Cata de libros

Los mejores momentos de la lectura de un libro suceden con el hallazgo de fragmentos especialmente hermosos, lúcidos y vibrantes. En Trabalibros nos gusta capturarlos subrayándolos para poder volver a ellos fácilmente con tan solo explorar entre sus páginas.

Esto nos permite además ofrecerte una pequeña selección de los tesoros que ocultan algunos de nuestros libros preferidos, con la esperanza de que sirva para estimular su lectura. Esperamos que disfrutes de nuestra "Cata de libros", frases que al lanzarlas en redes sociales nos gusta llamar #Literatweets.

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"Colmillo blanco", Jack London
"Aun lado y a otro del helado cauce de erguía un oscuro bosque de abetos de ceñudo aspecto. Hacía poco que el viento había despojado a los árboles de la capa de hielo que los cubría y, en medio de la escasa claridad, que se iba debilitando por momentos, parecían inclinarse unos hacia otros, negros y siniestros. Reinaba un profundo silencio en toda la vasta extensión de aquella tierra. Era la desolación misma, sin vida, sin movimiento, tan solitaria y fría que ni siquiera bastaría decir, para describirla, que su esencia era la tristeza".
"La invención de la soledad", Paul Auster
"Incluso antes de hacer las maletas para emprender las tres horas de viaje hacia Nueva Jersey, supe que tendría que escribir sobre mi padre. No tenía un plan ni una idea precisa de lo que eso significaba; ni siquiera recuerdo haber tomado una decisión consciente al respecto. Pero la idea estaba allí, como una certeza, una obligación que comenzó a imponerse a sí misma en el preciso instante en que recibí la noticia de su muerte. Pensé: mi padre ya no está, y si no hago algo deprisa, su vida entera se desvanecerá con él".
"El gran Gatsby", Francis Scott Fitzgerald
"En mi primera infancia mi padre me dio un consejo que, desde entonces, no ha cesado de darme vueltas por la cabeza. 'Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien -me dijo- ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas...' No añadió más, pero ambos no hemos sido nunca muy comunicativos dentro de nuestra habitual reserva, por lo cual comprendí que, con sus palabras, quería decir mucho más. Queda dicho que tengo una gran tendencia a reservarme toda opinión, hábito que me ha facilitado el conocimiento de las más extraordinarias naturalezas, y también me ha hecho víctima de no pocos latosos sempiternos".
"El extranjero", Albert Camus
"Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: «Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias.» Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer. El asilo de ancianos está en Marengo, a ochenta kilómetros de Argel. Tomaré el autobús a las dos y llegaré por la tarde. De esa manera podré velarla, y regresaré mañana por la noche. Pedí dos días de licencia a mi patrón y no pudo negármelos ante una excusa semejante. Pero no parecía satisfecho. Llegué a decirle: "No es culpa mía". No me respondió".
"Pregúntale al polvo", John Fante
"De repente me sentí invadido por una intuición aterradora, relativa al significado y patético destino de los hombres. El desierto estaría siempre allí, animal blanco y paciente que aguardaba a que los hombres desaparecieran, a que las civilizaciones se tambaleasen y se sumergiesen en las tinieblas. En aquel punto, la raza humana se me antojó una raza valiente y me sentí orgulloso de pertenecer a ella. La maldad del mundo no era maldad, sino un elemento inevitable y benéfico y que formaba parte de la lucha interminable por contener y domeñar el desierto".
"La tentación del fracaso", Julio Ramón Ribeyro
"La felicidad consiste en la pérdida de la conciencia [...] Necesitamos tener conciencia de nuestra felicidad para que ésta tenga alguna significación. Pero apenas nos percatamos de nuestra felicidad ésta desaparece, pues el solo pensar en ella es como un conjuro que desvanece su presencia. La contradicción es irresoluble. Conciencia y felicidad se excluyen y sin embargo no pueden comprenderse la una sin la otra".
