Reacción

Yusdel Ibañez Bueno
Los habitantes de la ciudad le lanzaban piedras cuando tenían problemas. Había recopilado durante años miles de ellas. A las piedras pequeñas las convertía en arena escarlata, y a las grandes, en rocas estilizadas. Pero por estar ocupado con tantas piedras, desatendió su eterno oficio de mar. Anoche para aliviar el acuciante estrés, inundó la ciudad con un tsunami de infinitas soluciones.
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