Logo de Trabalibros
Logo de FacebookLogo de InstagramLogo de XLogo de YouTube

Platón dedicó y arriesgó su vida a luchar contra los demagogos, a los que consideraba los mayores enemigos de la democracia, igual que lo habría hecho ahora. Estamos en un estado político similar
Imagen no disponible

Trabalibros Entrevista

El escritor madrileño Marcos Chicot es licenciado en Psicología Clínica, Psicología Laboral y Económicas. Ha publicado "El asesinato de Pitágoras", "La Hermandad", "Diario de Gordon" y "El asesinato de Sócrates", obra finalista del Premio Planeta en 2016. Ha recibido otros galardones, entre los que se encuentra el Premio de Novela Francisco Umbral. Este autor destaca además por su compromiso social: pertenece a la organización Mensa, y dona el diez por ciento de lo que obtiene con sus novelas a organizaciones de ayuda a personas con discapacidad.

Bruno Montano ha tenido la oportunidad de entrevistarle sobre su última novela, "El asesinato de Platón", una obra sobre el filósofo más influyente de la historia occidental donde "tensión, intriga, traiciones y un amor que desafía a su época confluyen en una novela que recrea de modo impecable el tapiz de la Grecia clásica y el pensamiento del mayor filósofo de la Antigüedad" (editorial Planeta).

portada_el-asesinato-de-platon_marcos-chicot_202007230853---14795.webp

- Bruno Montano, Trabalibros (B.M.): Frente al Platón entregado a los problemas de la teoría del conocimiento o la fundamentación de las matemáticas tú destacas en tu novela al Platón obsesionado por refundar la polis griega sobre bases ideales. ¿Esta elección se debe más a inquietudes intelectuales tuyas o al hecho de que sea más “novelable” esta dimensión del gran sabio griego?

- Marcos Chicot (M.C.): Realmente todo el pensamiento de Platón, toda su filosofía y el gran proyecto político que intentó llevar a cabo tiene una orientación ética. Su objetivo en toda su obra es el bien común y el tema de la justicia. En la novela yo muestro todos los aspectos relevantes de su filosofía, no sólo los relacionados con el proyecto político. Y, en cualquier caso, todos los aspectos de filosofía, como se ve en la novela, están orientados hacia el tema del bien, la justicia y el bien común.

- B.M.: Pitágoras, el protagonista de tu primera novela, consiguió llevar a la práctica su ideario político, cosa que no consiguió Platón, el cual nunca vio instaurada su “Politeía” pese a sus intentos en Siracusa (Magna Grecia), como bien cuentas en tu libro. En este sentido, ¿el asesinato de Platón al que te refieres en el título sería más bien el asesinato de su proyecto político, de sus sueños de justicia y libertad?

- M.C.: Hay varios motivos para poner la palabra “asesinato” en el título. Uno es, efectivamente, que no se refiere sólo a un asesinato literal (aunque también se refiere a los intentos literales de asesinarlo cuando trató de llevar a cabo su proyecto político de gobierno ideal) pero también la intención de poner “asesinato” en el título es para que quede claro que no es una obra de filosofía, sino que es una novela ante todo para entretenerse con elevadas dosis de tensión y de intriga. El objetivo es que el lector en todo  momento tenga la intención de seguir leyendo, desde la primera página hasta la última.

- B.M.: La diferencia entre polis griega y el Estado o nación actual para algunos filósofos es fundamentalmente cuantitativa, no cualitativa. De ahí que la reflexión política de Platón siga siendo de interés en la actualidad. ¿Estarías de acuerdo?

- M.C.: Sí. Platóndedicó y arriesgó su vida a luchar contra los demagogos, a los que consideraba los mayores enemigos de la democracia, igual que lo habría hecho ahora. Estamos en un estado político similar, hemos recuperado las democracias (los griegos fueron los mentores, los creadores) y se han reproducido los mismos problemas. Así que su obra, su proyecto y sus ideas siguen plenamente vigentes.

