No hay naufragio para el amor

Jairo Sebastián Zanetti
No creo que tarde en enseñarte este misterio
de elevar tu mano hacia el fondo de mí pecho
para que sientas a fuego tierno y lento
como late con su pulso todo este templo
que aquí en el corazón nos pertenece el tiempo.

Que las olas que rugen entre bruma y hielos
aguas abajo despeñadas contra nuestro barco
se empeñan por tragarse nuestros sueños.

En la popa de este humano invento
desplegarás las alas de tus quimeras
entre mimos que te imponga el viento
absorbido por la luz de tu espalda
sentiré en la voz de ese silencio
el amor que electriza nuestros cuerpos.

Y el amor nos hará
entre galaxias de mar y cielo
emperadores de un lugar
que nadie ha descubierto
será como el hechizo
de esas manos que se impactan
y que juntas reman por sus sueños.

Y aunque ahora mismo
nos estemos hundiendo
en este barco invicto de lo incierto
el amor nos salvará
más allá de este tiempo
es que ahora somos únicos dueños
de ese paraíso que nadie ha descubierto.
Texto libre Trabalibros

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