Máximas (La Rouchefoucauld)-Trabalibros
Máximas
Ficha técnica:
Autor: François de la Rochefoucauld
Editorial: Akal
ISBN: 978-84-460-3470-4
Número de páginas: 192
Género: Ensayo (varios)
Valoración:
"Estos pensamientos que, en nuestra juventud, nos obligaban a rebelarnos porque nos parecían falsos, o nos molestaban por demasiados verdaderos, y en los que sólo veíamos la moral propia de los libros, se nos aparecen por primera vez con todo el frescor de la novedad y el aroma de la vida: también tienen su primavera; los descubrimos: ¡Qué verdad es!, exclamamos".
(Sainte-Beuve sobre las Máximas de La Rochefoucauld)

"Misántropo bien educado, insinuante y sonriente", el Duque de la Rochefoucauld tuvo cualidades de guerrero pero sólo fue un soldado, quiso ser un buen cortesano pero no lo logró, nunca fue hombre de partido pero siempre anduvo metido en compromisos. Según Retz, en el Duque siempre hubo un "no se qué", una especie de irresolución, de insuficiencia, que le impedía entregarse completamente a la acción.

A los cuarenta años y después de un encuentro fatídico con una bala que casi lo dejó ciego, se aplicó a su verdadera vocación: observar y escribir. Desapareció el hombre de mundo y se manifestó el moralista y, con "lo que parecía un desecho recogido por la experiencia tras el naufragio, compuso el verdadero centro, por fin hallado, de su vida", un conjunto de máximas y pensamientos inspirados y lúcidos que, según Voltaire, contribuyeron a formar los gustos de la nación.

Montesquieu consideró las Máximas de La Rochefoucauld como "los refranes de la gente de talento", pero fueron algo más que esto. No eran simplemente una diversión para gente ingeniosa que jugaba en los salones franceses del XVII -Le Grand Siècle- a los proverbios. Según Voltaire, La Rochefoucauld "acostumbró a la gente a pensar y a dar a sus pensamientos un giro vivo, preciso y delicado". Sus palabras, siempre breves y agudas, llegaron a todo el mundo y permanecieron en ellos.

La Rochefoucauld, que se definía a sí mismo como poseedor de "un ingenio estropeado por la melancolía", era un pesimista, pensaba que el hombre tenía una naturaleza incorregible y que ningún consejo ni precepto podía inspirar un cambio de conducta en él. Con sus Máximas este moralista simplemente pretendía hacer "un retrato del corazón humano". Dotado de una gran penetración psicológica, una mirada despiadada y desencantada y un talento superior para la sentencia breve, la máxima y el epigrama, La Rochefoucauld desenmascara conductas y comportamientos humanos tenidos por virtuosos, pero que en el fondo sólo responden a los más bajos intereses. Disecciona la amistad, el amor, la honestidad, el heroísmo, la piedad, el pudor femenino, y los despoja de su pátina brillante, mostrándolos sin piedad pero con cortesía (para Sainte-Beuve La Rochefoucauld "al mismo tiempo que pone el dedo en la llaga, lo retira un poco") lo que realmente son: pantallas del egoísmo que nos muestran una naturaleza humana nada edificante.

Contrariamente a lo que defenderá Rousseau casi cien años más tarde, La Rochefoucauld no cree en la bondad natural del hombre. A la manera de Maquiavelo y Hobbes piensa que el mundo es una jungla en la que cada uno lucha por sí mismo y así serán el amor propio, el egoísmo y la hipocresía los motores de la conducta del hombre. Esta amarga sabiduría, así como el uso y desarrollo del "aforismo afilado pero cortés" que siempre va al fondo, impresionó a filósofos posteriores, maestros de la fórmula breve e intensa como Nietzsche y Schopenhauer.
Curiosidades:
- En la primera edición de las Máximas (1665), en la que no figuraba el nombre del autor, se incluía un "aviso al lector" que rezaba como sigue: "Hay que tener cuidado... no hay nada más apropiado para establecer la verdad de estas reflexiones que el calor y la sutileza que pondrán en combatirlas".

A modo de muestra os ofrecemos una selección de algunas de sus Máximas más brillantes:

- "Todos poseemos la fuerza suficiente para soportar los males ajenos".

- "Nuestro amor propio soporta con menos paciencia que desaprueben nuestros gustos que nuestras opiniones".

- "En su primer amor, las mujeres aman al amante, y en los siguientes a quien aman es al amor".

- "La fortuna y el capricho son los que gobiernan el mundo".

- "Resulta más fácil conocer al hombre en general que a un hombre en particular".

- "Tratamos de gloriarnos de aquellos defectos que no queremos corregir".

- "Se suelen dar consejos, pero no se da el ejemplo".

- "Si hay hombres cuya faceta ridícula no se nos ha revelado es porque no la habremos buscado bien".
La Rochefoucauld-Trabalibros
Otros libros relacionados:
Según Sainte-Beuve, La Rochefoucauld "diciendo mucho, nunca expresa demasiado". Su manera y su forma siempre son correctas y dignas para el hombre y en esto se nota que pertenece a la escuela de Boileau y a su conocido "arte poético".
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