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Epicteto

El origen de la filosofía es percatarse de la propia debilidad e impotencia

Biografía

Epicteto nació en Hierápolis de Frigia (Turquía) en el año 55.

Fue un importante filósofo perteneciente a la escuela de los estoicos. Estudió de la mano del filósofo estoico Musonio Rufo y fundó una escuela en Nicópolis. Allí enseñaba sobre las tres ramas de la filosofía (lógica, física y ética), aunque sólo se conservan escritos referentes a la ética o moral. Las obras que han llegado a nuestros días son el "Enquiridión" (también conocido como Manual) y los "Coloquios".

Epícteto gozó en vida de gran reconocimiento como filósofo entre la sociedad del momento, se dice que incluso más que Platón. Curiosamente, sus ideas han manteniendo total vigencia superando el paso del tiempo, incluso es fácil encontrar en ellas las bases de la psicología contemporánea.

Del mismo modo que le sucedió a otros filósofos, Epicteto se vio obligado a abandonar Roma por decreto de Diocleciano. Murió en Nicópolis (Grecia), en el año 135.

Curiosidades

- Epicteto llegó a Roma como esclavo cuando todavía era un niño.

- Como era habitual entre los filósofos de la época, no llegó a escribir nada. Sus enseñanzas las recopiló Flavio Arriano, un discípulo suyo, gracias al que podemos disfrutarlas actualmente.

Imágenes

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Declaraciones

La felicidad no consiste en desear cosas sino en ser libre
Toda la filosofía se basa en dos palabras: sustentarse y abstenerse
Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de educación. Acusarse a uno mismo demuestra que la educación ha comenzado
Lo que tú evitas sufrir no lo hagas sufrir a otros
Primero descubre lo que quieres ser; luego haz lo que tengas que hacer
No son las cosas que nos pasan las que nos hacen sufrir sino lo que nos decimos sobre estas cosas
No es la pobreza la que aflige, sino la avaricia ; así como no son las riquezas las que preservan de todo temor, sino la razón
El dolor y la muerte no son terribles, sino el miedo al dolor o a la muerte
No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz
Cuando sea llegada mi hora, moriré; pero moriré como debe morir un hombre que no hace más que devolver lo que se le confió