Trabalibros entrevista a Carlos del Amor, autor de "El año sin verano"

lunes, 16 de febrero de 2015
"Nos hacemos escritores porque tendemos a autoescribir nuestra propia biografía, a modificarla, a inventarla".
El periodista Carlos del Amor es una de las voces más originales, personales y admiradas de los medios de comunicación en la actualidad. En su trayectoria profesional adquiere especial relevancia el trabajo desarrollado en el área de Cultura de los Servicios Informativos de RTVE, donde su particular modo de abordar las noticias en el Telediario le otorgó estupendas críticas y una gran aceptación por la audiencia. Dejando aparte el medio televisivo, también colabora de forma habitual en programas de radio y ha publicado artículos en distintas revistas. Se declara amante del séptimo arte y ha cubierto los principales festivales de cine del mundo, además de entrevistar a muchas personalidades de la cultura.

El año sin verano (Carlos del Amor)-TrabalibrosBruno Montano de Trabalibros tuvo la oportunidad de entrevistarle cuando escribió su primera obra, el libro de relatos "La vida a veces" (aquí la entrevista) y se ha reencontrado con él con motivo de la publicación de su nuevo libro, una novela titulada "El año sin verano" (ed. Espasa) en la que narra una historia que acontece en pleno verano en la ciudad de Madrid, protagonizada por un periodista que, por un hallazgo inesperado, decide curiosear en las vidas ajenas, advirtiendo así que "la vida de los otros puede resultar sorprendente".

- Bruno Montano, Trabalibros (B.M.): Carlos, esta vez he planteado la entrevista de forma diferente a la vez anterior. He basado todas las preguntas en fragmentos extraídos de tu libro. Empezaremos por la página 226; allí el protagonista afirma: “Siempre he creído que la mejor ficción es la propia realidad y que una novela nace en el lugar más inesperado". ¿En qué lugar nació “El año sin verano”? ¿Cuál ha sido, como tú dices, el ancla de esta novela?

- Carlos del Amor (C.A.): La chispa definitiva fue ver un piso cerrado en mi edificio. Tenía las persianas de madera, de estas antiguas que ya no se llevan y denotan que el piso tiene muchos años. Desde que yo llegué al edificio ese piso lo había visto siempre cerrado, durante ese tiempo nunca estuvo habitado. Cuando me sentaba en un bar que hay en frente siempre lo miraba, con las persianas cada vez más consumidas por el tiempo. Esa fue la chispa que encendió la imaginación, esa fue la pequeña parcela de realidad de la que nace el libro.

- B.M.: Ese es, como tú sueles decir, el hilo de realidad al que te has agarrado.

- C.A.: Sí, y la verdad es que lo necesito. Necesito siempre algo real para partir de ahí. Luego entra la ficción y hace su juego, pero necesito partir de algo que sea real, como puede ser esta mesa, o un cartel que encuentro y dice algo que me llama la atención y enciende la chispa... Debe ser la deformación profesional del periodismo.

08.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Carlos del Amor

 - B.M.: Al principio de cada entrevista me gusta presentar de forma muy esquemática el libro, dando algunas claves que sitúen al posible lector frente al texto. En esta pregunta voy a usar algo que dice el protagonista respecto a la novela que está escribiendo, “Quinto Izquierda”, a la que define como “una historia de amor y desamor, contada en saltos temporales, intentando que el lector siempre tuviera más datos que el propio protagonista y jugando a que no se supiera exactamente cuánto había de ficción en las páginas”. ¿Estarían en este fragmento resumidas las claves programáticas de "El año sin verano"?
02.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Carlos del Amor

- C.A.: Sí, así es. Decidí escribirlo porque, como el libro es una novela dentro de una novela y dentro de otra novela a su vez, me pareció que este era uno de los mandamientos que yo quería cumplir. En primer lugar, quería que el lector siempre fuera por delante del narrador, que en todo momento tuviera mucha más información, más datos, y que por lo menos dispusiera de una brújula con la que abrirse paso, no como el narrador que va siempre despistado, por detrás, creyendo que es un detective privado, investigando. Esa era una de las claves fundamentales a la hora de establecer este juego que he querido establecer con el lector, en el que se confunden realidad y ficción, en el que ya no sabes si el autor está hablando de él mismo o no, ni sabes si la historia ha ocurrido realmente o no... Me apetece incluso que al lector le dé por buscar en Google si la canción que aparece en el libro existe de verdad, o si ese año sin verano de 1816 fue tal... Me apetecía establecer ese juego, para el cual yo creo que era fundamental aportar siempre más información al lector.

