EL PASEO MATUTINO DOMINICAL DE LA SEÑORA ABBOT (I)

Azahara Casanova
La Señora Abbot suele salir a andar los domingos por el extenso paseo de hormigón que se encuentra a las afueras de su ciudad de residencia intermitente. Cuando el sol es radiante, es imprescindible que lo haga con lo que ella misma denominó: gafas silenciadoras de la realidad.

Su esposo, conocido parlamentario y médico de profesión, no la acompaña más que en contadas ocasiones y, suele hacerlo, por interés1.
El Señor Abbot, en días festivos, cumple una rutina ancestral familiar: desde las siete en punto de la mañana se abandona a una de sus lecturas, en papel o artefacto tecnológico2.
Todos los domingos, la Señora Abbot, como otra gran rutina familiar dominical, pasa silenciosamente por delante de su marido, ubicado cómodamente en su sillón orejero del salón principal de la casa, con el único fin de captar la atención para que la acompañe en su periplo.



-Querido, ¿vienes a andar?-dice colocándose las gafas de sol.


-¡No lo dudes!-exclama con seguridad- Hoy es el mejor de los días para hacerlo. El suplemento dominical lleva un artículo de 6 páginas a color sobre el nuevo planeta descubierto por la NASA.


-Vaya...me había hecho ilusiones al respecto.


-¿Ilusiones? Ilusiones me las haré yo cuando dejes de colocarte las gafas de sol por miedo a la hipersensibilidad visual- dejó caer el Señor Abbot con cierto retintín al verse reflejado en aquellas lentes oscuras tras las que se escondían los ojos de su mujer.


-No me lo estoy inventando, si a eso es a lo que quieres llegar con tu argucia argumental, que ya nos conocemos-dijo la Señora Abbot con el ceño fruncido, claramente disgustada.


-No, querida, no te preocupes. No es un invento. Todos sabemos que la hipersensibilidad visual puede tener grandes consecuencias para el siguiente escalón evolutivo. Es una de las hipótesis de uno de mis pupilos. Creo que voy a co-dirigirle la tesis.

Ella, muestra su sorpresa con un gesto facial poco común. Abre tanto los ojos que su esposo puede verlos sobresalir por la parte superior de las gafas que lleva puestas. Su incredulidad es notable.

El señor Abbot, hasta hacía unas semanas, ha sido crítico con el estado de su esposa. Su diagnóstico, deformado precipitadamente por su profesión, es claro: una perturbación paranoico-mental transitoria que, asegura, puede ser tratada profesionalmente por un psiquiatra.



1. (El periódico dominical trae consigo un suplemento, tildado de interesantísimo por el propio señor Abbot, que dedica sus páginas a mostrar los resultados obtenidos de las expediciones interplanetarias que se vienen realizando desde que el Parlamento Mundial obligó a los terrícolas a pagar la maldita tasa T886 de forma obligatoria a todos los ciudadanos censados en cada país con un puesto fijo de trabajo).
2. Ávido lector, devora libros, panfletos de redes sociales, artículos de revistas de papel o digitales...lo que se conoce un lector comprometido con su alter ego.
Texto libre Trabalibros

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