UN GERANIO

Nazaria Delgado Lucero
El sendero nos llevaba hacia un lugar desconocido, solo se veían unas casas con sus tejados rojos, típicos de las zonas áridas, lugares terregosos en donde los cactus se desarrollan a su antojo.
No buscábamos, no sabíamos solo lo que se narraba de un suceso cruento.
Una matanza entre pobladores llamados "paracaidistas" que llegaron a posesionarse de esas tierras.
El lugar quedo manchado de sangre.
Sobre un montículo de tierra, ondeaba una bandera señalando el lugar.
Un geranio planta confiable acostumbrada a los suelos arenosos, resistente al frió y en pleno sol, perenne como el lugar que adorna, nunca se marchitó.
Texto libre Trabalibros

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