Amo, luego existo
El amor y la razón son inseparables
Reseña
¿Es el amor una cuestión filosófica? Por supuesto que lo es, entre otras muchas otras cosas. Es más, el amor está en la base de la filosofía (amor a la sabiduría), en su origen, como diría Manuel Cruz en el "Big-Bang" del pensamiento. El amor es una condición de posibilidad del pensar. Deberíamos sustituir el cógito cartesiano por el amor y pensar que no somos si no en cuanto experimentamos amor (amo, luego existo).
La presencia del amor en el discurso filosófico ha sido una constante histórica. Como prueba, Cruz propone el ejemplo no sólo teórico sino experiencial de una serie de pensadores que definieron al amor e intentaron vivirlo en función de sus ideas y de cómo esas ideas perviven hoy entre nosotros todavía configurando las concepciones actuales del amor y sus formas de expresión:
- Platón consideró el eros como una fuente de energía pasional y de entendimiento, que permite acceder a otro nivel de realidad.
- San Agustín entendía el amor (ágape) como don orientado al bien del otro.
- Nietzsche pensó en el amor como un imposible vital y conceptual.
- Hannah Arendt definió el amor como apasionada fusión sin mediaciones.
- Spinoza lo vió como una satisfacción de necesidades.
Manuel Cruz advierte que tanto las formas en que se ha pensado el amor como las formas de sentirlo han sido condicionadas socioculturalmente y que en el contexto socioeconómico actual el amor resulta disfuncional, no encaja, incluso es repelido de algunos ámbitos. A pesar de esto, el ser humano sigue necesitando amar y ser amado para superar la radical soledad en que está.
Quizá esta paradoja se pueda superar reinventando el amor o bien reinventando el mundo actual, en todo caso el amor, disfuncional o no, concluye Cruz, siempre será mejor que el odio.
Manuel Cruz ganó merecidamente el Premio Espasa de Ensayo por este interesante estudio sobre el amor.
Reseña enviada por: Andrés Hombrebueno
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