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El próximo 21 de enero, las librerías recibirán uno de los títulos más esperados del noir nacional: "Las buenas intenciones". Con esta obra, Víctor del Árbol cierra de forma magistral la saga iniciada con Nadie en esta tierra y continuada en El tiempo de las fieras, consolidando al "sicario sin nombre" como uno de los personajes más complejos y fascinantes del género actual

Noticia

"Solo tiene poder absoluto quien no necesita ejercerlo... Basta con encarnarlo y que los hombres lo acepten como se acepta lo indiscutible".

Una partida donde nadie es inocente

En esta entrega, la trama se traslada a un escenario de aparente calma que pronto salta por los aires. El sicario, que intentaba encontrar la paz en Italia junto a la periodista Clara Fité, se ve obligado a aceptar un último encargo para saldar una deuda pendiente. Sin embargo, el conflicto estalla cuando Clara regresa a España llevándose consigo un cuaderno con anotaciones crípticas, un objeto que todos desean y que pone una diana sobre su espalda.

La investigación de Fité sobre la desaparición de dos niños en 1992 la llevará a cruzarse de nuevo con Soria, el expolicía y amigo del recordado Julián Leal. Juntos se adentrarán en una red de corrupción que mezcla especulación inmobiliaria y crímenes del pasado, secretos de Estado y de la Iglesia, criptomonedas y crimen organizado.

Justicia poética y heridas abiertas

Fiel a su estilo tenso y de gran belleza formal, Víctor del Árbol utiliza el thriller para explorar temas universales como la culpa, la redención y el peso de las mentiras que arrastramos desde la infancia. Como sugiere el título, en este mundo nadie se reconoce como corrupto; todos actúan movidos por "buenas intenciones", aunque sus actos desencadenen la tragedia.

Sobre el autor: Víctor del Árbol

Nacido en Barcelona en 1968, Víctor del Árbol es una figura imprescindible de la novela negra europea. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras en Francia y ganador del Premio Nadal en 2016 por La víspera de casi todo, ha logrado un estilo propio que trasciende los códigos del género. Con Las buenas intenciones, cierra un ciclo narrativo que le ha valido el aplauso unánime de la crítica y de autores como Juan Gómez-Jurado o César Pérez Gellida.

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