- B.M.: De hecho, en "El año sin verano" juegas constantemente con la confusión de identidad entre autor/narrador, creando un personaje muy parecido a ti, provocando con ello que el lector establezca inevitables paralelismos entre la vida del protagonista y la tuya. 

03.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Carlos del Amor

- C.A.: Claro. A pesar de que nunca se diga el nombre del narrador, sucede así. Pero, ¿sabes qué pasa? Que al final uno tiende a escribir sobre lo que conoce. Si yo trabajara en la tienda en la que estamos ahora, a lo mejor ambientaba en ella gran parte de una película (si fuera cineasta), o de una novela. Yo trabajo donde trabajo y me era más fácil tener alrededor los elementos narrativos y descriptivos que yo conozco. Y por eso se va filtrando mucho de mí, o de mi alter-ego, en la novela. Lo que pasa es que, a diferencia del periodismo, aquí tengo esa estupenda arma que es la ficción y puedo agrandar o empequeñecer cosas a mi antojo y eso me divertía mucho. Podía ficcionar lo que quisiera, o darle forma a los personajes como quisiera dentro de mi cabeza.

- B.M.: Yo creo que lo que acabas de comentar refleja un poco la evolución que has hecho como escritor. Esta evolución queda muy bien definida en un e-mail que recibe el protagonista de tu novela, que casualmente trabaja como periodista cultural en televisión y además es escritor, en el que un amigo le da consejos literarios sobre qué dirección puede tomar para escribir su segundo libro. Le ofrece dos alternativas; la primera dirección sería seguir la senda abierta en el primer libro, abundando en lo mismo; la segunda dirección sería alejarse de su voz de periodista, de su papel televisivo. Carlos, ¿en este libro has buscado una voz narrativa nueva alejada de tu voz periodística?

- C.A.: Sí, en este libro he elegido la opción B.

- B.M.: Has elegido la segunda opción, como el protagonista de tu novela, pero él mantiene "algún resquicio de la primera”. Yo pienso que tú has hecho lo mismo. Cuando te entrevisté con ocasión de “La vida a veces” insistías en que eras un ávido observador de la realidad, de la intrahistoria, de lo que tú llamas en este libro “rescoldos de la vida”. Esto también se observa en "El año sin verano", de su lectura se desprende que sigue teniendo mucha importancia para ti la intrahistoria, que de algún modo continúas con tu poética de las pequeñas cosas.

06.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Carlos del Amor

- C.A.: Es que en cierta manera eres lo que has hecho y lo que has escrito, y tampoco tiene sentido una ruptura total. Si yo ahora me hubiese presentado con una novela ambientada en el siglo XVIII, eso habría significado una ruptura importante. Creo que hay que ser consecuente con lo que has hecho. A mí me gustan las pequeñas historias; me gustaban hace dos años y me siguen gustando ahora, pero es cierto que a lo mejor mi forma de contarlas, de articularlas, o incluso de jugar con ellas y entremezclarlas, sí ha pegado un salto, no sé si bueno o malo, que además no sé dónde me va a llevar. He tratado de dar una utilización diferente a los elementos narrativos. Yo no renuncio a lo que soy ni a lo que he hecho; de aquello quedan posos, pero he intentado abrir nuevos horizontes en lo que yo escribo, en el terreno literario.

05.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Carlos del Amor- B.M.: En este segundo libro has intentado desarrollar una voz distinta de la que todos conocemos por tu trabajo en Televisión.

