Trabalibros entrevista a Màxim Huerta, autor de "La noche soñada" y ganador del Premio Primavera

lunes, 7 de abril de 2014
"El auténtico Premio Primavera para mí fue poder conocer a Ana María Matute".
Màxim Huerta es natural de Utiel (Valencia). A lo largo de su carrera periodística ha trabajado, entre otros medios, como colaborador en programas de radio, articulista del diario Las Provincias, presentador de avances informativos en Canal 9, presentador de informativos y otro tipo de programas televisivos en Tele 5. Actualmente y desde hace varios años es presentador en "El programa de Ana Rosa" junto con Ana Rosa Quintana. Es autor de una obra de teatro y ha realizado algunas intervenciones en películas y series para televisión. Su trayectoria como escritor se inició con la publicación de la novela “Que sea la última vez”, a la que siguieron “El susurro de la caracola” y “Una tienda en París”.

La noche soñada-Màxim Huerta (Trabalibros)Bruno Montano de Trabalibros ha tenido la oportunidad de entrevistarle con motivo de la publicación del último de sus libros, "La noche soñada" (editorial Espasa), una obra que ha resultado ganadora del Premio Primavera de Novela 2014 que relata una historia sobre la búsqueda de la felicidad en la que "el lector descubrirá que el viaje más arriesgado es el que se emprende hacia el amor, tantas veces doloroso e imposible, pero con el que nunca deberíamos dejar de soñar".

- Bruno Montano (B.M.): Según tú mismo cuentas, “El susurro de la caracola” surge al observar el tráfico de la gente en las calles; “Una tienda en París” al fijarte en una pequeña tienda ante la que te detuviste en una calle de París. ¿Dónde se encuentra el germen de “La noche soñada”?

- Màxim Huerta (M.H.): En una fotografía de Ava Gardner en Tossa de Mar, que le hicieron en 2009 y que vi en una casa a la que me invitaron. Estábamos en la terraza de esta casa de Tossa de Mar almorzando y, al atravesar el salón, pasé por una zona maravillosa en la que habían fotografías de Ava Gardner. Estaba en la misma terraza en la que nosotros estábamos almorzando, sentada en las mismas sillas que nosotros (que todavía se mantenían), junto a Frank Sinatra. Eran unas fotografías espectaculares y le pregunté a los propietarios de la casa si estuvo allí. Me dijeron que sí, en la época en que Ava Gardner fue infiel a Frank Sinatra con Mario Cabré. Yo pregunté, "¿volvió al pueblo?" y me dijeron "No se sabe. Rodó Pandora y el holandés errante en 1950 y nunca se supo si volvió". Esa fue la pregunta que dio origen a la novela. Todas mis novelas han partido del azar y, en este caso, el disparadero fue esta fotografía real de Ava Gardner.

- B.M.: En un momento dado de la narración el protagonista hace la siguiente reflexión: “El calor de las madres es diferente a cualquier calor”. En tu obra es recurrente el tema de la madre y lo es especialmente en “La noche soñada”. La conexión madre-hijo es un vínculo muy poderoso y también es, según la psiquiatría, una posible fuente de muchos trastornos psicológicos, originados por una mala resolución del fenómeno del apego materno. ¿Es casualidad que Justo sólo sea capaz de empezar una relación amorosa seria después de la carta de despedida de su madre?

- M.H.: Justo empieza a entender que debe cambiar el día en que su madre cumple 75 años y descubre que tiene Alzheimer y que, por tanto, los únicos recuerdos que van a subsistir van a ser los que él haya guardado. Él también ha sido un vividor en cierta medida, fue buscando el amor por todo el mundo. La novela es un poco una expiación de una culpa que él arrastra desde 30 años atrás, y también trata de un amor cercano a lo enfermizo con la madre, porque ella le cuida mucho y casi deposita en él, mediante sus cartas, el amor que nunca tuvo en aquella época. Solo que la madre fue feliz, de manera ajena, con otro amor. La madre fue feliz, pero él no.