- B.M.: José Luis Villacañas afirma que la sofística actuó en la Grecia clásica como disolvente final de la polis. El mismo Platón, en un pasaje de “La República”, presenta al pueblo como un robusto animal cuyos humores y apetencias estudian los sofistas a fin de poder manejarlo. En tu novela pones en boca de Platón la siguiente afirmación: “El mayor mal de nuestro sistema de gobierno, de nuestra democracia, son los grandes demagogos”. ¿En la actualidad nuestras democracias siguen padeciendo el mismo mal?

- M.C.: Bueno, creo que está respondido en la pregunta anterior. Son temas relacionados. La respuesta es sí. El mal sigue siendo el mismo y las soluciones son las mismas. El proyecto ideal de Platón era intentar unir política y filosofía con el objetivo de que gobierne la justicia en lugar de la corrupción y la razón, el conocimiento y la sabiduría en lugar de la necedad, de la ignorancia y de la retórica vacía de los demagogos. El opina que la raíz de todos los males y el mayor problema de un sistema como este son los demagogos y, por lo tanto, su proyecto sigue siendo un ideal al que debemos aspirar todos, es decir, unir política y filosofía o, con palabras más sencillas, acercar el conocimiento y la sabiduría, además de la justicia, a nuestro sistema político actual.

- B.M.: “A menos que los filósofos reinen en las ciudades o cuantos ahora se llaman reyes y dinastías practiquen noble y adecuadamente la filosofía, vengan a coincidir una cosa y otra, la filosofía y el poder político […], no hay, amigo Glaucón, tregua para los males de las ciudades, ni tampoco, según creo, para los del género humano” (473 d). Al hilo de esta reflexión de Sócrates en “La República” voy a convertir una frase de tu novela en pregunta. ¿”Si la filosofía tiene una oportunidad la humanidad entera la tiene”?

- M.C.: Bueno, responderé diciendo que si nos olvidamos de la filosofía, en el sentido de olvidarnos de los temas centrales de Platón –es decir, intentar acercar la filosofía, la razón, el conocimiento y la sabiduría a las decisiones del gobierno- y si también nos alejamos del concepto de la justicia, es decir, de los valores y de las restricciones éticas en cuanto a las decisiones que tomamos, sobre todo como sociedad, si nos olvidamos de eso, nos estamos olvidando o estamos dejando atrás la esencia del ser humano, lo que nos hace más humanos, y nos convertimos únicamente en unidades de producción y de consumo, en una sociedad absolutamente vacía, un cascarón materialista que para mí no tiene ningún sentido y en el que, desde luego, no me gustaría vivir.

- B.M.: La figura de Altea, la protagonista principal de tu novela, te sirve para homenajear a las mujeres pensadoras y maestras de filosofía que asistieron a la Academia de Platón y también para divulgar las ideas avanzadas que tenía este gran filósofo al respecto de las mujeres y su contribución imprescindible al pensamiento y al buen gobierno.

- M.C.: Sí, como con todos los elementos de la novela lo que hago es mostrar lo que realmente ocurrió. Llevo quince años estudiando sobre la Grecia clásica, cuatro años para esta novela, y en el caso de esta novela año y medio dedicado solo al estudio de la documentación histórica para saber en detalle lo que ocurrió exactamente con el objetivo de mostrar los aspectos más relevantes de la Grecia clásica y de la vida y el pensamiento de Platón. Es decir, que todo lo relevante lo muestro, la premisa es que la novela sea completa en esos aspectos y también que sea absolutamente rigurosa. Jamás modifico un solo elemento de realidad porque lo prefiera o porque le venga bien a la trama de ficción. Al revés, todos los elementos de ficción están construidos con elementos reales, con el objetivo de que también me permita mostrar otros elementos reales.

