado inmediato: dinero, lucimiento, poder".
"El paseo", Robert Walser
"A veces ando errante en la niebla y mil vacilaciones y confusiones, y a veces me siento miserablemente abandonado. Pero pienso que es bello luchar. Un hombre no se siente orgulloso de las alegrías y del placer. En el fondo lo único que da orgullo y alegría al espíritu son los esfuerzos superados con bravuconería y los sufrimientos soportados con paciencia. Pero no gusta derrochar palabras a este respecto. ¿Qué hombre honrado no ha estado nunca desvalido en su vida, y qué ser humano ha mantenido por completo intactos a lo largo de sus años sus esperanzas, planes, sueños? ¿Dónde está el alma cuyos anhelos, osados deseos, dulces y elevadas concepciones de la felicidad se cumplieron, sin tener que hacer descuentos en ellas?"
"La hojarasca", Gabriel García Márquez
"De pronto, como si un remolino hubiera echado raíces en el centro del pueblo, llegó la compañía bananera perseguida por la hojarasca. Era una hojarasca revuelta, alborotada, formada por los desperdicios humanos y materiales de los otros pueblos: rastrojos de una guerra civil que cada vez parecía más remota e inverosímil. La hojarasca era implacable. Todo lo contaminaba de su revuelto olor multitudinario, olor de secreción a flor de piel y de recóndita muerte. En menos de un año arrojó sobre el pueblo los escombros de numerosas catástrofes anteriores a ella misma, esparció en las calles su confusa carga de desperdicios. Y esos desperdicios, precipitadamente, al compás atolondrado e imprevisto de la tormenta, se iban seleccionando, individualizándose hasta convertir lo que fue un callejón con un río en un extremo y un corral para los muertos en el otro, en un pueblo diferente y complicado, hecho con los desperdicios de los otros pueblos".
"Una historia de amor y oscuridad", Amos Oz
"Lo único abundante en casa eran los libros: había libros de pared a pared, en el pasillo, en la cocina, en la entrada, en los alféizares de las ventanas, en todas partes. Miles de libros en cada rincón de la casa. Se tenía la sensación de que si las personas iban y venían, nacían y morían, los libros eran inmortales. Cuando era pequeño, quería crecer y ser libro. No escritor, sino libro: a las personas se las puede matar como a hormigas. Tampoco es difícil matar a los escritores. Pero un libro, aunque se lo elimine sistemáticamente, tiene la posibilidad de que un ejemplar se salve y siga viviendo eterna y silenciosamente en una estantería olvidada de cualquier biblioteca perdida de Reykjavik, Valladolid o Vancouver".
"Renacida. Diarios tempranos 1947-1964", Susan Sontag
"Escribir un diario. Es superficial entender el diario íntimo apenas como receptáculo de los pensamientos privados, secretos, algo así como un confidente sordo, mudo y analfabeto. Escribiendo el diario no solamente me expreso más abiertamente que con cualquier persona, sino que me creo a mí misma. El diario es un vehículo para mi sentido de personalidad. El me presenta como alguien emocional y espiritualmente independiente. Por lo tanto (¡ay de mí!) no se limita a registrar mi vida cotidiana, mi vida real. Me ofrece, en cambio —en muchos casos— una alternativa a esa vida".
"Crimen y castigo", Fiódor Dostoyevski
"Es la ley de los hombres... ¡Una ley, Sonia! ¡Es así!... También ahora sé, Sonia, que de ellos es señor y los domina quien posee una inteligencia y un espíritu potentes y fuertes. Quien a mucho se atreve es el que, a sus ojos, tiene la razón. El que es capaz de escupir a mayor número de cosas pasa por legislador. El que se atreve a más es el que más razón tiene. Así ha sido hasta hoy y así será siempre. ¡Sólo un ciego no lo ve!"
"Ya ves qué tontería", poema de Gloria Fuertes
Ya ves qué tontería, / me gusta escribir tu nombre, / llenar papeles con tu nombre, / llenar el aire con tu nombre; / decir a los niños tu nombre, escribir a mi padre muerto / y contarle que te llamas así. / Me creo que siempre que lo digo me oyes. / Me creo que da buena suerte. / Voy por las calles tan contenta / y no llevo encima más que tu nombre.
"Historias de Cronopios y famas", Julio Cortázar
"Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad." Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios".
"Vida contemplativa", Byung-Chul Han
"La inactividad tiene su lógica propia, su propio lenguaje, su propia temporalidad, su propia arquitectura, su propio esplendor, incluso su propia magia. No es una forma de debilidad, ni una falta, sino una forma de intensidad que, sin embargo, no es percibida ni reconocida en nuestra sociedad de la actividad y el rendimiento. No estamos accediendo ni a los dominios de la inactividad ni a sus riquezas. La inactividad es una forma de esplendor de la existencia humana. Hoy se ha ido difuminando hasta volverse una forma vacía de actividad".
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