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El comisario Tizón, un héroe cansado y desencantado, habitante del "territorio Reverte

Reseña

"Tizón no es hombre de ternuras". Se acerca a la muchacha muerta, ya es "sólo un trozo de carne que se pudre". La han asesinado brutalmente a latigazos, la piel está tan desgarrada que asoman los huesos blancos de la espalda ensangrentada.

El comisario Rogelio Tizón Peñasco tampoco es hombre de medias tintas. La aparición de varios cadáveres de mujeres jóvenes en las mismas circunstancias es un asunto serio que requiere de una seria investigación. Habrá de utilizar todos los métodos a su alcance, por duros que sean.

El rudo y temido policía encuentra al lado de cada cuerpo un trozo de metralla de una bomba francesa. El asunto va adquiriendo otro cariz, estos crímenes planificados se presentan "como una jugada sobre un tablero —la ciudad— que ya se hubiera ejecutado sin que Tizón reparase en ella". Tendrá que esforzarse y mover ficha inteligentemente si pretende resolverlo.

Arturo Pérez-Reverte sabe que la vida es peligrosa y que es necesario "dedicar tiempo a averiguar las reglas" para poder sobrevivir. "Hay que conocer las reglas incluso para poder vulnerarlas porque es lo que te ayuda a mantenerte vivo". Sabe que las personas nunca son lo que parecen y que "al hombre no puedes conocerlo nunca en situaciones normales". El ser humano tiene una "doble naturaleza" que sólo se manifiesta en "situaciones límite".

El Cádiz de 1811 que encontramos en "El asedio", en plena lucha de España por su indepenciencia y con un despiadado asesino en serie campando a sus anchas, es una situación límite. Como suele ocurrir en las historias que con tanto detalle elabora Pérez-Reverte.

Sus personajes, si puede decirse que se caracterizan por algo, es por conocer a la perfección las reglas de la vida. Unos son héroes cansados, otros autores de sus propias normas, algunos seres desencantados de su propia existencia, pero todos ellos son sabios en un mundo hostil.

Hombres en crisis, con sus entrañas abiertas en canal sin pudor a lo que se pueda ver. Para bien o para mal. Capaces de todo, de lo mejor y de lo peor. Y dispuestos a todo. Auténticos hasta la médula. Honrosos habitantes del "territorio Reverte" que se han ganado a pulso su pertenencia a esta patria.

Reseña enviada por: Rob Sponge

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