Poema "Tu nombre", Jaime Sabines
Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. / Trato de escribir que te amo. / Trato de decir a oscuras todo esto. / No quiero que nadie se entere, / que nadie me mire a las tres de la mañana / paseando de un lado a otro de la estancia, / loco, lleno de ti, enamorado. / Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. / Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, / lo grita mi corazón amordazado. / Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, / lo digo incansablemente, / y estoy seguro que habrá de amanecer.
"Bartleby, el escribiente", Herman Melville
"-Preferiría no hacerlo- dijo él. Le miré fijamente. Su rostro era enjuto, sus ojos grises en sombría calma. Ni una arruga de agitación lo recorría. Si hubiera habido la menor inquietud, rabia, impaciencia o impertinencia en sus modales; en otras palabras, si hubiera habido cualquier cosa humana en él, sin duda lo hubiera echado violentamente del local. Pero dado el caso, hubiera sido como pensar en poner en la calle a mi pálido busto de escayola de Cicerón".
Extracto del poema "Hora absurda", Fernando Pessoa
"Tu silencio es una nave con todas las velas llenas... Blandas, las brisas juegan en las flámulas, tu sonrisa... Y tu sonrisa en tu silencio es la escalera y las andas con que me finjo más alto y junto a cualquier paraíso... "
"En nombre de la Tierra", Virgilio Ferreira
"Porque de todo lo que pasó y me dolió, de todo lo que sucedió y fue positivo que sucediera y fue triste y llevaba dentro la alegría o el desastre como en un regalo de cumpleaños o en un paquete preparado y terrorista, de todo lo que me viene a la memoria en un desorden perezoso, lo que siempre acaba por salir y queda en el saldo del recuerdo eres tú, tu imagen perfecta de cuando eras perfecta y la vida no había empezado aún a trillar tu cuerpo y tu palabra fresca como una manzana y tu mente era libre como un ventanal".
"El retrato de Dorian Gray", Oscar Wilde
"-Tengo celos de todo aquello cuya belleza no muere. Tengo celos del retrato que me has pintado. ¿Por qué ha de conservar él todo lo que yo he de perder? Cada momento que pasa me va quitando algo a mí, y le da algo a él. ¡Ay, ojalá fuera al revés! ¡Ojalá el cuadro pudiera cambiar, y yo pudiera ser siempre como soy ahora! ¿Por qué lo has pintado? Se burlará de mí algún día; ¡se burlará de mí horriblemente! -lágrimas ardientes le inundaron los ojos; apartó su mano y, echándose en el diván, hundió la cara en los cojines, como si estuviera rezando".
"El guardián entre el centeno", J.D. Salinger
"Esta caída que te anuncio es de un tipo muy especial, terrible. Es de aquellas en que al que cae no se le permite llegar nunca al fondo. Sigue cayendo y cayendo indefinidamente. Es la clase de caída que acecha a los hombres que en algún momento de su vida han buscado en su entorno algo que éste no podía proporcionarles, o al menos así lo creyeron ellos. En todo caso dejaron de buscar. De hecho, abandonaron la búsqueda antes de iniciarla siquiera".
"Todos los nombres", José Saramago
"En rigor, no tomamos decisiones, son las decisiones las que nos toman a nosotros. La prueba la encontramos en que nos pasamos la vida ejecutando sucesivamente los más diversos actos, sin que cada uno vaya precedido de un período de reflexión, de valoración, de cálculo, al final del cual, y sólo entonces, nos declararíamos en condiciones de decidir si iremos a almorzar, a comprar el periódico o a buscar a la mujer desconocida".
"Robinson Crusoe", de Daniel Defoe
"Nací en el año 1632 en la ciudad de York, de una buena familia, aunque no del país, pues mi padre era un extranjero, oriundo de Bremen, que se había radicado inicialmente en Hull. Gracias al comercio, poseía un considerable patrimonio, y, al abandonar los negocios, vino a vivir a York, donde casó con mi madre, que pertenecía a una distinguida familia de la región, de nombre Robinson, razón por la cual yo fui llamado Robinson Kreutznaer."