1.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Màxim Huerta
 
- B.M.: Me parece muy significativa una frase que él lanza al aire, casi al final de la novela, dirigida a una madre que ya no le puede oír: "¿Por qué no me enseñaste a vivir sin ti?"

- M.H.: De hecho, también hay una frase al inicio de la novela, a la que recurro, y que tiene que ver con esta idea. Dice: "Sin ti, ¿qué seré yo? Tapia sin rosa". La frase es de Juan Ramón Jiménez. El protagonista no empieza a vivir hasta que no descubre que la madre fue feliz, hasta que piensa que ya no tiene que hacer nada más por su madre, que no tiene que expiar ninguna culpa más.
2.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Màxim Huerta
- B.M.: En tus anteriores novelas tus personajes principales eran mujeres. En esta el personaje central y narrador es masculino, pero completamente rodeado de mujeres. Sólo tiene dos referentes masculinos importantes, uno negativo (su padre) y uno positivo (Francesco), frente a muchos referentes femeninos (su madre, su hermana, sus nueve tías…)

- M.H.: La relación del protagonista, único hombre, menor, doce años de edad, con nueve mujeres, una madre y una hermana es casi lorquiana. En él esto produce el efecto extraño de un niño que tiene que crecer antes de tiempo. Vive en un mundo aparentemente feliz, rodeado de mujeres que le cuidan, pero también es hostil, porque siente que debe ser el hombre de la familia.

- B.M.: Pero, por otra parte, Justo se alegra de vivir en un mundo de mujeres por la capacidad que tienen éstas de desdramatizar todo.

- M.H.: En esta novela yo he pretendido desdramatizar el dolor, no sé si lo habré conseguido. Pretendía desdramatizar el dolor de la muerte de un padre, incluso de los malos tratos que sufre la madre, o del Alzheimer (en el sentido de que había sido feliz y que los recuerdos los tendrá otro, como si se tratara de un faro vacío). También de la muerte, en el sentido del ritual mediterráneo de las mortajas. Por ejemplo, la única escena cómica es cuando descubre a sus tías probándose mortajas y el niño le pregunta si acaso están muertas.

- B.M.: Me llama la atención que Justo no tenga ni un solo amigo coetáneo masculino, ¿esto es casual o quiere significar algo?

- M.H.: No aparecen amigos suyos en la novela, aunque sí que los nombra. Yo no quería que aparecieran, para que el lector descubriera al personaje en solitario. Yo quería meter a un niño en un mundo de mujeres, que recorre el mundo tratando de hacer lo que su abuelo no pudo (quiso ser fotógrafo). De alguna forma, logra matar al padre (esto es un poco freudiano) e igualar al abuelo. Quería que esta novela fuera muy familiar, desde todos los ángulos de la familia, y que los amigos no aparecieran. Tampoco aparecen los amigos de la hermana. Me interesaba la imagen del fotógrafo solitario que va purgando su culpa, intentando fotografiar, intentando ser feliz.
3.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Màxim Huerta
- B.M.: La madre de Justo, Teodora, es una buena lectora y siempre está leyendo “París era una fiesta” de Hemingway. ¿Es esto un pequeño guiño literario a tu anterior novela? ¿Quieres, de alguna manera, seguir insistiendo en la idea que desarrollaste en tu novela anterior de que tenemos dos vidas, la que vivimos y la que deseamos vivir, y que sólo hace falta “un golpe de locura para desafiar al destino”, como decía Marguerite Yourcenaur?

- M.H.: Incluir "Paris era una fiesta" fue un homenaje a mi anterior novela "Una tienda en París", que tantas alegrías me ha dado. Pero, sobre todo, lo incluí por hacer referencia a ese juego de las vidas, a la idea de "qué felices éramos cuando no teníamos nada". La madre se pasa toda la vida leyendo el mismo libro, tiene un modo de vida casi aspiracional, aspirando siempre a vivir otra vida.

