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Llovía en todas las casas

La mirada inocente de Pablo, un niño gitano que se traslada al País Vasco, nos traslada a una convulsa época política y social

Reseña

Las reseñas de los libros que más me impresionan son las que más me cuesta escribir. Por un lado estoy deseando compartir mi opinión; pero, por otro, todas las ideas, reflexiones que me surgen me bullen en la cabeza y no acabo de encontrar la manera de encauzarlas para plasmarlas y dar justicia a lo que la lectura me ha provocado. Este ha sido el caso de Llovía en todas la casas, de Gaztea Ruiz Martínez. Hace meses que la terminé, la dejé reposar y, cuando me senté a escribir la reseña, quise recordar algunas sensaciones y volví leerla. Ahora sí, por fin, me siento preparada para traeros mis impresiones. O eso creo.

Pablo es un niño gitano de siete años que vive en Pinos Puente, Granada, a mediados del siglo XX. Sus padres, en busca de estabilidad y prosperidad económica, migran al norte, zona con puestos de trabajo mejor pagados debido a la industrialización. Pablo se queda al cuidado de sus abuelos hasta que sus padres lo reclaman y se instala en Eibosa, un pueblo del País Vasco, junto con su familia.

Nuestra adultez nos hace ver que Pablo ya sobrevivía en su pueblo de Granada. Al llegar el pequeño a Eibosa, vemos que otro tipo de supervivencia comienza para él. Al fin y al cabo, la pobreza y la violencia de género es algo que ya llevaba interiorizado y aceptado; sin embargo, ahora se encuentra con que ha de adaptarse a un nuevo paisaje, nueva climatología y nuevo entorno social, en el que se diferencia física y socialmente de los demás niños. Lo han llevado a un nuevo mundo en el que sigue pasando hambre y además tiene problemas para relacionarse.

Con sangre fría y picardía Pablo consigue encajar y en un tiempo hasta va la escuela, que no es más que una lonja con suelo de tierra donde se juntan niños de diferentes edades. Es tan poco y tanto, porque qué importa el lugar cuando se ofrece a los niños el arma más poderosa del mundo: la educación. También tiene una cuadrilla de amigos con quienes recorre el pueblo y los alrededores y, en una de sus salidas, descubre una pistola escondida en un agujero en el monte. Decide contárselo a Estrella, su profesora, y no entiende su reacción de extrema preocupación ni su petición de silencio absoluto. Cómo va a saber él que esa pistola pertenece a una banda terrorista ETA que recién había sido creada. Al igual que tampoco acaba de entender por qué paran por momentos de trabajar en la fábrica de su padre, por qué algunos vecinos desaparecen y si vuelven casi no pueden moverse. Tampoco comprende los silencios y ruidos de la habitación de sus padres ni las reticencias de su padre a que estudie. Nosotros sí entendemos, porque lo hemos vivido o estudiado. A través de su mirada inocente recordamos esa convulsa época política y social —con largos brazos que se extienden hasta hoy en día—, y sentimos pena y ternura por Pablo, ese pequeño que camina con la cabeza alta y la mirada demasiado dura para su edad, que ha aprendido a hacerse respetar a hostias y aun así el peor golpe se lo da la realidad, aunque no le haga sangrar por la nariz; que tiene que crecer demasiado rápido y, a pesar de todo, sigue siendo un niño que disfruta haciendo reír a su hermano pequeño y solo quiere refugiarse en el abrazo de su madre.

Llovía en todas las casas es una novela de contrastes: victoria y derrota, vida y muerte (muerte en vida), nueva vida y vieja miseria, pobreza y riqueza. Es el relato de una época como nunca la habíamos mirado, contada con maestría. Gaztea Ruiz Martínez aúna valentía, habilidad y sensibilidad y el resultado es una gran novela que deleita todos los sentidos lectores.

Reseña enviada por: Luna Paniagua

Curiosidades

- Gaztea Ruiz Martínez es escritor, periodista y editor. En su bibliografía cuenta con libros de poesía y novelas de varios géneros.

Imágenes

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