- C.A.: Sí, en este libro he intentado usar una voz diferente a la que uso en el Telediario, de la voz que la gente más identifica conmigo. He tratado de diferenciarla un poco, incluso, de la que usé con los cuentos.

- B.M.: En la novela dices que "las casas de los vecinos son un territorio extraño y desconocido", un espacio que despierta nuestro interés. En las casas de los vecinos están muchas de las claves de sus vidas (cartas, fotos, documentos, enseres…) y con ellas se puede escribir una novela. Las casas de los vecinos despiertan nuestra curiosidad. ¿Es ésta un elemento tan importante para los escritores como para los periodistas?

- C.A.: Sí. El trabajo del periodista consiste en contar historias y para hacerlo tienes que asomarte a ventanas, conocer cosas, que te cuenten, tener el oído bien abierto, escuchar una conversación o interrogar a alguien para que te dé respuestas y eso es ser curioso. El protagonista de "El año sin verano" es curioso, es un voyeur y encima tiene tiempo libre, que es lo peor que a un cotilla le puedes dar: tiempo libre y unas llaves para poder entrar en las casas. Eso sucede totalmente por deformación profesional, da igual que la "exclusiva" vaya dirigida a un millón de personas o que sea para ti mismo. Se trata del afán por descubrir algo; en el caso de este periodista del afán por conocer, por descubrir qué pasa en el Quinto Izquierda, aunque sólo sea para saberlo él, para satisfacer su ansia de curiosidad y de asomarse a otras vidas. 

- B.M.: Y después eso le sirvió de inspiración para cambiar totalmente el libro que quería escribir. Gracias a su curiosidad encontró un nuevo tema para su novela.

- C.A.: Sí, encontró la materia prima. Ese es el proceso que yo entiendo como lógico a la hora de escribir un libro: descubrir, curiosear y asomarte a sitios te da la materia prima para escribir sobre algo. En este caso ese proceso es el que cuento para la consecución de esa novela que él entrega precipitadamente a la editorial.

01.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Carlos del Amor

- B.M.: Cuando conversamos sobre tu primer libro, "La vida a veces", te recomendé la lectura de un libro magnífico de Pierre Michon titulado "Vidas minúsculas", en el que se reflejaba también un gran amor por la letra pequeña de la vida. Como soy librero y tengo la deformación profesional de recomendar libros voy a proponerte ahora otro. Es un libro genial de Georges Perec que se llama "Vida, instrucciones de uso". Perec imagina un edificio parisino al que se le ha quitado la fachada y todas sus plantas con todos sus aposentos son inmediata y simultáneamente visibles. Va describiendo los interiores de los pisos y las vicisitudes de los vecinos, entretejiendo las historias de todos ellos. Leer tu libro me llevó a pensar en este otro. Perec usaba un método puzzle: de cada piso iba recogiendo teselas y las iba montando hasta formar el edificio, la historia.

- C.A.: No lo conozco, lo buscaré.
04.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Carlos del Amor

- B.M.: Pessoa decía que el poeta es un fingidor, pero no sólo los poetas fingen, todas las personas lo hacen según tu protagonista. Para él “la vida es literatura y todos somos, en cierta medida, escritores”, todos nos inventamos a nosotros mismos, todos nos re-creamos a partir de una elaboración de nuestros recuerdos. Inventamos nuestra propia historia para creer que nos ha pasado algo y, al final, esta historia inventada, como diría Piglia, es lo único que realmente hemos vivido. Usando palabras tuyas, ¿crees que “el hombre es un superviviente de su propia vida”?

C.A.: Sí. Estoy de acuerdo con lo que dice Piglia y pienso además que, aunque no seas escritor, de alguna forma inventas o reelaboras tu propia historia según la que fabrica tu mente, basándose en lo que te gustaría vivir. Muchas veces pasamos más tiempo pensando en cómo nos gustaría estar que estando. Nos gusta mucho pensar qué haríamos si tuviéramos dinero o si tuviéramos otro trabajo en lugar de vivir en lo que estamos. El protagonista también lo dice; él comenta que muchas veces te asomas a Facebook y te encuentras con una galería de imágenes preciosas de la vida de la gente y piensas: "Qué vida más maravillosa". Pero eso es así porque sólo cuelgan lo maravilloso de su vida y entonces parece que su vida es un cúmulo de cosas bonitas. Y todo el mundo tiene bajones, no todas las vidas son como nos las enseñan en Facebook. Dejando aparte que por suerte tendemos a olvidar los malos momentos y recordar más los momentos en la playa que los momentos con gripe en invierno, yo creo que por eso nos hacemos escritores, porque tendemos a autoescribir nuestra propia biografía, a modificarla, a inventarla.

