IMPÚDICA

Plácido Romero
Todos decían que el juicio estaba amañado, pues había logrado comprar al juez. Enfadada, quiso demostrar a todos que ciertamente era la más hermosa. Por eso permitió que la esculpieran desnuda. Sabía, desde luego, que sus rivales eran tan pudorosas que nunca aceptarían ser retratadas sin ropa. El escultor hizo un excelente trabajo. Las multitudes acudieron al islote de Cnido para admirar la estatua de Afrodita.
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