Oda al calcetín frito

Mermelada de bits
De repente y sin saber cómo aquel calcetín raído, viejo, con ciento una aventura vividas, decidió lanzarse a la sartén. El aceite humeaba. Aquel calcetín tardó segundos en convertirse en una prenda crocante. Nadie sabe si quiso acabar con su arrastrada vida o su ambición era renacer en una versión mejorada de sí mismo. Un hecho tachemos de heroico que lo hizo pasar de calcetín crudo a calcetín frito en tiempo record.
Texto libre Trabalibros

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