El periodista deportivo
La épica de lo cotidiano en el laberinto de la clase media
Reseña
Adentrarse en las páginas de «El periodista deportivo» es sumergirse en lo que Richard Ford —quien fuera galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2016— define magistralmente como una épica de lo cotidiano. Esta obra, que supuso la consagración internacional de su autor y le valió elogios de figuras como Raymond Carver, nos presenta a Frank Bascombe, un hombre de treinta y ocho años que habita ese limbo donde las grandes ambiciones literarias han sido sustituidas por la seguridad, a veces anestésica, de la clase media norteamericana.
Bascombe es un sobreviviente que ha aprendido una lección austera: en la vida no existen los temas trascendentales; las cosas simplemente suceden y luego terminan. Tras un breve momento de gloria como escritor de cuentos, decidió —o quizás la literatura lo decidió por él— refugiarse en el periodismo deportivo, entrevistando a atletas que admira precisamente porque «no tienen tiempo para las dudas o la introspección». En este escenario de casas con amplios jardines en Nueva Jersey, Ford despliega su capacidad como el observador perfecto, una virtud nacida paradójicamente de su propia dislexia, que le obligó a mirar y escribir con una lentitud meticulosa, capturando detalles de la realidad que a otros se les escapan.
Lo que late en el fondo de esta narración, que algunos consideran monótona por su renuncia a los giros de trama enrevesados, es una profunda y serena reflexión sobre la felicidad. Lejos de los personajes trágicos y metafísicos que poblaron las primeras novelas de Ford, Bascombe nació de una sugerencia de la esposa del autor: el reto de retratar a un hombre feliz. Sin embargo, no se trata de una felicidad complaciente. En el universo de Bascombe, la clave de la felicidad reside en gestionar correctamente el dolor. A pesar de un divorcio reciente y de la pérdida de su hijo mayor a los nueve años, el protagonista no se entrega a una tragedia estridente, sino a una suerte de «moral de la apatía» y al aprendizaje de los placeres mínimos que permiten sobrevivir al desencanto.
La crítica ha comparado esta novela con Moby Dick, señalando que tiene tanto que ver con el deporte como la obra de Melville con la caza de ballenas: ambas utilizan su pretexto temático para explorar al hombre contemporáneo perdido en la cotidianidad. Bascombe es el cronista de la corrosión de las ambiciones, un hombre que prefiere la analgésica banalidad de lo inmediato antes que sucumbir al peso de las ausencias. A través de una prosa meticulosa e impregnada de una fina ironía, Richard Ford nos recuerda que la verdadera aventura humana no reside en las victorias épicas, sino en la capacidad de seguir adelante cuando el futuro que soñamos ya ha quedado atrás.
Reseña enviada por: Equipo Trabalibros
Curiosidades
- Richard Ford es disléxico y, debido a ello, no leyó su primer libro hasta los 18 años. Esta condición hace que lea y escriba de forma muy pausada, lo que él convirtió en una virtud para fijarse meticulosamente en la realidad, ganándose el apodo de «el observador perfecto».
- Antes de ser escritor, Ford estudió Literatura y luego se matriculó en Derecho. Sin embargo, poco antes de acabar el curso, le robaron el coche con todos sus apuntes y libros dentro. Interpretó este suceso como una señal para replantearse su vida y dedicarse por completo a la escritura.
- La idea de crear a Frank Bascombe surgió de su mujer, Kristina, con quien lleva casado más de 50 años. Ella le sugirió que escribiera sobre un «hombre feliz», desafiando la convención literaria de que solo los personajes atormentados resultan interesantes.
- Al igual que su personaje, el propio Richard Ford trabajó durante un tiempo como periodista deportivo en la vida real. Vecino de un genio: Una coincidencia biográfica curiosa es que Ford llegó a vivir en la misma calle en la que residió William Faulkner.
- Aunque muchos lo creen, Ford asegura que Bascombe no es su alter ego, sino un «instrumento» que él creó para acercarse a la realidad y contarla mejor.
- Frank Bascombe protagoniza una serie de cuatro libros. El segundo de ellos, El Día de la Independencia, convirtió a Ford en el único escritor en ganar simultáneamente el Premio Pulitzer y el PEN/Faulkner por la misma obra.
- En la ficción, Bascombe tuvo un breve momento de gloria tras publicar un libro de cuentos, pero abandonó la literatura (o sintió que esta lo abandonó a él) para refugiarse en la seguridad del periodismo deportivo y, más tarde, se convierte en agente inmobiliario.
- Bascombe define la felicidad de una manera muy particular: para él, la clave reside en «gestionar correctamente el dolor». A pesar de haber perdido a un hijo a los nueve años y haberse divorciado, se presenta como un superviviente que opta por la «analgésica banalidad» de lo cotidiano para seguir adelante.
- El personaje es considerado un cronista de la clase media norteamericana de los últimos 30 años, habitando un mundo de casas con grandes jardines en Nueva Jersey y seguridad económica, pero marcado por la corrosión de las grandes ambiciones.
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