Los renglones escritos por un soldado

Jairo Sebastián Zanetti
Me han traído hasta aquí con la misma escusa que a otros jóvenes. Era fácil para los monstruos engañarnos así, diciendo que derrocaríamos al enemigo. Hoy he reconocido el infierno. Hoy han caído varios soldados como si fueran insectos. Yo mismo le he dado la muerte a uno de ellos, y de su filo han perecido muchos de mi bando. He visto la cara de la muerte muy de cerca. Sangrar a su alma. Nos olvidamos, por apenas un pedazo de tierra que éramos hermanos. Nadie era ni es el enemigo. El mundo entero es mi patria y tu patria. Estoy muriendo desangrado. Me ha alcanzado un proyectil. Pero hay algo que es más agudo, y es esta pena inmensa ¿Quién fuera tan ignaro como para pensar que de la guerra alguien se salva? Estoy muriendo desangrado, y lo peor de todo, es que también en esta carta muere mi alma. No olviden que el mundo entero es su patria. Yo lo aprendí ya muy tarde. Ustedes aún están a tiempo. Salven el mundo por mí. Yo no entendí como hacerlo y ya un ojo se me nubla mientras la muerte tiende su mano y me sepulta. Dios, ahora que te creo cada palabra, ya es tarde. Aaagg. Salva del llanto a mi familia.
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