Estoy muy agradecido a quienes me han hecho descubrir esta novela. Primero a Paula, quien lo puso en mi mesita de noche con sonrisa cómplice. Y más tarde al autor, por hacerme formar parte del viaje.
Tres segundos no es sólo el titulo de la novela de Guillem Aparicio.
Tres segundos es también todo lo que necesitas para entrar en ella.
Entrar de inmediato, como víctima de un hechizo.
Entrar y que te vuele la cabeza.
Decía Cecil B. DeMille que una película debía comenzar con un terremoto y de ahí ir hacia arriba. No se me ocurre mejor expresión para definir esta obra.
Y es que se trata de un libro especial. Por muchos motivos.
Hay una cosa que no soporto de la literatura actual, está vacía de ideas. Siempre hay un asesino en serie. Ya no hay asesinos a sueldo o asesinos pasionales. No, ahora todos son en serie. Como todo lo que consumimos hoy. También tenemos un investigador con demonios internos y una relación siniestra con el asesino. Todo narrado en dos tiempos, pasado y presente, que así tiene más “intriga”. Qué pereza.
Por eso “Tres segundos” es tan especial. Va a contracorriente. Huye de esa solemnidad de la que peca la mala literatura para, con mucho sentido del humor, ofrecer una prosa amena pero también culta. Una prosa donde lo importante es lo que cuenta pero también cómo lo cuenta.
Hay mala leche, humor, sangre, ironía y crítica. Y es una lectura arriesgada, porque el lector va a mirar al abismo, a toda esa negrura del alma humana. Pero con una carcajada. Algo arriesgado, ya que ese abismo siempre te devuelve la mirada.
Ahora vamos con lo más difícil. ¿De qué va el libro?
Me resulta complicado ponerle una etiqueta debido a la cantidad de matices que tiene. Matices que llenan de capas la historia. Por eso creo que si tengo que definir el género de “Tres segundos” diría “novela libre”. Libertad que abraza el autor en su escritura y libertad que recoge el lector al entrar en sus páginas.
Una de las muchas virtudes de la novela son los personajes. Guillem Aparicio les da voz propia, consiguiendo que esa voz sea real: ya sea una mujer con sobrepeso, un policía amargado, un compañero pelota o una adolescente insolente. Conoce su lenguaje, como si le hubieran poseído mientras narraba sus aventuras. Y son unos personajes que carecen de nombre. El autor se refiere a ellos con apodos, siendo cruel en ocasiones al definirlos. Pero consigue dotarles de una humanidad y una verosimilitud que añade muchos matices a la historia.
La prosa es cuidada, con guiños y referencias literarias para quien las quiera encontrar. Y su narración va tan rápida que parece casi cinematográfica. Parecen desfilar por sus páginas Tarantino, Scorsese, Álex de la Iglesia o el propio Luis García Berlanga.
Un libro no apto para ofendidos y dedicado a personas con sentido del humor y ganas de, desde la ficción, observar la realidad de la naturaleza humana. Tanto la buena como la mala.
Alguien dijo algo muy acertado sobre “Tres segundos”: “Va a gustar mucho a poca gente”.
Esa poca gente es el grupo al que me gustaría pertenecer. Los que gozamos de la literatura y no con un folletín.
Preparaos para el viaje. Vais a necesitar paracetamol tras su lectura.
Curiosidades: -
Guillem Aparicio es licenciado en Ciencias de la Información, máster en creación literaria y estudió escritura creativa. Fue creativo publicitario y redactor el tiempo suficiente para decidir que aquello no era para él aunque nunca dejó de escribir.
- A pesar de no gustarle la lectura de niño, por recomendación de su padre, leyó con diez años «La Historia interminable» y todo cambió. Michael Ende le abrió la puerta a «El Señor de los Anillos», el resto es historia.
- Guillem Aparicio sufre el síndrome del explorador literario; no tiene un género único preferido, sino que se siente atraído hacia todo aquello que, por un motivo u otro, le suscite algo de curiosidad.
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