El esmoquin de Alex: Capítulo 1

Mar Albín
Un ligero murmullo prosigue al silencio que provoca su entrada. Siempre sucede lo mismo y esta vez no es distinta a las anteriores, primero impacta Alex dejando sin palabras a los presentes para luego Pau hacer su triunfal y estrambótica llegada.
Alex camina con paso firme hasta el centro del salón, ignorando las miradas indiscretas, las de envidia y también las de admiración. Su seguridad transmite sensualidad y elegancia. Las líneas de su impoluto esmoquin negro se ciñen perfectamente a su cuerpo dibujando su estilizada figura. En las solapas, destellos de lentejuelas rompen la sobriedad.

Lleva su cabello negro peinado hacia atrás, brillante por la gomina, con el rostro despejado en el que destacan sus ojos negros, enmarcados en un sofisticado maquillaje ahumado, y sus labios rojos.
Se detiene en el medio de los invitados que espontáneamente, fascinados, han formado un círculo en torno a ella. Apenas pasan unos segundos, aunque parece que el tiempo se ha detenido, cuando suena música electrónica a elevado volumen y Pau asoma al fondo de la sala. Con las manos levantadas y dando palmas, recorre la estancia dando pequeños brincos invitando a los demás a sumarse a su locura. Al igual que Alex viste esmoquin, salvo que el rompe con la etiqueta con un atrevido color mostaza combinado con una pajarita de lunares verdes.

Entre aplausos y vítores de un público entregado a su excentricidad corre hacia Alex que permanece impertérrita, con un mano descansando sobre su cadera, ligeramente ladeada. Se coloca detrás de ella. Son puro contraste. La imagen sofisticada de ella, la vibrante de él. Ella alta, con larguísimas piernas sobre unos tacones de aguja, él de estatura media y regordete con zapatillas deportivas verdes.

Un foco, previamente planeado, apunta directamente sobre ellos. Tras una pausa dramática, la guinda de una cuidada puesta en escena en la que todo parece espontáneo pero nada se ha dejado al azar, Alex desabrocha el botón de su chaqueta y Pau tira de ella dejando al descubierto su espalda desnuda. La camisa blanca cerrada y sencilla en la parte delantera se abotona en su nuca y se enlaza en su espalda simulando una gran pajarita.

Llega la ovación. Los diseños de Pau considerados únicos se caracterizan por armonizar la clásica figura gentleman con la sensualidad femenina. Nadie mejor para lucirlos que su musa, su amiga, su hermana. Alex.

Juntos han alcanzado el éxito. Se apoyan mutuamente y cada uno tiene un rol en ese equipo que forman desde pequeños. Son luchadores. Ella es el eslabón fuerte de esa cadena que ha soportado lluvia sin oxidarse, frío sin romperse y que, hubo una época, en la que vio poco el sol.

Desde niños, cada uno de ellos, tenían ese carácter tan propio y tan diferente el uno del otro. Pau siempre fue alegre y extrovertido, con un actitud y una forma de actuar llamativa, pintoresca. Aunque esa actitud no siempre fue bien recibida, encontrando en su propia familia a sus mayores detractores. Su padre no aceptaba su manera de ser y su madre, por evitar disputas, se posicionaba a su lado. Justificaban su severidad, alegando que necesitaba tener los pies en el suelo, formalizarse, pero Alex siempre supo que realmente se debía a la incapacidad de su padre de aceptar la orientacion sexual de su hermano. Afortunadamente para Pau, cuando eran adolescentes, la postura de su madre cambió y se enfrentaba a su marido cada vez que cuestionaba la forma de ser de su hijo que maduró pudiéndose expresar en libertad.

Alex en cambio, era introvertida e insegura. Mayor que su hermano en dos años, sentía la obligación de protegerle. Adoraba su simpática inocencia que le permitía comportarse tal cual era sin matices ni artificios. Por ese motivo se enfrentó en numerosas ocasiones a sus padres, siendo ella la que logró el apoyo de su madre.
Era fría, sonreía poco, únicamente el pequeño granuja, así llamaba cariñosamente a Pau, conseguía hacerla reír a carcajadas. Había sido objeto de burlas por su complexión delgada, su cabello laceo y su piel pálida lo que la había fortalecido en apariencia, sólo en apariencia, pues era frágil por dentro.

Y allí están. Juntos. Siendo el centro de atención. Triunfadores. Pau fiel a sí mismo se alza alto. Y Alex...Alex era la estrella. Con fama que no buscaba, admiración que no esperaba y envidias que no entiende. Como una broma del destino, lo que antes eran rarezas hoy son sus mejores cualidades, aquello que la hizo sufrir hoy es motivo de celebración. Todos quieren ser la chica que ella no quiso ser.
Texto libre Trabalibros

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