Trabalibros entrevista a Toni Hill, autor de "Los amantes de Hiroshima"

miércoles, 17 de diciembre de 2014
"A la hora de escribir novela negra es muy importante plantearse la psicología de la víctima".
Toni Hill es un escritor barcelonés de novela negra licenciado en psicología. Se dedica a la traducción literaria desde hace más de diez años y a la colaboración editorial en distintos ámbitos. Ha traducido a autores como Jonathan Safran Foer, David Sedaris, Glenway Wescott, Peter May, Rosie Alison, A.L. Kennedy y Rabih Alameddine.

En 2011 publicó la primera de sus novelas con el título de "El verano de los juguetes muertos", la primera de una trilogía policíaca protagonizada por el inspector Héctor Salgado, y un año después "Los buenos suicidas", la segunda parte. Estas novelas obtuvieron un gran éxito de crítica y de ventas y fueron publicadas en más de 20 países.

Bruno Montano de Trabalibros ha tenido la ocasión de hablar con Toni Hill sobre "Los amantes de Hiroshima" (Ed. Debolsillo), la esperada novela que desvela todos los misterios pendientes, que cierra la trilogía y que ha llegado recientemente a las librerías.
Los amantes de Hiroshima (Toni Hill)-Trabalibros
- Bruno Montano, Trabalibros (B.M.): En tus novelas no aparecen psicópatas, asesinos en serie, gangsters ni peligrosos personajes del hampa, es decir, estereotipos delictivos. Los que delinquen son personas normales sometidas a circunstancias especiales. Vargas Llosa, que cree mucho en los géneros literarios, decía que éstos son diferentes perspectivas o aproximaciones al fenómeno humano. ¿La novela negra sería un buen observatorio psicológico sobre la conducta humana y sus condicionantes?


- Toni Hill (T.H.): Sí, si detrás de la novela hay alguien. Depende de en qué manos caiga el género, por decirlo así. Yo creo que un género no es nada sin la suma de una sensibilidad determinada a la hora de abordar un tema. Yo, desde luego, creo que sí lo sería con un buen observador detrás de la cámara capaz de ver más allá de la víctima rubia troceada por un psicópata al que su mamá no le compraba cosas de pequeño. Pero, de hecho, lo es cualquier visión que pretenda ir más allá de lo que es la fachada.

- B.M.: Con cualquier género se podría conseguir.


- T.H.: Claro, con cualquier género se podría hacer.

- B.M.: Aunque yo creo que uno de los géneros que mejor lo ha conseguido es el de la novela negra, sobre todo en los clásicos.

- T.H.: Yo creo que sí. Además es un género que lleva muchos años, es ya un género con solera, que tiene unos nombres, tiene unos clásicos y tiene incluso una evolución, desde el enigma clásico hasta la novela americana más dura. Lo cierto es que lo ha hecho, porque yo creo que ya de entrada lo que hizo fue crear la figura del antihéroe. Eso sí que se le puede adjudicar a la novela negra. Los héroes clásicos del noir americano serían claros antihéroes. Después de los grandes héroes en general, tenías a un tipo sucio, alcoholizado... Creó esa figura y luego empezó a retratar al crimen. Si tú retratas el crimen y lo haces de forma seria (me da lo mismo que tenga que ver con grandes corporaciones o que se trate de crímenes más locales, más íntimos o más familiares), tienes que hacerte la pregunta de quién puede matar a alguien y por qué, teniendo en cuenta que no estamos locos. Y hay otra pregunta que hay que hacerse: ¿Por qué alguien es asesinado? ¿Por qué esa persona, que tampoco es un monstruo, es asesinada? ¿Qué hace, qué psicología tiene, qué circunstancias la acompañan para que alguien tome la decisión de que su mundo estaría mejor sin esa persona?

01.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Toni Hill

- B.M.: Eso es interesante también, la psicología de la víctima, que suele ser una figura bastante olvidada tanto en la novela negra como en la criminología. De hecho, la criminología moderna ha intentado corregir este descuido creando la llamada victimología.

