Palomar
El mundo mira al mundo: la sabiduría de la mirada pura en Italo Calvino
Reseña
Adentrarse en "Palomar" es asistir al testamento espiritual y literario de Italo Calvino, una obra que el propio autor definió como su libro más autobiográfico, no por narrar los hechos de su vida, sino por reflejar la esencia última de su pensamiento y su sabiduría final. En esta novela breve, sutil y de una hondura conmovedora, Calvino se desprende del artificio para buscar la armonía en un mundo lleno de ruido y furia, proponiendo una suerte de salvación laica a través de la observación minuciosa de lo más inmediato.
El protagonista, el señor Palomar —cuyo nombre rinde homenaje al famoso observatorio astronómico de California—, es un hombre que busca la sabiduría a través del análisis de las pequeñas cosas. Para él, cualquier fragmento de la realidad, ya sea el oleaje del mar, el cielo estrellado, un prado o incluso un simple queso en la estantería de un supermercado, encierra las preguntas fundamentales sobre nuestra existencia. El ejercicio de Palomar es el de un "observador" incansable que intenta eliminar el "yo" de la ecuación para que sea la propia realidad la que se manifieste: la clave reside en que «el mundo mire al mundo».
Esta búsqueda de una mirada pura, no sesgada por el ego ni por las distracciones del hombre contemporáneo, alcanza momentos de una belleza literaria impresionante. Un ejemplo magistral es el episodio del señor Palomar frente a una mujer desnuda en la playa; en su intento por alcanzar la "mirada justa" que integre la belleza del cuerpo en la armonía del universo, Calvino nos muestra la dificultad de despojarnos de nuestra propia subjetividad. Es en esa tensión entre el sujeto que observa y el objeto observado donde la obra roza lo místico, revelándonos a un Calvino sabio y lúcido.
Fiel a su pertenencia al grupo Oulipo y a su fascinación por las matemáticas y las simetrías, Calvino dota al libro de una estructura ternaria perfecta. El relato se divide en tres partes (descriptiva, narrativa y meditativa) que se ramifican en tres capítulos y tres epígrafes cada uno, sumando un total de veintisiete fragmentos de una precisión cartesiana. Esta arquitectura no es azarosa; es el reflejo de una mente que busca el orden en el caos de la percepción.
"Palomar" es, en definitiva, un itinerario hacia la sabiduría que convierte el acto de mirar en una experiencia metafísica. Es el ejemplo perfecto de los principios que Calvino consideraba fundamentales para la literatura del futuro, invitándonos a realizar ese vertiginoso viaje interior que nace de la atención a lo minúsculo para terminar abrazando el universo entero.
Reseña enviada por: Equipo Trabalibros
Curiosidades
- El título y el nombre del protagonista son un homenaje directo al observatorio astronómico de Monte Palomar, situado en California. Calvino utiliza esta referencia para proponer una manera de observar el mundo con la precisión de un telescopio.
- Fiel a su fascinación por las simetrías, Calvino diseñó el libro de forma ternaria: 3 capítulos divididos en 3 subcapítulos cada uno, y estos a su vez en 3 epígrafes, sumando un total de 27 fragmentos exactos.
- Esta obsesión por los procedimientos matemáticos aplicados a la literatura se debe a que Calvino fue miembro de honor del grupo francés Oulipo (Obrador de Literatura Potencial), fundado por matemáticos y ajedrecistas que buscaban generar obras bajo restricciones lógicas.
- Aunque no narra eventos biográficos convencionales, Calvino consideraba este su libro más autobiográfico porque refleja su pensamiento más íntimo y su «sabiduría final».
- La crítica considera que Palomar es la aplicación práctica perfecta de las "Seis propuestas para el próximo milenio", unas conferencias que Calvino redactó para Harvard antes de morir y que definen lo que debe ser la buena literatura.
- La versión que manejamos en español fue traducida por Aurora Bernárdez, quien fuera una figura clave en la traducción literaria.
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