Tic-tac

Yusdel Ibañez Bueno
Cuando era niño solía reírme del viejo Tic-tac. Lo apodé así, pues cojeaba estrepitosamente de la pierna izquierda, y su peculiar andar, me recordaba las manecillas oxidadas de un viejo reloj mecánico.
Recuerdo que siempre se vestía con camisas de mangas largas y calzaba botas de guerrillero. En los meses de verano, las gotas de sudor corrían por su cuerpo cual si fueran un arroyo sediento en busca del inmenso Mar Caribe.
En varias ocasiones me divertí tocando la puerta de su casa. Luego, me escondía velozmente para observar desde un rincón su rostro cuando la abría y no encontrar al supuesto visitante.
Pero aquella tarde no la he podido olvidar. Después de tocar la puerta, Tic-tac la abrió súbitamente. Respiró profundo y al instante se desplomó en el suelo como una estrella fugaz perdiéndose en el lejano horizonte. Me asusté y corrí despavorido hacia mi casa. Confieso que apenas pude dormir pensando en la fatal caída.
En la mañana siguiente, mi padre leyó en voz alta la presente nota publicada en el periódico matutino local:
" En horas de la tarde de ayer falleció el señor Herrera a causa de un infarto. Herrera combatió contra la dictadura que imperaba en el país en la década de mil novecientos cincuenta. Usaba camisas de mangas largas para cubrir las cicatrices recibidas cuando fue torturado por no delatar a sus compañeros de lucha. Perdió la pierna izquierda tratando de detener el buldócer que pretendía demoler las casas de los habitantes del pueblo. Hombres como él, merecen el respeto eterno de la nación. Que descanse en pas.
Al término de la lectura me comentó tristemente:
Es una lástima que perdiera la razón. Varias veces me comentó que escuchaba toques en la puerta de su casa. Él creía que eran de su hijo secuestrado por los esbirros, pero se entristecía al abrirla y solo hallar vestigios del silencio. Murió anhelando el ansiado encuentro.
No pude contener las lágrimas que bañaron mis mejillas. Y desde entonces, tengo el cargo de conciencia tallado en cada espacio de mi cuerpo.
Texto libre Trabalibros

PUBLICA Envía tus textos libres aquí
subir