- T.H.: Claro, es que la víctima es muy interesante. En esta novela Cristina y Daniel no habrían muerto si Cristina no fuera como es. Eso no significa que ella tenga la culpa, pero evidentemente, cuando se ponen en marcha una serie de circunstancias que les afectan a ellos y a su asesino, pero también a todos los que les rodean, esto hace que en un momento determinado alguien piense que el crimen es la única solución posible. Ya te digo que no pretendo justificar a ningún criminal ni culpabilizar a la víctima, ni mucho menos. Evidentemente, está la pobre persona que entra a un banco en el momento en que hay un atraco: eso es una víctima ocasional. Pero también existe el otro tipo de víctima, la elegida como tal.

Por otra parte, matar a alguien es muy difícil. Lo describimos como si fuera muy sencillo, pero matar a alguien es muy difícil para una persona normal. Porque tú, por mucho que odies a tu vecino, o por mucho que no te deje dormir por las noches, podrás pegarle una bofetada o un empujón, pero del mismo modo que tenemos un instinto de supervivencia, tenemos un instinto de pervivencia, de protección de la especie. Es muy difícil romper ese tabú de matar a alguien. Y cuando eso se produce, lo difícil es hacerlo creíble. Lo difícil es que tú te creas que el asesino/a de "Los amantes de Hiroshima" lo hiciera. A mí eso es lo que más me cuesta. Yo paso mucho rato pensando qué circunstancias acompañan a que alguien tome la decisión y, sobre todo, la acabe ejecutando. 

02.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Toni Hill- B.M.: Seguramente manejando este tipo de perfiles psicológicos logras una mayor verosimilitud, de forma que sin romper las reglas del género consigues que los lectores empaticen fácilmente con los personajes. Para ti es importante lograr esta conexión.

- T.H.: Claro. Es muy difícil saber por qué unas novelas funcionan y otras no pero, por los comentarios que me llegan, creo que tiene mucho que ver con eso. Tú te lees "Los amantes de Hiroshima" y piensas: es que yo podría haber sido este chico. O podría haber sido su padre, depende de la franja de edad. O podría ser este policía, este mosso d´esquadra. Yo siempre digo que estos personajes están en una novela policiaca, pero tú los podrías trasladar a otra novela y les pasarían otras cosas, pero los personajes seguirían siendo los mismos. Y yo los trato con el mismo cariño que otros escritores tratan a los suyos.

- B.M.: Sin embargo, un detective como por ejemplo Marlowe sería difícilmente transplantable a cualquier otra realidad que no fuera la suya.

- T.H.: Claro. Porque se ha convertido en un estereotipo, también.

- B.M.: Imagino que ese el motivo por el que has escogido a un policía autonómico, es decir, a un funcionario casado y con hijos, en vez de al clásico detective privado como Marlowe, que era célibe, bebía mucho... era un estereotipo con un perfil más marginal.

- T.H.: Sí. Y yo además creo que empezó a cambiar un poco ese tipo de antihéroe. Ahora tenemos que hacer grandes esfuerzos para diferenciar a Marlowe del detective Lew Archer creado por Ross Macdonald, de Lou Harper... Se nos han fundido todos un poco en la cabeza. Los actores que interpretan a estos detectives clásicos son un poco los mismos: Robert Mitchum, Humphrey Bogart... Luego hubo una evolución y empezamos a tener gente normal, como periodistas, investigadores privados, abogados, etc. Pero seguían alejados de las fuerzas del orden.

03.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Toni Hill- B.M.: Incluso amas de casa. Ahora en las novelas nórdicas policiacas hay varias amas de casa como protagonistas.

- T.H.: Sí. Y yo creo que el antecedente es Larsson, aunque él tenía a un periodista y a aquella hacker tan excéntrica, por llamarlo de alguna manera. Tan poco normal. Lisbeth Salander es todo menos normal. Eran dos personajes muy potentes. Pero funcionaban, estaban en el mundo de hoy. Sobreviven como pueden, tienen su trabajo.

- B.M.: Volviendo a Héctor Salgado, el protagonista de tus novelas, pese a que este inspector está, digamos, institucionalizado, en ocasiones traspasa la legalidad. Tiene algún que otro arranque de ira y hace manifestaciones como, por ejemplo: "Para sobrevivir al sistema hay que engañar al sistema” o “Para atrapar delincuentes hay que ser un poco rastrero. No se pueden hacer tortillas sin romper los huevos”. Incluso mantiene una conversación con su confidente Ginés en la que reflexiona sobre la diferencia entre ilegal e inmoral y deja ver que él toleraría actos ilegales pero no inmorales.

