Ansiedad

Versos y Música
…Ansiedad…
Divagando en tiempos sucesivos y repetitivos, se hallaba perdido en sus mismos actos compulsivos; apague las luces, si, cerré las llaves, si, puse la alarma, sí. Una y otra vez se hacía las mismas preguntas; apague las luces, si cerré las llaves, si, puse la alarma, sí. Sentía ahogarse de preguntas como en el fondo de una botella de vino… la botella que no había cerrado, vacía como el plato de Jack sin comida. Detenido por un instante de sus movimientos involuntarios, libertado por una mirada de soslayo; sus ojos descansaban en tensa calma, abstraído observaba a Jack, quien jugueteaba dando vueltas en el mismo lugar, persiguiendo su cola sin cesar.
Algo se activó en ese mismo instante. Se vio reflejado y creyó ser entendido por Jack, en ese momento aunque efímero sintió por primera vez que no era diferente encontrando una diminuta paz. En el minuto siguiente la magia se rompió, no había simetrías ni siquiera leves anacronismos. Todo no había pasado de ser un contacto borroso e ilusorio. Él estaba en un tiempo lineal y sucesivo en completa horizontalidad, preso de sus mismas preguntas, actos repetitivos y compulsivos. Jack, el mágico animal aun haciendo actos repetitivos estaba en la actualidad, en la eternidad del instante. Las preguntas se sucedían sin cesar nuevamente; apague las luces, si, cerré las llaves, si, puse la alarma, sí.
Entonces odió su identidad, sus necesidades, sus actos repetitivos, sus tics corporales, su indignada vida. Acto seguido se echó a llorar condolido por su destino y en medio de su estoicismo heroico tuvo reminiscencias de un pasado no muy lejano, recordaba como fuera del tiempo, reposando tranquilo en la infinitud.
Realmente la oscuridad fue quedándose atrás y las preguntas ya no eran más que vagos rumores en la penumbra. O fue la presencia fugaz de ella.
Texto libre Trabalibros

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