"Asfixia", Chuck Palahniuk
"Si vas a leer esto, no te preocupes. Al cabo de un par de páginas ya no querrás estar aquí. Así que olvídalo. Aléjate. Lárgate mientras sigas entero. Sálvate. Seguro que hay algo mejor en la televisión. O, ya que tienes tanto tiempo libre, a lo mejor puedes hacer un cursillo nocturno. Hazte médico. Puedes hacer algo útil con tu vida. Llévate a ti mismo a cenar. Tíñete el pelo. No te vas a volver más joven. Al principio lo que se cuenta aquí te va a cabrear. Luego se volverá cada vez peor".
"Relaciones y soledades", Arthur Schnitzler
"Cuando poco a poco un ser al que aún amas empieza a perder para ti la magia sexual, puede suceder acaso un nuevo prodigio: que halles ante ti a la niña que fue esa persona antes de que la abrazases como mujer. Y entonces la querrás aún más que antes".
"Rayuela", Julio Cortázar
"¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico".
"Ordesa", Manuel Vilas
"El pasado es la vida ya entregada al santo oficio de la oscuridad. El pasado nunca se marcha, siempre puede retornar. Vuelve, siempre vuelve. Contiene alegría el pasado. Es un huracán el pasado. Lo es todo en la vida de la gente. El pasado es amor también. Vivir obsesionado con el pasado no te deja disfrutar del presente, pero disfrutar del presente sin que el peso del pasado acuda con su desolación a ese presente no es un gozo sino una alienación. No hay alienación en el pasado".
"Diarios", Iñaki Uriarte
"Tienes todo el tiempo que quieras. Por qué esta prisa, esta ansiedad repentina. Nadie te exige nada. Exígete, si quieres, apuntar cosas de vez en cuando. Ninguna prisa. Y no dejes de leer y hacer extractos. La típica anotación de un día con nervios. María no tiene estas turbulencias anímicas. Ni las violetas. Ni el gato. Aquí el más frágil soy yo."
"Don Quijote de la Mancha", Miguel de Cervantes
"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera."
"Lo que está y no se usa nos fulminará", Patricio Pron
"El escritor no se sorprende al oír su relato: es viejo, ha visto mucho, todo lo que ha visto se ha transformado en parte de él, en algo de su propiedad, y ahora todo lo que tiene es todo lo que fue, que es siempre lo que podía ser en unas circunstancias dadas, pero también todo lo que pudo haber sido y no fue".
"La velocidad de las cosas", Rodrigo Fresán
"Nada más inútil que un escritor con memoria invulnerable. Un escritor con buena memoria no se acuerda de nada porque no se olvida de nada. Para un escritor, el olvido y la capacidad de olvidar es algo imprescindible. Un escritor construye su obra haciendo memoria".
"La fuerza mayor", Clément Rosset
"Lo propio de la alegría de vivir, y diría que su privilegio, consiste justo en eso, en experimentarse como algo completamente absurdo e insostenible: en permanecer alegre con total conocimiento de causa, en plena posesión de las verdades que más se le oponen [...] ¿Hay alguna alianza posible entre la lucidez y la alegría? Es cierto que semejante alianza es posible, puesto que llega a darse en la realidad, como lo prueba toda alegría capaz de asociar una indesarraigable jovialidad con la conciencia siempre presente de la absoluta futilidad de todas las cosas".
"La rosa", Robert Walser
"Como no podía liberarme de lo infranqueable con un soplo, decidí abrazarlo [...] Adoptar un ritmo más lento por mor de la celeridad, ¿por qué no? Intentar subir es más bonito que estar arriba; me gustaba más a mí mismo cuando miraba hacia arriba que cuando lanzaba una arrogante mirada hacia abajo. Mirar alrededor buscando un camino, un asidero, sentirse necesariamente un poquito angustiado, el instante del peligro fatal, ¡qué interesante es todo eso!".
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