- T.H.: Es que él, los policías en general, conviven con delincuentes con mucha más naturalidad que con la que lo haríamos tú o yo. A un policía, por ejemplo y con todos los respetos, si un señor roba cosas en unos grandes almacenes, aunque le tenga que detener y se lo tenga que llevar, no le parece el mayor crimen de la humanidad. Se ha encontrado con gente que hace cosas infinitamente peores: madres que torturan a sus hijos, hombres que se cargan a sus niños y a su mujer... Claro, para ellos un señor que proporciona chicas a hoteles y encima las trata bien, es casi un empresario. Sobre todo si nos acordamos de algunos de los empresarios que tenemos (risas).

De todas formas, esto que comentas pasa en la tercera novela. A Salgado le cuesta tres novelas llegar hasta ahí. Aunque él, lo de la inmoralidad y la ilegalidad no, pero lo de que para sobrevivir al sistema hay que engañar al sistema siempre lo había creído. Y en este momento, en esta tercera novela, lo que le pasa es que el sistema le falla. Pero no sólo le ha fallado a él, lo hace en general y además el sistema lleva mucho tiempo fallando. Es un sistema que ha permitido unas ciertas impunidades y una serie de cosas y, al final, lo lógico es pensar: para qué me voy a someter al sistema cuando gente peor que yo no se ha sometido, vamos a rodearlo.

05.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Toni Hill- B.M.: La desaparición de Ruth, exmujer de Salgado, tiene un peso muy importante en la trama. Desaparece en la primera novela de la serie “El verano de los juguetes muertos”, sigue desaparecida en “Los buenos suicidas” y es buscada de forma extraoficial por Leire, compañera de Héctor. Y será en esta tercera novela, “Los amantes de Hiroshima”, donde se resolverá el misterio. Esta sub-trama en ocasiones parece la trama principal, incluso da la impresión de ser una novela propia dentro de otras tres.

- T.H.: Es que es exactamente eso, una novela dentro de otras novelas. Esa fue para mí una gran dificultad técnica, casi arquitectónica, como autor. Era difícil darle el espacio justo para que a la gente le siga preocupando qué le pasó a Ruth (porque en el fondo Ruth sólo aparece en dos escenas del primer libro y tampoco es que fuera una persona excepcional o fuera de lo común). Sin embargo, yo me di cuenta en seguida de que a la gente le preocupaba mucho qué le había pasado a Ruth, porque Ruth es un personaje que cae bien.

- B.M.: La historia de Ruth es el común denominador de las tres novelas, está presente en todas, sea de forma directa o indirecta.

- T.H.: Es un personaje que está presente en ausencia, creo que en un momento dado algún otro personaje de la novela lo decía, creo que era Leire. Está todo el tiempo presente. Tiene una complejidad técnica mayor que la que parece desde fuera, desde la visión del lector que ya ve toda la trama armada. Había que darle un espacio pero tampoco había que dejarla pasar de ahí, porque tienes otro caso que también es importante.

- B.M.: No querías que le quitara protagonismo a la trama principal.

- T.H.: Claro, pero en un momento dado yo sé que hay gente a la que le interesa mucho saber qué le pasó a Ruth. Lo que tampoco quería era alargarlo más, porque ya recibía amenazas vía mail de gente que me pedía que lo descubriera ya o se iban a enfadar (risas).

06.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Toni Hill- B.M.: Hablabas antes de complejidad técnica y en esta tercera novela has usado una estructura temporal más compleja que en las anteriores. En “Los amantes de Hiroshima” distingues dos planos temporales. Esto me ha recordado una reflexión que hacía Italo Svevo respecto a la buena literatura. Él decía: "Hay un tiempo puro, que es el que te permite la gramática, y otro tiempo impuro, que es el de la vida, y muchas veces con la gramática no se puede capturar la vida". A veces, los escritores tenéis que hacer malabarismos con el tiempo para poder capturar la vida. Tu novela se desarrolla en dos tiempos: el momento en que se comete el crimen y el descubrimiento de los cadáveres 7 años después con la investigación subsiguiente. Esta distinción de planos se visualiza muy bien en la página 111 con la imagen del inspector Salgado dividiendo una pizarra de corcho en dos espacios temporales: 2004/2011. 

- T.H.: Sí, la división de los dos espacios en la pizarra servía un poco para ayudar al lector, pero también era algo lógico dentro del procedimiento de la investigación, para distinguir entre lo que tenían en 2004 y lo que tienen en 2011.

