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Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Los milagros literarios son los más agradables, pero, como todo lo agradable, son extremadamente raros

Biografía

Giuseppe Tomasi di Lampedusa nació el 23 de diciembre de 1896 en Palermo, en el seno de una de las familias aristocráticas más antiguas de Sicilia. Hijo del príncipe Giulio Maria Tomasi y de Beatrice Mastrogiovanni Tasca Filangeri di Cutò, creció rodeado de palacios, libros y recuerdos familiares que, años después, alimentarían buena parte de su universo literario.

Su infancia transcurrió entre la residencia familiar de Palermo y la finca de Santa Margherita Belice, propiedad de la familia materna. Fue un niño solitario y de extraordinaria curiosidad intelectual. Su madre le enseñó francés desde pequeño y favoreció su formación cultural, que se completaría con el aprendizaje de otras lenguas y el descubrimiento de grandes autores europeos.

En 1915 comenzó estudios de Derecho, primero en Roma y después en Génova, aunque nunca llegó a terminarlos. Ese mismo año fue llamado a filas para participar en la Primera Guerra Mundial. En 1917 cayó prisionero de los austríacos y fue internado en Hungría. Consiguió escapar y regresó a Italia a pie, una experiencia que marcaría profundamente su juventud.

Durante los años siguientes viajó por distintos países europeos, especialmente Inglaterra y Francia. Aquellos desplazamientos le permitieron ampliar sus conocimientos literarios y conocer otras culturas. Era un lector apasionado, interesado tanto por los clásicos como por la literatura moderna, y desarrolló una especial admiración por escritores como Stendhal, Marcel Proust y Virginia Woolf.

En 1932 contrajo matrimonio en Riga con Alexandra Wolff-Stomersee, conocida como Licy, una aristócrata de origen báltico dedicada al estudio del psicoanálisis. Su relación estuvo marcada por una gran afinidad intelectual, aunque durante buena parte de su matrimonio vivieron separados por sus respectivas obligaciones y estancias en Sicilia y Letonia.

La Segunda Guerra Mundial supuso un duro golpe para Lampedusa. En 1943, los bombardeos aliados destruyeron el palacio familiar de Palermo, llevándose consigo numerosos recuerdos y objetos de su infancia. A partir de entonces, su vida transcurrió de manera discreta, entre la lectura, los viajes y las conversaciones con un reducido círculo de amistades.

Aunque llevaba años cultivando una profunda formación literaria, no fue hasta la década de 1950 cuando comenzó a escribir sus obras narrativas más importantes. En 1953 empezó a reunirse con un grupo de jóvenes intelectuales palermitanos, a quienes impartía lecciones privadas de literatura inglesa y francesa. Entre ellos se encontraba Francesco Orlando, que acabaría convirtiéndose en uno de sus discípulos más cercanos.

En 1954 comenzó a trabajar en la novela que le daría fama universal: El Gatopardo. La obra reconstruía las transformaciones políticas y sociales de Sicilia durante la unificación italiana del siglo XIX, a través de la mirada del príncipe Fabrizio Salina, un aristócrata que contempla cómo su mundo se desmorona ante el avance de los nuevos tiempos.

Lampedusa terminó la novela en 1956 y trató de encontrar una editorial que la publicase. Sin embargo, el manuscrito fue rechazado por varias editoriales importantes, entre ellas Mondadori y Einaudi. El escritor murió el 23 de julio de 1957 en Roma, a consecuencia de un cáncer de pulmón, sin llegar a conocer el extraordinario éxito que alcanzaría su obra.

En 1958, un año después de su muerte, El Gatopardo fue publicado por Feltrinelli gracias a la intervención de Giorgio Bassani. La novela obtuvo el Premio Strega en 1959 y se convirtió en un clásico de la literatura italiana. En 1963, Luchino Visconti la llevó al cine en una célebre adaptación protagonizada por Burt Lancaster, Claudia Cardinale y Alain Delon.

Hoy Giuseppe Tomasi di Lampedusa es recordado como uno de los grandes narradores italianos del siglo XX. Aunque su producción literaria fue relativamente breve, su mirada nostálgica y penetrante sobre el paso del tiempo, la decadencia y la transformación de la sociedad dejó una huella imborrable.

Curiosidades

- Solo publicó una novela en vida, y en realidad ninguna llegó a publicarse antes de su muerte. El Gatopardo apareció póstumamente en 1958 y se convirtió en un éxito internacional.

- El protagonista de su novela tiene raíces familiares. El príncipe Fabrizio Salina está inspirado parcialmente en su bisabuelo paterno, Giulio Fabrizio Tomasi, aunque también incorpora numerosos rasgos personales del propio escritor.

- Fue un lector extraordinariamente voraz. La lectura fue una de sus grandes pasiones desde la infancia. Su formación abarcó varias lenguas y literaturas europeas, y llegó a convertirse en un profundo conocedor de la tradición literaria inglesa y francesa.

- Impartía clases privadas de literatura. Durante sus últimos años organizó encuentros con jóvenes intelectuales de Palermo, a quienes ofrecía extensas lecciones sobre escritores y movimientos literarios. Aquellas clases se publicarían posteriormente.

- Su palacio familiar fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial. El bombardeo de Palermo de 1943 arrasó la residencia histórica de los Tomasi di Lampedusa y supuso una pérdida emocional muy importante para el escritor.

- El manuscrito de El Gatopardo fue rechazado antes de convertirse en un clásico. Algunas de las editoriales más importantes de Italia no apostaron por la novela. Su publicación llegó gracias a Giorgio Bassani, que reconoció su enorme valor literario.

- Su esposa fue una destacada psicoanalista. Alexandra Wolff-Stomersee, conocida como Licy, fue una figura importante del psicoanálisis italiano y llegó a presidir la Sociedad Psicoanalítica Italiana.

- También escribió relatos y ensayos literarios. Entre sus obras posteriores se encuentran La sirena, La alegría y la ley, sus recuerdos de infancia y diversos estudios sobre literatura inglesa y francesa.

Imágenes

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Declaraciones

Aunque quiero mucho a mis primos, debo confesar que me sentí herido en mi amor propio: tenía la certeza matemática de que no era más tonto que ellos. Así que me senté ante la mesa y escribí una novela; mejor dicho, tres largas novelas cortas enlazadas entre sí
Emily no escribió más que unos pocos versos, breves poemas ásperos, heridos, cuyo hechizo resulta imposible esquivar. Y una novela: Cumbres borrascosas, una novela como nunca se había escrito antes y como nunca volverá a escribirse después
Si esto fuera un libro, os invitaría a saltaros algunas páginas. Puesto que se trata de una lectura, no puedo más que recomendaros que os durmáis un rato. Os avisaré cuando sea necesario que despertéis
Mientras que de Voltaire y Diderot sobrevive, entre los lectores comunes, una especie de antología de sus obras más incisivas y personales, de Montesquieu la obra entera sigue flotando sobre los embates del tiempo
Todo poeta se describe a sí mismo, así como a su propia vida, en sus escritos
Yo era un muchacho al que le gustaba la soledad, al que le gustaba más estar con las cosas que con las personas
Soy una persona que pasa mucho tiempo sola; de mis dieciséis horas diarias de vigilia, al menos diez las paso en soledad. Y como, después de todo, no puedo leer siempre, me divierto construyendo teorías que, por lo demás, no resisten el menor examen crítico