- B.M.: Por cierto, qué gran libro "París era una fiesta" de Hemingway, ha marcado profundamente a toda una generación de escritores.

- M.H.: Yo me lo he leído infinidad de veces, supongo que es un fetiche mío. Aunque, por otra parte, estuve a punto de sustituirlo por "París no se acaba nunca" de Vila-Matas. También juega con la misma idea, pero al contrario, en el sentido de que no se acaba nunca y de que él no había sido feliz allí. Y dudé, por ese matiz, si poner el de Vila-Matas, porque yo, como él, tampoco fui feliz en París. Pero finalmente preferí dejar el de Hemingway como homenaje a "Una tienda en París", porque los lectores iban a entender este guiño.
4.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Màxim Huerta
- B.M.: "París era una fiesta" está situado en los años 20, sin embargo "París no se acaba nunca" es muy posterior.

- M.H.: Sí, el de Vila-Matas se desarrolla en la década de los 70.

- B.M.: Claro, porque él tendría veintitantos años cuando fue allí y escribió la primera novela.

- M.H.: Pero eso es falso, es uno de sus juegos falsos tan típicos de él.

- B.M.: Juega mucho con la ficción y la realidad. Con él nunca sabes si las citas, los personajes o los hechos que cuenta son reales o no. 

- M.H.: A mí me encanta que haga eso. Yo creo que la literatura es para jugar. 

- B.M.: A mí también me gusta mucho este autor, se podría decir que soy vila-matiano. Muchas veces cita incluso bibliografía falsa y la gente la busca, cuando es algo totalmente inventado.

- M.H.: En mi novela lo único inventado es el pueblo, que no existe, pero es un homenaje a Macondo. En el libro de García Márquez había un hotel cercano al que también iba Ava Gardner. Con el pueblo que invento en mi novela he tratado de hacer un doble juego con la ciudad imaginaria de Macondo.

5.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Màxim Huerta

- B.M.: Pero la zona y los alrededores los describes con mucho lujo de detalles.

- M.H.: Es que sí que existe la anécdota de Ava Gardner, todo esto es real. De hecho, me han regalado las fotografías de la época. Pero el pueblo, Calabella, quería que fuese imaginario, que lo viera solamente el lector. Mucha gente lo ha buscado ya.

- B.M.: Defines a tu novela como un thriller sentimental. A lo largo de toda la novela gestionas eficientemente un “secreto” que sólo se desvela al final. ¿Técnicamente qué te ha resultado más complejo, la dosificación de ese misterio (thriller) o el desarrollo emocional de la trama?

- M.H.: El desarrollo emocional. De hecho, esta novela es la primera que empecé, en 2009. Y no podía continuarla, la parte emocional me parecía muy complicada. No quería pasarme en ningún sentido; no quería que se me fuera de intensa, ni que entrara en lo sentimentaloide, ni que fuera romántica, ni que cayera en todo lo que podía caer. Sentía que se me podía ir de las manos en seguida. La paraba y cuando lo creía conveniente seguía trabajando en ella. Me gustaba la idea del mundo de Justo, con gente marcada por el nombre, y de la búsqueda de la felicidad de manera generosa, sin que nadie lo sepa nunca (porque la madre nunca llega a conocer el secreto, incluso se enamora por azar, por un error del niño). Me costaba mucho seguir, por la parte emocional que tiene la novela, más que la trama. La trama la tenía muy clara, de hecho yo para estas cosas soy muy "Merkel" (en lo literario, no en lo económico). No soy de los que escriben sin saber a dónde van, aunque algún día lo haré porque me parece un juego positivo. Yo lo tengo todo en la novela muy estructurado, hasta la frase final.
6.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Màxim Huerta
- B.M.: O sea que eres un escritor de mapa y no de brújula.

- M.H.: De mapa y de post-it. Yo tenía la estructura clara desde el principio y, además, si yo pongo un clavo en la novela es porque voy a colgar un cuadro. No soy de los que llevan la narración hacia delante, que va volando y no saben dónde van a aterrizar. Cualquier detalle de la novela tiene un sentido y un por qué, que se descubre más adelante. Aunque esto el lector no lo note, con que lo note yo me quedo tranquilo.

