MARIPOSA EN EL ALCANFOR

Oscar Chávez Pariona
Entonces las cosas se veían pequeñas
pero llenas de mucho color.
Una mariposa azul y violeta jugaba en el bohío
junto a un alcanfor.

Era una tarde, se me antoja remota.
Era una tarde en el que el sol se durmió.
Fue la luna en la noche secreta. Fue la luna que me cobijó.
Tus tersas manos adiós me decían. Mis mejillas callaron pudor.

Tus cabellos mis lágrimas humedecían
en tus brazos ya no hallarían calor.
Era una tarde no como cualquiera.
Era una tarde en el que el sol no brilló.

Fue la luna y ella sabe que como yo no hay quien te quiera.
Fue la luna que a cada paso lloró.
Y un aroma del cielo bajaba irrigando perfume a cada naciente flor.
Y en mí tu recuerdo dejaba rocíos transparentes de amor.

Te veía en la brisa que golpeaba mi alma.
Te sentía en la prisa y mi razón perdía la calma.
Claridad de menuda arena que entre los dedos se escapa.
Gotas de trémula pena laceran mis ojos cual dura estaca.

Saboreo tu risa, tu pena, tu sol, tus mañanas,
Tu piel y tu mirar en el tintineo crepuscular de campanas.

*Tomado del Poemario "Summa Lirológica" ®
Texto libre Trabalibros

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