TRISTEZA

Nazaria Delgado Lucero
Don Manuel con sus noventa años de edad, vivía en un asilo de ancianos, con su capilla anexa a la que cada mañana asistía a recibir un pedazo de hostia bendita que le hacia expiar sus pecados; los de antaño; quizá, ahora llevaba una vida llena de quietud. Venido de la Madre Patria, pulcro, educado, de familia acomodada, con sus múltiples compromisos que les impedía verlo. Los fines de semana una nieta llegaba por el; lo llevaba a comer a su casa, lo acomodaba en el lugar de siempre; en la sala con la televisión puesta, para que se entretuviera; lo cual no sucedía, se quedaba dormido, hasta después de una hora que lo llamaban a comer. Colocada en el jardín, detrás de la casa; lugar placentero, con arboles frondosos , en donde multitud de pájaros con su sonido peculiar, se reunían, comentaba: ¡Esos pájaros están llorando!; no don Manuel; están cantando: el volvió a decir; ¿No escucha?; es un sonido alegre don Manuel, ¡No ! replicaba, yo los escucho llorar..... .Llegaba la hora del regreso, a su lugar frió, carente de emociones, y así transcurría su vida.
Tiempo después , se supo que don Manuel había fallecido, sin padecer ninguna enfermedad de las que afectan a los viejos, probablemente ¡Si! " La tristeza".
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