- B.M.: Me ha parecido especialmente emocionante la relación entre Francesco y Teodora en Roma, tras descubrir que ella sufre Alzheimer. Me ha recordado a la película "El hijo de la novia", por el cariño y la forma de tratar al enfermo de Alzheimer como si no lo estuviera.

- M.H.: Él no se da cuenta al principio, se da cuenta ella primero de lo que le está pasando. Cuando ella ya lo ha olvidado todo, él la trata como si fuera casi una niña. Como por ejemplo, cuando pide una fuente y le dicen que le han preparado una a la salida del Trestevere. Elegí esa zona porque está la Iglesia de la Madre y el Hijo; es una iglesia que en el altar todas las imágenes son de mujeres santas (hay 9 mujeres, por eso creé 9 tías para Justo), está Santa Cecilia, que es la patrona de la música (y por eso es la música lo que le da vida) y, según la leyenda, brotó en la plaza de Santa María en el Trestevere un manantial de aceite y le llamaron la Fuente de la Vida. Por todo eso elegí ese lugar. (Esto todavía no lo había contado, es la primera vez que lo cuento).

- B.M.: Thoreau cuando escribió Walden se definió a sí mismo como un gallo en lo alto de un palo, intentando despertar a la gente. Me consta que tu aspiración, por lo menos a largo plazo, es escribir ficciones que despierten la conciencia de los lectores. ¿Crees que es un objetivo fundamental de la literatura el abrir la mente de la gente?

- M.H.: Yo creo que lo principal es entretener, porque la literatura es evasión. Y, conseguida la evasión, lo que tienes que mover después son pequeños gestos. Yo no aspiro a grandes gestos de alguien cuando lea el libro, sino a pequeños gestos cuando alguien cierre el libro. Mucha gente me ha contado que, al leerlo, han comprendido que muchos somos felices sin darnos cuenta. Como vamos tan rápido, no nos damos cuenta de que hay pequeñas felicidades que hemos conseguido. Aspiro a esos pequeños gestos del lector. Aunque pueda parecerte cursi, mi madre ha empezado a escribir ahora, después de ver la novela. Al leerla me ha dicho que cree que es importante decir a los que tenemos cerca que les queremos. Y me resulta curioso que mi madre haya empezado a escribir notas, a raíz de la novela.
7.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Màxim Huerta
- B.M.: Notas como las que le escribía Teodora a su hijo.

- M.H.: Sí, me está escribiendo notas y está escribiendo en una libreta. Y me parece estupendo, me basta con eso. No aspiro a grandes cosas, no tengo un gran ego, o a lo mejor es que tengo el ego cubierto. Yo creo que el ego lo colmé el día en que me llamó Ana María Matute, no te puedes imaginar cómo es esa llamada. Y llegar a hacer amistad con ella. La de "La noche soñada" ha sido la única fiesta del Premio Primavera a la que ha asistido ella. Verla sentada en primera fila y oirle decir que los personajes le recuerdan a Dickens en algún momento, que el desarrollo emocional le gusta especialmente, para mí fue magnífico. Es que Ana María Matute es un referente. Fue estupendo poder estar con ella en la fiesta, conversando los dos, yo hablando de Ava Gardner y ella de Errol Flynn. Poder hablar con ella, que te cuente lo que está escribiendo, conversar sobre libros con ella, para mí fue una satisfacción absoluta. Es un recuerdo precioso que me guardo para mí. Eso fue lo más bonito del premio. Ese fue el auténtico Premio Primavera.

Desde Trabalibros agradecemos a Màxim Huerta el tiempo que nos ha dedicado y su amabilidad al contestar nuestras preguntas. Agradecemos también a la Dirección de Lotelito de Valencia el haber cedido un espacio ideal para esta conversación y a la editorial Espasa por haber hecho posible el encuentro con este autor.
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