Una investigación filosófica
Cuando matar se convierte en un acto de lógica
Reseña
Adentrarse en las páginas de «Una investigación filosófica» es aceptar el desafío de sumergirse en un alambicado e inquietante mecanismo donde la novela negra, la especulación futurista y el ensayo filosófico se entrelazan con maestría. Publicada originalmente en 1992 por el añorado escritor escocés Philip Kerr —mundialmente aclamado por su célebre saga del detective Bernie Gunther—, esta obra se sitúa en un cercano año 2013 para proponer un sugerente ejercicio de estilo que combina la tensión del thriller sobre asesinos en serie con el análisis del lenguaje y la ética.
La trama nos traslada a un Londres dominado por el «Programa Lombroso», una iniciativa gubernamental experimental basada en el determinismo biológico que analiza el ADN de los ciudadanos para identificar e inscribir en secreto a aquellos potencialmente predispuestos a cometer crímenes violentos. Para preservar el anonimato, el sistema asigna a los sospechosos nombres en clave tomados de grandes pensadores y literatos de la historia. El conflicto estalla cuando uno de los fichados, un individuo dotado de una inteligencia extraordinaria a quien se le ha adjudicado el seudónimo de «Wittgenstein», logra infiltrarse en la base de datos gubernamental. Tras acceder a la lista con las identidades reales de sus supuestos compañeros de riesgo, decide erigirse en ejecutor y eliminar a esos potenciales criminales en nombre del bien común y de la más pura coherencia lógica.
A diferencia del psicópata visceral o sangriento habitual de la novela negra, este asesino actúa con una frialdad y discreción metodológicas. Armado con una pistola de calibre pequeño y disparando siempre dos tiros limpios en la nuca, «Wittgenstein» concibe sus ejecuciones como proposiciones filosóficas y las registra en un diario personal redactado a imagen de los famosos Cuadernos azul y marrón del filósofo austríaco. A través de este texto paralelo, el criminal pervierte la lógica wittgensteiniana y la transforma en una ética de la muerte, recordando la máxima de Sherlock Holmes según la cual el crimen en sí es banal y lo verdaderamente fascinante es su encadenamiento lógico.
Frente a él se erige la inspectora jefe Jakowicz, una investigadora recta, analítica y perspicaz encargada de darle caza. Obligada a adentrarse en las reglas del juego impuestas por el asesino y a digerir la inquietante parodia de El asesinato considerado como una de las bellas artes de Thomas De Quincey, la inspectora debe cuestionar sus propios límites morales mientras la persecución se convierte en un pulso psicológico de altísima tensión. Con una prosa electrizante impregnada de metáforas cortantes y de un mordaz humor negro al más puro estilo de Raymond Chandler, Philip Kerr firma una novela absorbente y singularísima que no solo cautiva a los amantes del género policiaco, sino que ofrece una brillante puerta de entrada a los laberintos del lenguaje y de la mente humana.
Reseña enviada por: Equipo Trabalibros
Curiosidades
- Ludwig Wittgenstein, el célebre filósofo austríaco que inspira la mente del psicópata en la novela, era en la vida real un devoto lector de narrativa negra americana, conservándose aún ejemplares de este género en la habitación que ocupó durante su etapa como docente en la Universidad de Oxford.
- El asesino que pretende erigirse en ejecutor ético hackea el sistema informático del Programa Lombroso y elimina metódicamente a potenciales criminales identificados con nombres en clave de grandes pensadores y autores como Kant, Spinoza, Sócrates, Darwin, Byron, Locke o Bertrand Russell.
- El diario personal que el criminal utiliza para registrar sus ejecuciones está escrito a imitación de los famosos Cuadernos azul y marrón de Wittgenstein, convirtiendo sus textos en una pequeña introducción trasplantada a la lógica criminal.
- A diferencia de los asesinos sangrientos del género negro, el protagonista actúa con extrema pulcritud y sin ensañamiento: ejecuta a sus víctimas mediante dos disparos limpios de pequeño calibre en la nuca, sosteniendo que el origen de todos los males se encuentra en la cabeza.
- El nombre del represivo Programa Lombroso de la novela rinde homenaje al antropólogo decimonónico Cesare Lombroso, pionero del determinismo biológico que pretendía identificar a los delincuentes analizando los rasgos faciales y la forma del cráneo.
- Philip Kerr concibió su exitosa saga de siete novelas juveniles de ciencia ficción y fantasía bajo seudónimo con el objetivo directo de motivar la lectura en sus propios hijos, asegurando que era la única forma de obligarlos a leer.
- Durante un viaje de investigación a Moscú en la etapa comunista, Kerr visitó una morgue local y, al observar una larga hilera de camillas con cadáveres en espera, comentó con su característico humor negro que en el régimen soviético hasta los muertos tenían que hacer cola.
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