- B.M.: ¿Estos juegos temporales forman parte de tu evolución como escritor hacia una mayor complejidad o te lo pedía la trama?

- T.H.: Esto concretamente para mí era importante en la trama. A mí me interesaba mucho en esta novela mostrar cómo estábamos en 2004 y cómo estábamos en 2011, es decir, cómo en unas personas que en 2004 tenían veintitantos años y que querían ser cantantes de rock o escritores, al retomarlas en 2011 (que tampoco ha pasado tanto tiempo, son 7 años y ellos pasan de los 23 a los 30) se ve claramente que sus vidas han cambiado mucho. Pero además están en una situación en la que no hubieran pensado nunca que estarían. Se encuentran dentro del contexto de una crisis económica que, de alguna manera, les cae encima como si fuera un bofetón, a lo Hiroshima, como una bomba. Me interesaba mucho este juego, ver cómo estaban los amigos, los padres... Eso, para mí, venía con la trama. Es cierto que elegí 2004 básicamente porque fue el año del Fórum, que a mí me parece algo muy gráfico. Es una de las cosas que se organizaban antes y que ahora ya no se harían. Del mismo modo que si en una próxima novela que escribiera eligiera 2014 lo situaría en Noviembre y hablaría de la votación en Cataluña. Porque me parece absurdo huir de los hechos. Tampoco es que pretenda hacer naturalismo.

- B.M.: Te gusta que tus novelas reflejen un poco el trasfondo social del momento en que se desarrollan.

- T.H.: Sí, yo siempre digo que lo mío es una especie de impresionismo.

04.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Toni Hill

- B.M.: Te refieres a que el fondo está ligeramente difuso, pero reconocible.

- T.H.: Claro, la idea es que el lector piense: "Es verdad, es que en Mayo de 2011 estaban los indignados y han pasado 3 años aunque parece que hayan pasado muchos más". A mí eso me interesaba. Y me interesaba mucho también los capítulos que hay en presente al principio de cada parte, ya que me hablabas del tiempo, que de alguna manera van anticipando el final antes de que llegue. Eso suponía otra complejidad distinta, sobre todo para los lectores, a los que les estás pidiendo un esfuerzo mayor. Pero al final la gente, si le explicas las cosas bien, te sigue. Hay quien piensa que es mejor montar una historia lineal, con pocos flash-backs para que se pueda seguir mejor la historia. Pero yo meto muchos y la gente lo entiende perfectamente, los lectores son perfectamente capaces de hacer ese esfuerzo.

- B.M.: Es curioso cómo ha evolucionado el papel de las mujeres en la novela negra. En los orígenes del género (Poe) las mujeres siempre eran las víctimas de la delincuencia; en la novela policiaca americana los personajes femeninos siempre eran mujeres fascinantes y fatales; en la actualidad son heroínas o compañeras del héroe. En tu caso, Leire Castro es una especie de contrapunto de Héctor Salgado. Es directa y resolutiva frente a un inspector tranquilo, melancólico y un poco neurótico.

- T.H.: Sí, el protagonismo de Leire es casi el mismo que el de Salgado. Si contáramos el número de páginas que le dedico a ella veríamos que no están muy por detrás de las que le dedico a él. Esto tiene que ver con la evolución social que se ha producido. Si te situas en la época, por ejemplo, de Sherlock Holmes, ¿qué hacían entonces las mujeres? Estaban en casa y lo que querían era casarse. O no casarse para no tener que aguantar a ningún marido, pero se encontraban ante esa disyuntiva. Y en el género negro se les otorgaba siempre el papel de víctimas. Ahora sigue habiendo todavía mucha víctima mujer y a veces te planteas: "Bueno, ya está bien. ¿Por qué los asesinos en serie siempre matan mujeres y nunca matan hombres?". Yo, si fuera una mujer, me molestaría un poco que siempre fuera una mujer la víctima. Que además muchas veces parece la víctima propicia porque hace cosas absurdas: sale a correr por un parque oscurísimo a las 2 de la madrugada, etc.
07.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Toni Hill
En mis libros, de hecho, hay algunas víctimas que son mujeres, pero no necesariamente. Por ejemplo, en "Los amantes de Hiroshima" es una pareja. Es cierto que Cristina, la víctima, es mi mayor aproximación a la "femme fatal" del siglo XXI, porque va muy a la suya, parece que está muy segura de sí misma pero no lo está tanto y tiene un pasado que ella no acaba de dilucidar pero que de alguna manera tampoco la deja avanzar de manera normal; pero todo eso tiene un gran atractivo, no sólo para su novio sino para su compañero de piso, incluso para su amiga. Cristina es una posible víctima simplemente porque no deja indiferente a nadie: o la envidian, o la odian, o la desean.