En el caso de Altea, que es un personaje de ficción, la vemos formando parte de la Academia y me sirve para mostrar un hecho real y es que sabemos que había mujeres en la Academia y sabemos que había también maestras de filosofía en la Academia. Además, a través de ella vemos también el pensamiento de Platón sobre las mujeres, que como pasa en todos los aspectos de su pensamiento es absolutamente revolucionario. En aquella época la mujer era poco más que una esclava sometida, encerrada en la casa, sin derechos, tutelada por un hombre (el marido, el padre o el hijo) y en el caso de Platón decía que las mujeres tenían que recibir la misma educación, que tenían la misma capacidad y que podían realizar las mismas tareas que el hombre, incluido gobernar. También opinaba que un Estado que prescindía de sus mujeres estaba renunciando a la mitad de sus recursos. Precisamente por eso puede formar parte Altea de la Academia, del mismo modo que había otras mujeres.

- B.M.: Es notable tu esfuerzo por la recreación del marco histórico-político de la Grecia clásica, por mostrar el entorno material y costumbres de sus habitantes, pero sobre todo es destacable tu interés por divulgar las ideas de Platón sin sobrecargar la narración con lastre erudito. ¿La máxima horaciana de instruir deleitando preside tus novelas?

- M.C.: En realidad esa máxima, que siempre le atribuimos a Horacio, la encontramos ya en la obra de Platón, que fue el primero que sepamos que dijo eso, aunque luego se ha popularizado a través de Horacio. El objetivo es, efectivamente, divulgar y entretener. Casi divulgar en primer lugar, pero también quiero que el entretenimiento esté al nivel lo más elevado posible. La clave de una novela como esta es el equilibrio. En ningún momento tiene que sentir el lector que le estoy enseñando, en ningún momento puede pararse el ritmo para introducir una explicación. Todo lo que sea aprendizaje tiene que estar convertido en un elemento de trama y entreverado en los hilos de intriga y de ficción, que tienen que ser los que impulsen a la lectura en todo momento.

- B.M.: En “El asesinato de Platón” el joven Leandro quiere acudir a la Academia de Platón para aprender a pensar por sí mismo, evitando así los engaños de los sofistas. Platón le advierte que el primer paso hacia el conocimiento es la admisión humilde de la ignorancia y que, tras la decisión de esforzarse por avanzar en el aprendizaje, se descubre que “el conocimiento es el único placer que siempre te hace bien y del que no puedes saciarte”. ¿Olvida la educación actual que el conocimiento es o debería ser un placer?

- M.C.: Bueno, la educación actual está demasiado dirigida a las consecuencias materiales que interesan al sistema productivo. Nos estamos olvidando completamente de las Humanidades y de algo intrínseco al ser humano, que es tener curiosidad, querer saber y hacerse preguntas. Si nos limitamos al saber práctico nos estamos convirtiendo en máquinas.

- B.M.: Confiesas que escribir “El asesinato de Sócrates” fue la mejor preparación para poder escribir ahora sobre Platón. ¿Escribir “El asesinato de Platón” ha sido la mejor preparación para luego poder escribir sobre Aristóteles? ¿La aparición de un Aristóteles juvenil en esta novela te deja el camino abonado para escribir “La muerte de Aristóteles”?

- M.C.: Es una posibilidad, pero no he tomado todavía la decisión. En cualquier caso, escribir “El asesinato de Platón”, que ha sido mi proyecto más ambicioso y como en toda novela he intentado plantearme retos nuevos y llevarlos a cabo, es la mejor preparación para mi siguiente novela, sea ésta o sea otra. Escribir es un oficio y con cada novela vas aprendiendo y vas intentando hacerlo mejor.

Desde Trabalibros agradecemos a Marcos Chicot el tiempo que nos han dedicado y su amabilidad al contestar nuestras preguntas. Agradecemos también a la editorial Planeta el haber hecho posible este encuentro.

Imágenes

Imagen no disponible