De frases y palabras

Sergio F. S. Sixtos
Un día un palíndromo tropezó contra un bifronte. El palíndromo era bromista y olvidadizo, el bifronte macilento e irascible. La condición desmemoriada del palíndromo la compensaba al dejar frases sueltas en el camino: "Anita lava la tina", "dábale arroz a la zorra el abad", enunciados reconocibles para no perder el camino de vuelta a casa. El carácter furibundo del bifronte hizo que éste zarandeara al distraído palíndromo. Con la dignidad lastimada y las ideas revueltas el palíndromo soltó la siguiente locución:
"Alá ata seres sosos y sometemos rajar ese ojo".
El palíndromo nunca regresó a casa.
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