- B.M.: Cristina no es débil ni tiene el típico comportamiento de víctima.

- T.H.: No, en absoluto. Los personajes femeninos de mis novelas no suelen tener comportamiento de víctima. Incluso en "Los buenos suicidas" hay una chica que tiene una relación sadomasoquista con todos los compañeros de trabajo y lo lleva con naturalidad. Yo creo que las mujeres, en algunos casos, conectan mucho con mis libros porque ni él es un héroe machito y arrogante ni ella (se trate de Leire o de los demás personajes femeninos) son los típicos. Ruth, por ejemplo, deja a su marido por otra tía y a nadie le cae mal, seguramente porque es una mujer coherente que en un momento dado tiene muy claro lo que le va y encima se lo monta lo bastante bien como para que su exmarido le siga teniendo cariño y su hijo se vaya con ella sin ningún problema. Yo creo que refleja también el mundo de hoy, al menos esa era un poco la idea que yo tenía. Se habla de que Barcelona es el gran escenario de las novelas, pero la Barcelona de hoy ya no es la de Montalbán, la ciudad ha cambiado mucho. Y no sólo Barcelona, es que ha cambiado todo, la gente que habita en ella también ha cambiado.

- B.M.: Ahora que lo mencionas, tus libros pertenecen a lo que podríamos llamar novela negra urbana. En ellos Barcelona es el escenario o el marco en el que transcurren, incluso te permites una crítica a la ciudad en boca de Lola (“Barcelona es como la madrastra de Blancanieves, se ve a sí misma tan guapa que se olvida de que no es la única, de que el tiempo pasa y de que pronto, si no tiene cuidado, le saldrá competencia en alguien más joven y menos autocomplaciente”). ¿Cada gran ciudad genera su propio tipo de novela negra?

- T.H.: Sí y no. A mí, por ejemplo, que soy lector de novela negra, me cuesta imaginar una novela negra parisina (y debe haberla, seguro). Hay ciudades que, por lo que sea, son más habituales en la novela negra. Barcelona es una. Madrid en algún momento, pero parece que no hay una tradición de ambientar novelas negras allí. Suelen ser ciudades con mar, no sé por qué, quizás por el puerto... No sé, pero yo creo que Barcelona ha quedado un poco como el referente de ciudad de novela negra. Y además, en muchas se dice que Barcelona es un personaje más de la historia. Yo, aunque en todas lo hago, en esta novela me he tomado el esfuerzo de localizarla en varios sitios: unos personajes viven en Girona, los cadáveres se encuentra en El Prat, otros viven en Madrid, hasta una parte de la historia ha pasado en Cádiz. Quería abrir un poco el círculo, porque si no empieza a ser ya incluso, diría yo, hasta un poco arrogante. A mí me gusta mucho Barcelona y le tengo mucho cariño, es mi ciudad de referencia y me costaría mucho ambientar mi novela en otro lado porque me tendría que ir a vivir allí, pero también se puede subir un poco y salir del entorno más urbano.08.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Toni Hill

A la pregunta que tú me hacías de si cada ciudad genera su propio tipo de novela negra, yo, lamento decirlo pero creo que hay una serie de clones. Hay autores que con sus novelas crean una especie de franquicia poli/ciudad. Yo no pretendo hacer eso, si no alargaría el personaje indefinidamente y no es mi intención. Aparte de que hay unos crímenes determinados (en los países nórdicos hay una serie de crímenes relacionados con la pederastia) las tramas son muy oscuras, hay otro "estilo delincuencial", o bien simplemente eso les funciona y lo van replicando. Allí sí parece que haya una cierta tendencia hacia ese tipo de historias. Aquí, en los países mediterráneos, se hace otro tipo de novela negra.

- B.M.: Y ampliando un poco esto y teniendo en cuenta lo que algunos llaman novela negra mediterránea, ¿cada cultura crea también su propio estilo de novela negra?