09.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Carlos del Amor- B.M.: Te voy a recomendar otro libro al respecto, uno de Enrique Vila-Matas que es uno de mis autores preferidos y que se llama "Recuerdos inventados". Es una recopilación de cuentos presidida por la idea de que toda vida se construye a base de recuerdos inventados.

- C.A.: Es una buena idea.

- B.M.: Hay algo que he leído en tu novela y me ha despertado la curiosidad porque no conocía el concepto, se trata de los “sentiers du desir”, algo que podría traducirse como caminos del deseo, atajos voluntarios o atajos del deseo.

- C.A.: Para que veas lo voyeurs que somos o dónde se encienden las chispas de lo que luego escribes, te voy a contar una anécdota. Yo hace tiempo yendo al trabajo coincidí con un compañero. Para ir caminando hacia mi trabajo se puede ir por el camino normal o por otro alternativo, un caminito que se ha hecho al pasar la gente por una vereda porque es más directo, acorta por la mitad el recorrido. Y él me lo contó, me dijo: "Mira, este es un camino del deseo". Yo me puse por aquel entonces a buscar información sobre esto y lo cierto es que prácticamente hay auténticos estudios sobre el camino del deseo. Y descubrí, como cuento en el libro, que en Japón muchas veces no se diseñan los caminos de los jardines para que sea la propia gente al recorrer el parque la que vaya trazando estas sendas según su deseo. Estos caminos son los que se establecen y se construyen luego. Me pareció algo muy poético y también pensé en ello como una forma de indisciplina necesaria en la sociedad. 07.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Carlos del Amor

- B.M.: Me gusta mucho la definición que das en tu libro, cuando dices que “los caminos del deseo son un acto de rebeldía, una especie de desobediencia a lo que nos imponen".

- C.A.: Sí. Es como si decidieras no ir por donde se debe de ir, sino por otro lado. Un ejemplo de esto que todo el mundo conocerá es el famoso cruce de Shibuya en Japón, uno de los pocos sitios donde los pasos de peatones están en dirección horizontal, vertical y diagonal. En España tenemos que ir en horizontal y en vertical para cruzar, allí lo pueden atravesar en diagonal por el paso de peatones, y lo hacen así porque es más lógico. Imagino que a lo mejor hace muchos años la gente cruzaba por allí en diagonal y decidieron pintarlo así, porque vieron que ese era claramente un camino que sirve para acortar. Y esto creo que en el fondo es un acto de indisciplina. No hay que pisar los jardines, pero a veces sí hay que poder pisarlos un poco si esto hace la vida más fácil.

- B.M.: Yo encuentro en esto una metáfora de lo que hace Ana, uno de los personajes de tu libro, que deja de lado lo que Cernuda llamaba "el aguachirle conyugal", el camino programado de su vida, para tomar el camino del deseo.

- C.A.: Sí, se va por un camino del deseo al que se ve abocada y del que no puede escapar. Y este es el desencadenante de muchas cosas que pasan en esa escalera. Los caminos del deseo esconden muchas cosas: pueden ser un atajo pero también pueden esconder consecuencias menos positivas. Y a veces no tienen vuelta atrás.

Desde Trabalibros agradecemos a Carlos del Amor el tiempo que nos ha dedicado y su amabilidad al contestar nuestras preguntas. Agradecemos también a los responsables del espacio multidisciplinar "La Chaise - retro & med" de Valencia el haber cedido un lugar ideal para esta conversación y a la editorial Espasa el haber hecho posible el encuentro con este autor.
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