AULLIDO TENGA COMPASIÓN DE MÍ ESTA NOCHE

Paradera Desconocida
Llora que llora la niña su Historia en palabras, antes que el ladrón de la memoria.
Se la lleve lejos de su sangre superlatente.

No sé cómo lavar esta roja lágrima que me arde el estómago, ahí la dejaré fresca convulsión.

Mancha en todas los dolores que me vistan,
nadie se dará cuenta de esta humedad extendida.

Aullido tenga compasión de mí esta noche.

Que soy angelito cansado, por rotura de la columna visceral,
y si muero antes del amanecer, sangrada de parte a parte.

No podrá seguir royendo mis huesos por crecer, entre los dientes de la saliva brutal.

Yo le doy mi palabra que es sagrada, por estas manos de criatura por acunar,
que seré santa indefensión, y como siempre tortura habitual.

Guardaré estas sombras, bajo la cama forzada.
Texto libre Trabalibros

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