- T.H.: Supongo que sí, su propio tipo de novela negra y su propio tipo de novela de cualquier otra clase. Incluso de cine. No creo que las películas de Haneke fueran las mismas si hubiera nacido en Wisconsin, serían otra cosa. De alguna forma, aparte de los clásicos internacionales, todos aprendemos de los clásicos de nuestro país. Y de alguna forma la novela tradicional italiana va por un lado distinto del que va la novela sueca, por poner un ejemplo. Si es que sabemos por dónde va la novela sueca, porque sólo nos llega novela negra. Pero yo también creo que en el fondo hay un efecto globalizador por el cual todos nos parecemos cada vez más. Quiero decir que ya no somos tan distintos, las preocupaciones de un señor sueco de 50 años al que han despedido de su trabajo pueden ser más o menos las mismas que las que tendría un señor de aquí. La parte personal yo creo que es más parecida de lo que solemos imaginar, lo que pasa es que luego hay unos condicionantes sociales, climáticos, de estructura familiar... La estructura familiar latina tradicional es mucho más potente que la norteamericana, por ejemplo.
10.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Toni Hill
Todo esto genera unas diferencias concretas, pero yo creo que todos nos reconocemos perfectamente en las pelis americanas, por decir algo, y tú estas viviendo en Valencia o Barcelona y ese señor en Nueva York. Pero la sensación de soledad el día de Fin de Año si estás solo, por poner un ejemplo, no es tan distinta si estás en Nueva York que si estás en Valencia, en Barcelona o en un pueblecito del Pirineo. La parte emocional de las personas es mucho más similar de lo que parece. Si nos fuéramos a Oriente, por ejemplo, ya sería otra cosa.

- B.M.: Sin embargo Héctor Salgado, tu personaje, es un híbrido argentino-español, pero no es muy mediterráneo. Además no nos ha salido gourmet, como Pepe Carvalho de Vazquez Montalbán ni como Montalbano de Camillieri, nos ha salido fumador y corredor.

- T.H.: Sí. Yo lo del gourmet no lo veía, y mira que a mí sí me gusta cocinar. Pero yo no me lo imaginaba así. Aparte de que también hay un intento de no parecerte a casi el único referente de protagonista masculino de la novela negra de aquí (aunque estaba Ledesma también con Méndez). Yo no veía así a Salgado. Una cosa es que este señor se ponga a cocinar un sábado por la noche un besugo para él y para su hija, pero honestamente es que yo al personaje no lo visualizo como un gourmet. No me sale. Podría haber colocado a Leire como "cocinillas", pero tampoco me parecía muy propio del personaje como tal. Eso de la gastronomía asociada a la novela negra se convirtió en una seña.

- B.M.: Sí, es una seña de identidad de Vázquez Montalbán porque él era un gourmet, de hecho escribió libros sobre cocina.

- T.H.: Claro, y luego Camillieri le hizo un homenaje con su personaje, que se llama Montalbano y también cocina y le gusta beber buen vino. Y también Donna Leon hace un poco lo mismo. Fíjate que incluso alguna vez me han dicho: "No se si tus libros se pueden considerar novela negra mediterránea porque no comen" (risas). La verdad es que ni se me ocurrió, simplemente es que no me imaginaba de ninguna manera a Héctor yendo al mercado para comprar unas patatitas pequeñas para acompañar el cordero. Y decir que la novela mediterránea es una novela negra en la cual se come es un poco absurdo porque aparte de eso hay otros rasgos en común. Es una de las etiquetas y si te sales del molde parece que eres una cosa rara. La verdad es que es muy urbana y en la vida urbana actual la mayoría de la gente no tiene mucho tiempo para cocinar a mediodía, o comes fuera o pasas por casa y te haces lo mínimo.

Desde Trabalibros agradecemos a Toni Hill el tiempo que nos ha dedicado y su amabilidad al contestar nuestras preguntas. Agradecemos también al restaurante El Colmado de la Rivera de Valencia el haber cedido un espacio ideal para esta conversación y al sello editorial Debolsillo el haber hecho posible el encuentro con este autor.
Los amantes de Hiroshima (Toni Hill)-Trabalibros Toni Hill 09.Bruno Montano de Trabalibros entrevista a Toni Hill Restaurante El colmado de la Rivera (Valencia)
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